Edición 374

La vida muerta

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La vida muertaA Jorge Naranjo

Temo que lo que vivo sea la vida muerta, que las vivencias, imaginación. Que viviendo lejos, sólo imagine lugares. Que, por eso, viajo entre mundos y tiempos diversos. Contemplo así pueblos y gentes que viven aun en el medioevo y, al mismo tiempo, escenas civilizadas, ciudades modernas y gente que, segura, va de su casa al trabajo y de allí a la escuela. A lo mejor, nada pasa. A lo mejor, es mi alma que deambula escapada del cuerpo.

Quizás por eso, de un día para otro, me vine lejos. Sin razón, sin lógica, sin plan. Quizás por accidente, por un toro bravo, un asesino, una roca rodada, un rayo o una caída en un río crecido.

Por lo que sea, quedan las dudas, ¿fue la mujer aquella la diosa de las historias?, ¿existe el norte?, ¿es allí donde llegué después de la muerte?, ¿es la muerte tan sublime como subirse en un avión?, ¿es ésta la vida viva o la imaginación del alma vagabunda?