Edición 375

José Portogalo

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José PortogaloJosé Portogalo nació como Giusseppe Ananía en el año 1904, en Calabria (Italia) y falleció en Buenos Aires en el año 1973. Su madre, Dominga Gualtieri, se embarca con su hijo de apenas cuatro años, hacia Argentina, en busca de su marido, quien había viajado tiempo antes buscando mejores condiciones de vida para su familia.

En 1909 se instalan en un conventillo del barrio de La Boca. Buscan a su marido y padre, pero cuando lo encuentran, éste había formado una nueva familia. En esa situación, Doña Dominga comienza a ganarse el sustento lavando ropa mientras que José, con apenas cinco años, sale a la calle con un cajoncito de lustrabotas para traer a la casa unas monedas más. Hasta su adolescencia, fue también albañil y vendedor de pescado.

El hambre y la falta de medios y de oportunidades, lo endurecieron y forjaron al poeta que años después, volcaría toda esa realidad, en dolorosos poemas y artículos.

José PortogaloSu madre, joven aún, se une a otro inmigrante italiano y éste se hace cargo del pequeño "Pepe" y lo adopta como si fuera su propio hijo. Con el paso del tiempo, el poeta le rendirá homenaje y adoptará su apellido: Portogalo.

Mudados a Villa Ortúzar, vivirá muchos años en ese barrio, al que reflejará en sus poesías.

La miseria de esos primeros años en las calles, los submundos de los arrabales, de los malevos y la cruel prostitución de las mujeres, que eran la moneda corriente en su formación, va a ser que sea un habitué de las "milongas" y que se convierta en un bailarín profesional de tango, llegando a tener su propia academia de baile.

También trabajó en los diarios "Noticias Gráficas" y en "Clarín" y sus dos grandes pasiones fueron el Tango y caminar por la ciudad de Buenos Aires, "su ciudad".

José PortogaloAndar por las calles y en la noche, más su vocación de poeta, hace que trabe amistad con Carlos de la Púa (a quien había conocido en las calles siendo niños), Carlos Olivari, Raúl González Tuñón y Ulises Petit de Murat, entre otros tantos, con quienes realizaba interminables tertulias en su casa de Villa Ortúzar y, entre vinos y los fideos amasados por su madre, se terminaría de forjar su estatura de escritor y de poeta.

En uno de los poemas de "Tumulto", Portogalo dice:

"No es ésta una Elegía, camaradas.

Es un canto de fuerza que irrumpe en mis arterias

como un torrente turbio de aguas que se desatan."

Su anarquismo, vehemente y visceral, se muestra en versos descarnados y brutales. Es el grito desesperado de quien ha vivido experiencias tan dolorosas como imborrables y con la impotencia estallándole en sus manos, grita sus verdades sin importarle absolutamente nada.

José PortogaloSe puede estar a favor o en contra de sus manifestaciones, pero lo que jamás ha de suceder, es que el lector quede impasible y no sienta bien adentro de su ser, cómo esas verdades que desangran, sean vanas y no lo sacudan.

Obviamente, que en una época plagada de poetas surgidos de las altas casas de estudio y que miraban más hacia París que hacia su propia tierra, Portogalo era ninguneado por éstos y mal mirado por otros. Tal vez, una envidia mezclada con admiración, ante la impotencia de no poder describir con sus propias palabras, lo que Portogalo decía con toda facilidad.

El mismísimo Roberto Arlt sufriría esa discriminación, con fútiles argumentos. De ahí que van a surgir los grupos - bien diferenciados -, de Florida (también llamado Grupo Martín Fierro) y de Boedo.

Por supuesto que, José Portogalo, se va a unir al grupo de Boedo, pues estaba en sus genes y en su intento de resquebrajar las estructuras y porque sus orígenes (que de eso se trata), es totalmente opuesto al de los de Florida, con Conrado Nalé Roxlo, Horacio Rega Molina, Oliverio Girondo, Ricardo Molinari, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Francisco Luis Bernárdez, Eduardo González Lanuza, Norah Lange y Ricardo Güiraldes.

En el Grupo de Boedo estaban: Álvaro Yunque, Nicolás Olivari, Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo, César Tiempo y Roberto Mariani.

José PortogaloJosé Portogalo, supo surgir de la miseria sin resentimientos, sin quejas ni lamentos, pero sí con mucha "rabia". Rabia que va a expresar con toda su furia, en "Tumulto", su mítico libro de poesías: con ilustraciones del enorme artista Demetrio Urruchúa.

