Edición 375

“Cuando hago mis papeles soy como un niño”: Gunter Wallraff

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“Cuando hago mis papeles soy como un niño”: Gunter WallraffLa sala León de Greiff, demasiado nombre para el espacio prefabricado en el pabellón 6 de la Feria del Libro, fue el escenario para la presentación de Gunter Wallraff, periodista alemán que marcó todo un estilo al denunciar la explotación laboral, racismo, discriminación en su tierra natal y con ondas repercusiones en Europa.

El autor de Cabeza de Turco, El Periodista Indeseable y Con los perdedores del mejor de los mundos, Wallraff es considerado por los expertos como el impulsor del llamado periodismo de inmersión, que no es otra cosa que camuflarse para infiltrarse en zonas oscuras, como la Alemania xenófoba neonazi, y disfrazado de negro, o en la explotación laboral y casi esclavista de los turcos, cuando encarnó a Alí, y durante 3 años estuvo soportando lo que vive una comunidad que hoy por hoy es la de mayor número de radicados en Alemania.

Claro. A Wallraff no le gustan los clisés, y eso de ser el padre de ese tipo de periodismo lo pone incómodo. Pero no deja nunca su tranquilidad y sencillez, a pesar de tener todo para ser un divo en una carrera que comenzó a finales de los 60 y que mantiene muy activo hasta el presente.

“Cuando hago mis papeles soy como un niño”: Gunter WallraffHombre de 72 años no pierde tampoco la oportunidad para echar flores a Colombia, donde estuvo por primera vez, y asegura con la pasión periodística que sí lo enciende, que ya tiene contacto con colegas de acá para trabajar temas, a lo Wallraff. "Estoy muy impresionado con la feria. He visto mucho joven y eso me alegra, es el futuro. Colombia me inspira", agregó.

Y bien. Justamente durante su charla, con un sonido pésimo en la traducción simultánea del alemán al español, Wallraff contestó a Buque de Papel, qué lo motiva para reinventarse todos los días a través de su carrera periodística.

"Yo soy un dramaturgo, encarno y vivo mis personajes. Cuando lo hago, duro 3 a 4 semanas en ese trabajo y dejo de ser yo, es liberarse, como volver a nacer. Pero soy como un niño. Yo soy muy naif. Desde siempre y lo afirmo, para ser bruto no hay que demostrarlo del todo. Yo fui muy malo para todo, para el estudio, para los deportes, y ese déficit me ayuda para hacer mis personajes, como lo hace un niño, que tiene capacidad de asombro permanente. Así me reinvento, porque mis papeles son como una necesidad existencial. Pero decir que haya un método para ello, no lo creo. Más bien me da como pereza", declaró.

“Cuando hago mis papeles soy como un niño”: Gunter WallraffWallraff explicó en detalle el detrás de cámaras, o toda la producción que adelanta para sus investigaciones, y que comenzaron con la de su papel como Alí, al infiltrarse en la comunidad turca y en fábricas alemanas, donde tuvo que trabajar más de 16 horas diarias, en medio del polvo industrial desprendido de la actividad, y recordó que no les daban seguridad social, menos tapabocas para protegerse.

También recordó su experiencia en Grecia, a finales de los 70, donde se enfrentó a la dictadura del momento, y por la que tuvo que pagar 4 meses de prisión, ser golpeado y torturado. Su idea, dijo, fue la de vivir lo que experimenta un preso político. Y afirma que lo logró.

No obstante, la que vio como el susto de su vida, fue cuando se disfrazó de negro somalí y en su misma ciudad de origen, Colonia, tuvo que soportar la disgregación y racismo. Contó que no pudo alquilar nunca un apartamento para él, sino que tuvo que dormir en posadas de paso. Y constató en carne propia, la furia de los barras bravas de un equipo, que no mencionó hábilmente, quienes por poco lo linchan. Fue gracias a una joven mujer policía que desenfundó su arma, que los barras no pudieron atacar.

"Puse mi vida en riesgo. A mí me gusta la vida. Yo no vivo buscando a la muerte, pero tuve mucha suerte de llegar vivo hasta aquí y contribuir con cambios sociales. Como ya soy conocido, tengo una fundación para ayudar a las personas necesitadas de otras etnias para que la sociedad no los discrimine y aisle. Entonces, basta con llamar, decir mi nombre y pedir el cambio, so pena de publicación, y la solución es casi que inmediata", declaró.

“Cuando hago mis papeles soy como un niño”: Gunter WallraffWallraff finalmente aseguró que las situaciones de discriminación en Alemania siguen vigente e incluso mencionó una encuesta donde refleja que el 25% de la población se declara racista y xenófoba.

Por ejemplo, la policía se hace la desentendida cuando los hinchas saludan como los nazis hacían al Reich, con el brazo extendido, algo prohibido totalmente por las leyes alemanas. "Y la policía no hace nada. Pueden hacerlo delante de ellos, y se desentienden. ¿Por qué será?", dijo.

Finalmente se declaró muy sensible y dijo que no tiene el cuero tan duro como lo tienen los políticos. Cuenta que en 2014 viene su nuevo proyecto, que ya está en marcha, y es denunciar a las intermediadoras laborales o bolsas de empleo, también de moda en Europa, y que no duda en calificar como "tratantes de personas", porque juegan con la necesidad de la gente de trabajar y tener un sustento mínimo vital. "Voy a reducir 20 años de vida, con más pelo y me haré pasar por un ciudadano de 52 años que todavía pueden buscar una pasantía a esas alturas", aseguró.

"Yo intento vivir cada día como si fuera el último, pero voy como en altibajos, Soy muy depresivo y para quitármelas, no consumo medicamentos, y más bien corro, como hacía antes en cubrir las maratones. Hoy estoy vivo, tengo la fuerza para seguir, y correr, así sea en medias maratones", concluyó.