Edición 353

La música te da libertad

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La música te da libertad

Esa fue la respuesta a la pregunta que le hicimos a Fito Páez desde Buque de Papel, en la caótica rueda de prensa de cierre del festival Rock al Parque, en sus 15 años de celebración.

Y lo dijo convencido y algo caliente –así es él- con las preguntas pelotudas de los colegas, que empezaron con discursos, peroratas sobre los clásicos inexistentes del rock, de qué equipo es hincha (cuando media humanidad sabe que es de Central) o si ha pensado en el futuro.

Cuando por fin logramos el micrófono para poder preguntar, y luego de la presentación don Rodolfo soltó “espero no me preguntés sobre el estado de salud o qué opino del rock colombiano”. Me han tocado “caramelitos” para entrevistar y el músico argentino va ganando el premio “terciopelo”, por su “suavidad”.

Recordé a los viejos maestros del oficio, aquellos que enseñaban con el ejemplo a los chinos-chinos que comenzábamos en este negocio iniciando los noventa. Decían que un buen periodista es aquel que hace la pregunta cómo debe ser, es decir corta, sustanciosa, con interrogantes y sin preámbulos para demostrar cuánto se sabe, o se es erudito.

Los viejos sabios del oficio manifestaban que el soberbio que arrancaba la pregunta con el discurso o el comentario naufragaba entre sus babas y nunca preguntaba. Y el argentino sí que sabe bajarle la caña a los de esa clase. Este lunes festivo el turno fue para uno de sus compatriotas, viejo metalero mechudo oxigenado que arrancó diciendo que era argentino. Al toque, don Fito le dijo “se te nota”, y todo el mundo se río del mal ajeno. Y comienza a decir que no hay clásicos; lo interrumpe Páez y le dice que cómo no, que qué eran los del folclor. En fin, el mono intentó devastar la ciudad, pero Rodolfito no lo dejó.

Al final disparé que lo noto más roquero, retomando los viejos tiempos y que cómo se reinventa noche tras noche. Y contestó bien, en buen ánimo diciendo que lo del roquero era para esta noche de Rock al Parque que la consideró fantástica, pero que perfectamente podía hacer uno sólo, con el piano, como el que acababa de hacer en Santa Fe.

Pero que con trabajo y dejándose llevar por lo que ha hecho desde siempre, desde niño, desde que tocaba el viejo piano de su abuela en Rosario,  desde que hace música.

“Por eso la música te abre fronteras y te hace libre, para hacerla con amor, con seriedad, con responsabilidad”, concluyó.