Edición 352

Que el respeto empiece por casa

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Que el respeto empiece por casa

Para las bandas de power metal o heavy metal, Introspección, y Legend Maker, de Cali, el respeto debe empezar por los mismos organizadores de Rock al Parque, en sus 15 años de realización.

Y la queja fue hecha porque se programó la presentación de las dos únicas bandas de este género en el festival, a la misma hora y en escenarios diferentes. Entonces, la queja fue del mismo público aficionado a ambas agrupaciones de armonías rápidas y poderosas, voces igualmente fuertes y escena candente, porque no pudo apreciar a los músicos de sus amores.
“La gente tuvo que dividirse y eso es triste”, afirmó Luis Fernando de Legend Maker.
Pero luego de la queja vinieron los reconocimientos. Todos, incluyendo a la banda de surf urbano, como ellos mismos se denominan, Los Plankton, destacaron la convivencia que empieza a generarse y acentuarse más en el festival.
Para Mario Cordero, de los Plankton, el temor se alcanzó a apoderar de ellos, porque los programaron con el día duro, el día del metal, y su música es otra.
“El surf inició en las playas californianas en los 60, por bandas chicanas, que cantaban a la diversión, a la alegría, a los amores de verano. Al principio desconfiábamos de la recepción de la gente, pero nos fue muy bien”, dijo Fabio.
Lo curioso de los chicos de Plankton es que se enfundaron en máscaras de lucha libre, al mejor estilo mexicano, playero y del surfing.
Reconocen que no hay muchas bandas especializadas en ese género musical, y por ello querían innovar. Claro que tocar con esa máscara cuando están haciendo 25 o más grados centígrados a 2600 metros de altura es de locos. Por eso el botellón de agua para calmar la sed.
Claro, los fiestero de los chicos se nota cuando responden que porqué las máscaras. “Somos muy feos, o tengo un barro (acné) enorme en la cara”, son algunos tiros de los muchachos.
Ahora, los representantes de las tres agrupaciones también pidieron que las convocatorias vuelvan a ser nacionales, y se le pueda traer al aficionado roquero bogotano, muy buenas propuestas que se hacen en Cali, Medellín o Barranquilla.  Destacaron los convenios realizados para esta ocasión con los festivales de esas ciudades, como el Altavista de Medellín y el Cali Underground, para que vinieran bandas, pero fueron muy pocas.
“Es un inicio”, reconocen, aunque la idea, insisten es que vengan más, como en 2000, 2001 o 2002, al mismo Rock al Parque.