Edición 355

Y Dios entró en La Habana

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Y Dios entró en La HabanaEste fue el nombre del libro que escribió e español también desaparecido Manuel Vásquez Montalbán, cuando el hoy santo Juan Pablo II visitó la isla en 1998. Recuerdo del Buque.

En ese año, 1998, dos personajes de la historia volvieron a estrechar sus manos: el papa Juan Pablo II y el líder cubano Fidel Castro. La diferencia en esa vez, de las otras en que se vieron, es que lo hacían por primera ocasión en Cuba.

Una foto histórica que quedó para el recuerdo, más no así los cambios que Karol Wojtyla le instó a Castro, a aplicar en la isla: mayor libertad de cultos, de pensamiento y de acción. Algo que Fidel nunca aceptó.

Y es que fue emocionante ver a dos de los dinosaurios históricos medir fuerzas de la oralidad y de los poderes a pleno rayo del sol: el uno proveniente de la religión católica y su estado Vaticano, y el otro, desde su construida revolución, que al igual que la primera, costó vidas y sangre edificar, y en especial, mantener.

Y Dios entró en La HabanaUn testigo de excepción fue el fallecido escritor de novela negra, el español Manuel Vásquez Montalbán, que en su libro, y del que parafraseamos el título "Y Dios entró en La Habana", recogió en un mamotreto de 710 páginas los pormenores de la visita y encuentro históricos de hace 10 años.

Vásquez entrevistó a un anticastrista de Miami, llamado Max Lesnick, que resumió la esencia de la visita de Juan Pablo II a Cuba:

"Sí creo que la presencia del Papa en La Habana obliga a Estados Unidos a ser cauteloso en su política, porque no necesita une bendición papal, pero tampoco quiere una excomunión. De momento el juego es a tres bandas, Vaticano-Cuba, Vaticano-Estados Unidos, como en Polonia en los años 80. Pero no creo que el Papa pretenda que se repita en Cuba lo que pasó en Polonia, porque si hay alguna información mejor de lo que pasa, de la que tiene la CIA, la tiene el Vaticano (...) Yo estuve en Semana Santa en La Habana, después de la visita del Papa. Y un católico que te diga hoy en Cuba: 'yo no voy a misa porque me van a reprimir' te está mintiendo. (...) Hubo procesiones, pero e la misa que había más gente no había 500 personas y en una época de distensión. La iglesia se equivocó marginando el sincretismo durante la visita del Papa, porque esa es la religión verdaderamente instalada en el pueblo. Separar a los sincretismos del catolicismo es un error táctico y estratégico (...) Políticamente, lo inteligente no es discutir si eres católico en Jesucristo o en la Virgen María, o si eres católico de Changó, Ochún y Obatalá. Fue el cardenal el que señaló la línea divisoria. Habría que desentrañar si la iglesia está autolimitando su propia capacidad y se separa de los afrocatólicos para no aumentar su poder y alarmar al gobierno".

Y Dios entró en La HabanaEs así como Vásquez Montalbán afirmaba que "una vez caído el socialismo real, cuestionada la capacidad del capitalismo para satisfacer las necesidades de la inmensa mayoría, la ciudad de Dios y la ciudad socialista buscaban una coincidencia que salve ala revolución cubana de Estados Unidos, y de sí misma, que ayude a la iglesia católica a recuperar la crisis religiosa que padece la Polonia poscomunista o el vacío de los cuarenta millones de creyentes que ha perdido en América Latina, según el CELAM".

Y después de 10 años, la situación de la isla sigue igual: deteriorada y con una gran presión interna, en especial de los jóvenes para vivir en libertad. Tampoco las cosas van mejores para la Iglesia Católica: la deserción y escándalos de abusos sexuales han florecido durante esta década.