A mi juicio, éste es el mejor de toda su gran obra. Un libro realizado por Ediciones Imán en el año 1935, con una tirada de 1500 ejemplares, que se vendió rápidamente y que aún hoy sorprende por el derroche de creatividad y de "lucha poética".

Se edita durante el gobierno de Agustín Pedro Justo. Gana el Premio Municipal de 1935, pero, casi inmediatamente, fue prohibido como consecuencia de la presión ejercida por el diario católico "El Pueblo" y por la Acción Católica, acusado por atentar contra los conceptos de Dios y de Patria y por difamar a la religión oficial de nuestro país.

José PortogaloTanto Portogalo como Urruchúa, son considerados subversivos y pornográficos.

Por ese motivo, "Tumulto" está considerado como "el libro maldito" de nuestra poesía.

Es un poemario de versos libres, despojado y militante. Son poesías hechas con lo más medular del autor y que descarna a "su ciudad" y a "su mundo circundante", de manera conmovedora, sutil y, por momentos: revulsivo.

Obras:

  • Tregua (1933),
  • Tumulto (1935),
  • Centinela de sangre (1937),
  • Canción para el día sin miedo (1939),
  • Destino del canto (1942),
  • Luz liberada (1947),
  • Mundo del acordeón (1949),
  • Perduración de la fábula (1952),
  • Poema con habitantes (1955),
  • Letra para Juan Tango (1958)

José Portogalo"Un poema a las 6 de la mañana" * José Portogalo

Podría cantar la desalquilada vigilia de las prostitutas.

El motín callejero de los gorriones en la urbe.

La hurañez de mis manos inválidas, de mis pies doloridos.

Pero el canto de un gallo

que abre la mañana con los dedos de un ángel sin aureola,

suena en mi corazón -íntimamente-

y en mi sangre

alza su tono de armónica meridional

para recordarme que soy un hombre huérfano en mi ciudad.

Mi ciudad: La de las grandes riquezas y las grandes miserias.

La de los grandes chantajistas de guantes color patito:

Gerentes de banco. Presidentes de asociaciones patrióticas:

Directores de grandes rotativos. Críticos de Arte. Periodistas.

Urruchúa los pintaría con una ganzúa en los labios

o colgados de unos mechinales con una soga al cuello.

José Portogalo¿No es cierto Urruchúa? Urruchúa es el más grande pintor de mi ciudad.

Pero esto último es lo preferible ahora que el monopolio del trasnporte

se abanica confiado en ambas Cámaras de los Padres de la Patria.

Ahora que el puño de hierro del trust de películas yanquis

Se compra a los pobrecitos y analfabetos cronistas de mi ciudad.

Ahora que los poetas católicos le encienden una Phillips al congreso eucarístico

Y en mi ciudad hay miles de trabajadores que se mueren de hambre.

Y pienso en ti, muchacha, que eres el torbellino de la gracia

A las 6 de la mañana y en tu cocina de cinc.

Cuando se inaugura el cielo: Un cielo de útero de solterona.

Cuando duermen los millonarios y sueñan en las dactilógrafas vírgenes.

Cuando, los canillitas orinan las puertas de las Universidades burguesas.

Cuando, los vigilantes se sienten camaradas de los proletarios.

Cuando los perros se desentienden de su guardia y se expulgan el lomo.

Cuando las lenguas de los vientos calaveras se enredan entre los árboles.

Cuando el pulso de mi ciudad late en los colectivos sin inspectores.

Cuando vuelvo a mi pieza sin encontrar trabajo y encuentro a tu voz

Que me recibe con su vara de frescura sin que tú te enteres.

A esa hora en que podríamos estar engendrando un hijo.

Vale decir: Un mundo.

José PortogaloPienso en los 19 centavos que me estafaron los "pedidos" de La Prensa

Y pienso que ando sin cigarrillos. ¡Oh! Mi amiga.

Me calentaría las manos junto a tu "Primus" encendido

Y el alma junto a tu voz que enrula un tango de Filiberto.

Sé que me querrías si te hablara de amor,

aunque te desangres diez horas en una fábrica de tejidos

y sufras el asedio de un gerente mulato

-oblicuo como la sombra de una pared a media noche-.

Porque tú necesitas un hombre, amiga, y yo necesito una mujer.

(Fuentes: El material propio que incluye la primera edición de "Tumulto" de mi propiedad, con sus textos e imágenes, estuvo enriquecida por información general de Google)