Edición 371

Un espacio en el que el arte no es sólo para observar

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Venus de Milo en exhibicion de Invidentes

Hasta el 22 de febrero los bogotanos podemos disfrutar de la exposición “Sentir para ver” que se presenta en el Museo Nacional, una propuesta novedosa gracias a la cual los limites no existen.

“Mirar y no tocar mijito, no no no…”, es una de las frases que muchos oímos cuando éramos pequeños, especialmente en esas ocasiones en que estábamos de visita en la casa de las tías y nos sentíamos atraídos por jugar con las bellas porcelanas que hacían parte de la decoración de la sala.

Por supuesto que luego de escuchar esa bendita frase algunos nos sentíamos frustrados y teníamos que resignarnos a no poder usar la delicada porcelana como elemento de juego.

Invidentes en exposición de arte en Bogotá

No poder ver, no es un obstáculo para apreciar el arte.

También es muy tradicional que cuando vamos a un museo o galería, la única forma de apreciar las obras de arte sea observándolas. En estos lugares aplica la misma norma de la tía: “mirar y no tocar”. Afortunadamente para alegría de muchos y novedad de otros, ahora podemos disfrutar de una exposición en la cual las piezas además de ser vistas con los ojos, pueden ser descubiertas e imaginadas a través del sentido del tacto.

Por estos días, el Museo Nacional está haciendo gala de una nueva forma de llevar el arte a todos los bogotanos: la exposición “Sentir para ver” reúne en una sola sala, una muestra de 16 réplicas de esculturas del Museo del Louvre, y 33 piezas originales, con 16 réplicas, que hacen parte de las colecciones de distintos museos del país.

Lo novedoso de la exposición es que el público asistente a la muestra no sólo puede observar las piezas de arte, sino que además tiene la oportunidad de conocerlas completamente, ayudados por el sentido del tacto, porque las replicas se pueden tocar con las manos. Aparte de hacer realidad una propuesta novedosa, el Museo Nacional busca crear un espacio más accesible para los diversos públicos, haciendo énfasis en la población en condición de discapacidad cognitiva, física y sensorial.

Día de recorrido

El Museo Nacional con su exposición Sentir para Ver

El lugar que reúne la historia de nuestro país y su cultura.

Debo confesar que hace algunos años que no me “pegaba la pasadita” por el Museo Nacional. Cuando me comentaron de la exposición “Sentir para ver” una bonita emoción llegó a mí, me llené de ganas por conocer un poco más del tema y por volver a ese interesante lugar que está lleno de historia y cultura.  Así que para lograr ésta crónica quise vivir la experiencia de ver y sentir (literalmente) las piezas de arte que hacen parte de ella.

Al entrar a la sala uno se sorprende un poco, porque la pieza que abre la exposición es una réplica de una legendaria escultura grecorromana: la Venus de Milo. A ella le siguen otras cuantas réplicas en yeso y resina de la misma importancia y talante como son, el Laoconte y el Gladiador Borghese, entre otros.

Exhibición Sentir para Ver, Museo Nacional de Colombia

En busca del talento...

Aparte de las esculturas que tienen réplicas en sus tres dimensiones que son las que podemos tocar, también encontramos allí pinturas para las cuales se diseñaron relieves en los que, si cerramos los ojos podemos descubrir verazmente el contenido de la imagen. Además, algunas tienen sensores y cuando alguien se acerca a apreciarla una grabación de audio describe detalladamente el cuadro.

En definitiva está exposición se lleva todos los aplausos al lograr integrar de tan imponente manera, a todos los públicos y especialmente a las personas con discapacidades, ya que el diseño de la sala permite el fácil acceso con sillas de ruedas, las fichas explicativas de cada pieza también están escritas en braille y los muebles sobre los que están puestas las obras, tienen una altura y un tamaño especial que permiten un más fácil acercamiento a ellas.

Sentir… para ver y dibujar

Niños invidentes en exhibición Sentir para Ver

Interactuando con las piezas de la exposición.

Como complemento de la exposición, la División Educativa del Museo también ha creado espacios de interacción con el público, como talleres de danza, dibujo, modelado en arcilla, conferencias y conciertos; dirigidos no sólo a personas con discapacidad sino también a todo aquel que esté interesado en el arte.

De igual manera como esta experiencia se trata de sentirla para vivirla, quise participar en uno de los talleres, así que luego de terminar mi recorrido por la exposición me uní a un grupo de grandes y pequeños amantes de la cultura.  En una de las esquinas de la sala se prepararon unas sillas, un caballete con varías muestras de trazos para dibujar, hojas de papel y lápices de carboncillo para cada uno.

En esta ocasión, el profesor del taller fue Orlando Pión Mayorga, un artista visual con formación en varias disciplinas artísticas y artesanales, que van desde la caligrafía y la caricatura hasta el dibujo artístico y distintas técnicas digitales, un hombre que sabe de su arte y que tiene un amplio don de gentes dispuesto a compartir sus conocimientos y talentos con los pocos entendidos en el tema.

El grupo de los aplicados alumnos de dibujo estaba conformado por cuatro niños cuyas edades estaban entre 5 y 8 años, tres adultos (dos de ellos padres de unos de los niños y un visitante extranjero) y por supuesto su servidora, quien no es muy ducha en el cuento del dibujo, pero lo importante era hacer el esfuerzo.

Personas con discapacidad en cursos de pintura en el Museo Nacional de Colombia

Todos muy atentos en el taller de dibujo.

Luego de las respectivas presentaciones Orlando quiso que cada uno de los asistentes al taller le expresara qué es lo que más les gusta y qué es lo que menos le gusta, tal vez como un método para romper el hielo e integrarnos más.  Inmediatamente empezamos la clase: con unos suaves trazos íbamos pintando sobre el papel unas eses (S), algunas grandes otras chicas, unas más cortas en la curva de arriba y otras más largas allí mismo.

Orlando nos explicó que éste trazo es el comienzo de toda pintura u obra del cuerpo humano, ya que muchos dibujos empiezan con unas sencillas curvas y se convierten en grandes obras de arte.  Después de que ensayamos de distintas maneras las curvas de las eses, pasamos a observar una de las piezas de la exposición, la de un gladiador en posición de batalla, la idea era tratar de encontrar las eses que existen en las formas de su cuerpo y plasmarlo lo más parecido posible en el papel.

Escultura exhibida en el Museo Nacional de Colombia, Sentir para Ver

Una mirada de cerca...

Debo confesar que hice mi mejor esfuerzo para que me quedara un bonito dibujo y creo que lo logré, no por mis dotes artísticas, sino más bien porque estuve muy atenta a la explicación y a los consejos que nos dio Orlando; además de esto una de las técnicas que pudimos aplicar en la elaboración de los dibujos, fue la del acercamiento con las piezas, ya que podíamos tocarlas y con los ojos cerrados tratar de imaginar cómo iba a quedar cada trazo.

Personalmente considero que ir a un museo es una de las experiencias más interesantes que puede tener una persona, especialmente porque en la mayoría de ellos se puede aprender mucho de la historia y del arte.  Por esto me llena de emoción el escribir esta crónica y me permito invitarlos a conocer la exposición de “Sentir para ver”, ya que podrán ser testigos de lo interesante que es el arte visto a través de un sentido tan práctico como es el tacto.

Fin