Edición 369

La espera silenciosa

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La espera silenciosaNuestro país es muy esquivo en reconocer a los grandes personajes que "hicieron y hacen la historia argentina". Lo han padecido decenas de esos "Grandes Olvidados", como decía el gran José Adolfo Gaillardou (El Indio Apacahaca), o casi olvidados que, en todas las disciplinas, han descollado y han dejado sus profundas huellas.

La lista es enorme y, en éste espacio, de a poco voy incluyendo a algunos para que la memoria no se pierda.

El folclore argentino les debe aún, el gran homenaje a un grupo que fue el primero que pudo escucharse por las radios en aquella difícil década de 1930, tristemente recordada como la "década trágica o infame", que había comenzado el 6 de septiembre de 1930 con el golpe de Estado cívico-militar que derrocó al Presidente Hipólito Yrigoyen y que finalizaría el 4 de junio de 1943 con el golpe de Estado militar que derrocó al presidente Ramón Castillo.

La espera silenciosaLa Tropilla de Huachi Pampa fue ese conjunto de música folclórica Argentina, organizado y dirigido por el sanjuanino Buenaventura Luna, quien había tenido la visión de que nuestra música nativa se expandiese y comenzase a rodar por la patria y por el mundo, como un canto rodado sobre la montaña.

El grupo, que actuó con enorme éxito entre 1937 y 1942, estuvo integrado por diferentes artistas a lo largo de su existencia, en donde se destacaron Antonio Tormo, Diego Canales, Remberto Narváez, José Samuel Báez, Zarco Alejo (José Castorina) y el salteño Eduardo Falú.

Debutaron en la afamada y muy escuchada Radio El Mundo de la ciudad de Buenos Aires, el 1 de octubre de 1937 y marcaron el rumbo para la difusión masiva de la música folclórica. El éxito rotundo de su presentación, hizo que la emisora ponga al aire en el año 1939, el recordado programa: "El fogón de los arrieros", que era conducido por el propio Buenaventura Luna y en el que actuaba el conjunto. Su auspiciante, era los populares cigarrillos "Caravana".

En 1942 el grupo se separó y todos sus integrantes comenzaron su propio derrotero. Han dejado grabadas algunas placas originales de difícil hallazgo. En el año 2000, se editó un CD con algunos de sus éxitos, como "Vallecito", "Entre San Juan y Mendoza", "Puentecito de mi río", "Cantar de los arrieros" y "El beso".

En 1942 aparecen en la película Sinfonía argentina de Jacques Constant, junto a otros intérpretes de música popular, como Los Hermanos Ábalos.

La espera silenciosaAntonio Tormo, luego de un impasse, retornó a la actuación como solista y en 1947 actúa en Radio Splendid y en Radio Belgrano, al tiempo que graba varios temas como "El Jarillero", "Ay que se va" y el vals "Cuando no me quieras", que tuvo enorme difusión en Colombia y que fue su primer gran éxito.

Por esos años y con el apoyo de los dos gobiernos de Perón, se convierte en el cantor más popular de la época, En 1949 graba uno de sus temas más difundidos y un "clásico" de nuestra música folclórica: "Los ejes de mi carreta" de Atahualpa Yupanqui. Luego graba la canción "Amémonos", que en poco tiempo vende más de un millón de unidades.

Su fama trasciende las fronteras y es el cantor más difundido en casi toda América Latina. Temas como "Mis Harapos", "La canción del linyera" y "Mama vieja", son récords de venta, pero el gran golpe lo va a dar en 1950 con el chamamé "El rancho 'e la Cambicha", que vende la increíble cantidad de cinco millones de copias, convirtiéndose en el disco más vendido de la historia argentina.

A partir de ese éxito, comienza el verdadero boom del folklore.

Antonio Tormo era conocido como "El cantor de las cosas nuestras", pero su gran suceso entre las masas populares, hace que sea reconocido como "el cantor de los cabecitas", en alusión a los cabecitas negras, triste muletilla empleada por los detractores de Perón conque designaban a los trabajadores migrantes provenientes de las provincias. "Yo me transformé en el vocero del cabecita; del chico provinciano que venía a Buenos Aires a trabajar", diría Antonio Tormo en una nota del año 2002.

No fue de extrañar qué, en 1955, con el advenimiento de la llamada Revolución Libertadora, el cantante más popular del país como sus grabaciones, fuesen prohibidos por casi treinta años, en el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.

En 1993, a los 80 años de edad, recibió una gran cantidad como justos reconocimientos: Ciudadano Ilustre de la 

Ciudad de San Juan; Benefactor de la Cultura y Tradición Sanjuanina, por el Congreso de esa provincia; la designación de una calle con su nombre en la Ciudad de Panquehua (Mendoza); el Premio ACE por su vigencia y la Medalla y Diploma de Honor en homenaje a su vasta trayectoria, entregada la Cámara de Senadores de la Nación.

