Edición 353

Bogotá es poesía, pasillo y Filbo

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Bogotá es poesía, pasillo y FilboLa tarde fría presagiaba que todo se iba a cerrar más temprano, al menos en la mente y piel de quienes soportamos estas temperaturas tan bajas que están azotando a la ciudad en este abril, donde además de las lluvias, y como dice el eslogan de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, "hay libros mil".

La ahora llamada Filbo reune en sus salones con nombres de poetas y escritores mayores de la literatura colombiana (no hay para García Márquez ni Álvaro Mutis, por ejemplo) a literatos extranjeros y nacionales exponiendo sus obras, sus ideas, su arte, sus opiniones, o se dejan ver. Esta vez es Portugal el país invitado de honor y su pabellón quedó bien instalado y con información sobre todos los duros lusitanos de las letras: Pessoa, Vasco Graca Moura, Luís de Camoes, Antonio Lobo Antunes, Eca de Queiros y Sophia de Mello Breyner Andresen, entre otros.

Bogotá es poesía, pasillo y FilboPero en esos salones, en el perdido José María Vargas Vila, Ecoe Editores presentó "Bogotá tiene la palabra", un performance liderado por la tertulia Tienes la palabra-Francia Vélez, un grupo de poetas mayores pero muy vitales a la hora de las letras, del pensamiento, de los versos y de ser firmes ante los chiches tecnológicos, como los celulares que no dejaban desarrollar el montaje.

El grupo liderado por la periodista y escritora Edda Cavarico, está integrado por Beatriz de Cancelado, Flor Prieto, Graciela de Soto, Leonor Albornoz, Olga María Esquivel, Soffia Reyes, Virgina Laverde, Yoheta Diago, Zoraida Mejía y Néstor Gómez, único hombre entre tanta dama literata.

El grupo lleva 15 años de trabajo ininterrumpido, como el de todos los martes, en las tardes cuando se reúnen dos horas y dan rienda suelta al trabajo, al sudor de hacer versos y re-crear al mundo.

"El grupo es multidisciplinar. Tenemos periodistas, amas de casa, profesionales. Yo soy filósofo. Así que el trabajo tiene muchos matices. Pero cabe indicar que el grupo trabaja por vocación", indicó Gómez Gómez, o Dosgómez, como dice su seudónimo.

Bogotá es poesía, pasillo y FilboEl performance fue el desarrollo histórico de la poesía en la sabana, desde nuestros indígenas muiscas, pasando por la invasión española, la catequización, el periodismo de Manuel del Socorro Rodríguez atado a su Eutropélica de 1789, el periodismo de Nariño, Luis Vargas Tejada, Manuela Sanz de Santamaría, los periódicos decimonónicos, como el anónimo Batuecano, El Albor Literario, El Alacrán, o Biblioteca de Señoritas, de Soledad Acosta de Samper.

Vargas Vila, el del salón, abrió el siglo XX al igual que la Gruta Simbólica, de Max Grillo, Diego Uribe Valencia y Eduardo Murillo, el primer compositor de pasillos de corte nacionalista que marcó la senda hecha notas de la pasada centuria convulsa. "Que en esto te metes, para evitar nuevos bretes, como ya hay rateras bruscotas, asegura tus juguetes, sobre todo tus pelotas", indicaban los de la gruta.

Bogotá es poesía, pasillo y Filbo"Nos reunimos a trabajar y exaltar en la tertulia este trabajo que es ad honorem. Somos un grupo que hacemos nuestra presentaciones en forma gratuita. Esto es como un apostolado. Es trabajo de vocación", dijo Cavarico, quien sigue dando guerra contra la iniquidad e injusticia social, a través de sus poemas, como reconoce Gómez Gómez.

"No creo en la justicia mientras siga la iniquidad o desigualdades sociales", puntualizó Cavarico.

El performance convocó a otros poetas de latitudes diferentes colombianas para leer y declamar sus poemas en honor a la ciudad de todos. De Cartagena, Antioquia, Boyacá, y de Bogotá, todos los poetas complementaron la presentación ante un público reducido, pero selecto, y que como todos, soltamos tensiones y dejamos que la mente y el corazón por la capital fuese transportado de la mano de métrica, de sextetos y tercetos, de libre tema y de sentimiento único.