Museo Rayo: treinta años de avivar el fuego poético de la mujer

Por: Sandra Uribe Pérez, Especial para Buque de Papel, Roldanillo, Valle del Cauca, Fotos: de la autora Lunes 08 de Septiembre de 2014 22:57

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Museo Rayo: treinta años de avivar el fuego poético de la mujerSu estado de embarazo no fue impedimento para que Milvia Baquiaza –indígena embera chamí y habitante del resguardo ubicado entre los municipios de Andes y Jardín (Antioquia)– viajara durante nueve horas para llegar hasta Roldanillo (Valle del Cauca).

Su motivación era demasiado grande, pues allí tendría la oportunidad de leer sus poemas en el XXX Encuentro de Poetas Colombianas, ante un público de todas las regiones del país, aunque solo fuera durante doce minutos.

Era la cuarta vez que asistía en compañía de varias mujeres de su comunidad (Karmata Rua) a esta fiesta anual de la palabra convocada por el Museo Rayo, en cabeza de su directora, la poeta neoyorquina Águeda Pizarro y quien fuera esposa del desaparecido artista Omar Rayo.

Para Milvia siempre es un privilegio estar en este espacio, ya que año tras año le da la posibilidad de aprender a exteriorizar lo que piensa y mostrar su talento.

Museo Rayo: treinta años de avivar el fuego poético de la mujer"En nuestro caso, desde nuestro mundo indígena siempre se ha mantenido la palabra de la lucha, la sobrevivencia, el orgullo de ser indígena, la sangre, las raíces, los ancestros, lo cosmogónico... y son palabras tan claves, tan arraigadas a la cultura y las costumbres que no se pueden dejar pasar en el olvido, en el tiempo. Entonces, qué más bonito que hablarlas desde la poesía", explica la escritora.

Su compañera de habitación en el Hotel Iyomá, Lida Siagama –también del pueblo embera chamí–, reitera la importancia de participar en el Encuentro, tanto para no dejar perder su lengua (pues ya se les están olvidando algunas palabras ancestrales) como para mostrarles a los asistentes las danzas que investigan con los más ancianos de su comunidad y en las que trabajan con un grupo de niños y jóvenes, cuyo semillero se ha gestado gracias a lo que se hace en Roldanillo.

"Ícono cultural"

Pero además de esta etnia, el municipio –rodeado de viñedos y sembrados de maíz– recibió este 2014 a visitantes del Pacífico (como las cantaoras del Patía y las 'Almanegras' –las mujeres poetas afro más representativas del país–), una delegación del Meta y el Casanare, la comunidad guambiana de Silvia (Cauca), invitadas especiales a los recitales de "Nueva poesía colombiana" y de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle –organizados cada año por los poetas Omar Ortiz y Julián Malatesta, respectivamente–, así como las ganadoras del Concurso Ediciones Embalaje y poetas de todas las regiones.

En este grupo que evidencia la gran diversidad cultural del país, también se incluye el homenaje a algunas 'Almadres'. En palabras de Pizarro, se trata de aquellas "mujeres recias que forjaron su obra contra viento y marea, contra los prejuicios de una sociedad machista".

Museo Rayo: treinta años de avivar el fuego poético de la mujerY es que como decía el maestro Omar Rayo, el Museo es un "ícono cultural que pertenece a los vallecaucanos" y ha logrado trascender las fronteras de la región para constituirse como epicentro de una extraordinaria actividad que convoca cada año aproximadamente a doscientas mujeres poetas, además de grupos de teatro, danza y música.

Todo esto se complementa con conferencias, talleres literarios, de pintura, grabado y escultura, y con las magníficas exposiciones de arte que se realizan permanentemente en los ocho módulos octogonales diseñados por el arquitecto mexicano Leopoldo Gout en este bellísimo espacio de 4.800 m2.

En esta ocasión, los asistentes pudieron contemplar la obra de "dos luminarias del arte colombiano", como son Beatriz González y Débora Arango, así como una muestra de los famosos intaglios de Rayo y algunas pinturas de los años 60 de este artista roldanillense.

Gestación y cosecha

Este espacio para la poesía fue gestado cuatro años después de la construcción del Museo, es decir, en 1985, cuando a la poeta Águeda Pizarro Rayo –heredera de los juegos verbales de León de Greiff– se le ocurrió invitar a algunas mujeres para que compartieran sus versos. Ella recuerda que a Omar le divertía que estas vinieran, ya que le gustaba sentarse a escucharlas. Y reconoce que "el criterio de Rayo era muy democrático".

Museo Rayo: treinta años de avivar el fuego poético de la mujerSegún Juan José Madrid, gestor cultural del Museo, la filosofía del evento es integrar las artes y encontrar nuevas voces literarias, de las que "cada año hay una nueva cosecha". Haciendo cuentas, en treinta años han pasado más de mil mujeres diferentes por aquí. Y entre los 195 recitales individuales de este año, treinta mujeres subieron al escenario por primera vez.

Águeda había vaticinado que el trigésimo aniversario sería "el Encuentro más numeroso, más gozoso y más ruidoso" de su historia, y así fue (hubo 285 participantes), pero nunca creyó que fuera "tan bonito". Esperemos que en 2015 el fuego poético de la mujer continúe más vivo que nunca en este espacio de diálogo fructífero entre arte y literatura.