La espera silenciosaEduardo Falú, luego de que "La tropilla de Huachi Pampa" se disolviera, se afincó en la ciudad de Buenos Aires y se convirtió en un adamado compositor y solista. Sus obras, de inestimable valor, son de una calidad exquisita, tanto en lo musical como en lo estético. Entre sus títulos más renombrados, están: "Zamba de la Candelaria", "Tonada del viejo amor", "La Caspi Corral", "Renacer", "Milonga del alucinado", "Celos del viento", "Romance de la Muerte de Juan Lavalle" (en colaboración con el escritor Ernesto Sabato), "José Hernández" (sobre textos de Jorge Luis Borges). Recopiló e hizo famosa con su arreglo para guitarra, el tema clásico "La cuartelera", Zamba tradicional nacida en el siglo XIX en los campos de batalla argentinos.

En las Suites Argentinas muestra sus conocimientos de música académica volcados a los ritmos folclóricos, junto a su alto nivel de intérprete de la guitarra, ejecutando esta obra conjuntamente con la Camerata Bariloche, dirigida por Elías Khayat. En 1985, recibió el "Premio Konex" de Platino, como instrumentista de folclore.

La espera silenciosaRemberto del Rosario Narváez, otro de los integrantes de "La tropilla...", se convirtió en uno de los máximos referentes de nuestra música y formó un Dúo junto a Guillermo Arbós, (eran denominados como "Los Caballeros del Folclore"), que dejaría marcadas sus huellas en el mapa folclórico nacional.

Para entender mejor quién fue este gran intérprete, aquí están sus propias palabras: "Nuestra música folklórica es muy sencilla. Pero con la idea de hacerla más comercial se busca una estilización diferente, sobre todo ahora que el folklore es motivo de gran atracción para grandes sectores del pueblo..."

"Algunos conjuntos vocales, en el camino de la estilización, dejan tantas cosas atrás que su folklore se parece al de otros países, evidentemente que nuestra música folklórica ha entrado en la médula de la juventud, esa juventud desorientada por tanto ritmo extraño que se le impone. ¡Qué diferencia con la época en que nos silbaban cuando pasábamos con la guitarra! Da alegría pensar en el saldo que dejará todo esto. Hoy cuando un extranjero quiere escuchar algo auténticamente argentino se le hace oír una zamba, una cueca, una tonada, una chacarera, un estilo. Ni lo hubiéramos soñado hace años".

Finalmente, Remberto dice: "Yo soy un admirador de la gente de mi tierra. Admiro su capacidad, su honradez y el espíritu de lucha. En este sentido mi compañero y amigo Marcos López es un ejemplo que debe imitarse por su tenacidad y garra en la lucha por imponer y dignificar el folklore.»

El día de su partida, muchos de los que entienden de nuestra música y nuestras tradiciones, expresaban una idea común:

"Se fue la voz que dio a nuestro folklore un estilo diferente, el mejor dúo, la mejor segunda voz de todo el país y de Sur América, dejando un vacío enorme en nuestro ámbito folklórico".

Guillermo Arbós, fue cantor, guitarrista y autor y se inició cantando tangos por Radio Belgrano en 1936, con la orquesta típica de Elvino Vardaro. Pasó luego por las de Franciso Lomuto, Héctor Stamponi y la Típica Galante. Posteriormente se dedicó a la música folklórica, integrando el conjunto Llajta Sumac (Tierra linda), junto a Remberto Narváez, Esteban Tobías Velárdez, Lorenzo Vergara, Ángel Areco y Miguel Ángel Trejo.

Al disolverse este conjunto (1952), Arbós y Narváez, a los que se suma Atuto Mercau Soria en bombo, forman el trío "Los Caballeros del Folklore", desvinculándose luego este último, por lo que Los Caballeros del Folklore continúa su actuación como dúo, hasta 1958.

Al mismo tiempo, Arbós y Narváez integraron "Los Troperos de Pampa de Achala".

Otros conjuntos que contaron a Guillermo Arbós entre sus integrantes, fueron el Trío Los Gauchos, con Narváez y Félix Blanco, el Trío Arbós, Velárdez y Julio César Navarro y el Dúo Arbós-Navarro, con Juan Carlos Navarro como guitarrista. Con estos conjuntos, Guillermo Arbós desarrolló gran actividad radial, especialmente en la desaparecida LR4 Radio Splendid de Buenos Aires.

En: La tropilla de Huachi Pampa * "Vallecito"

Antonio Tormo * "Mis Harapos"

Eduardo Falú * "La Cuartelera"

Los Troperos de Pampa de Achala * "Bandera De Los Andes"

(Fuentes: El material propio estuvo enriquecido por: Folklore del Noa, Wikipedia, Youtube).