Edición 363

Periodismo y literatura: amantes hasta el fin

PDFImprimirCorreo electrónico

Juntos y separados, se aman y se destruyen, las dos son ramas de la humanidad que se encuentran y se separan. Charla imperdible entre dos exponentes de ambos bandos en la FILBo 2017

Son dos mozos que representan el amor de amantes, aquel que es clandestino, angustiado y angustiante, del "morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres", como decía Sabina en una de sus canciones. Ambas ramas de la humanidad, literatura y periodismo se necesitan, se niegan, se atan, se destruyen.

La pregunta de la charla en la Filbo 2017 era cuándo literatura y periodismo se volvieron amantes y dio para varias horas a palo seco de disertación entre el escritor colombiano reconocido en Europa (no tanto en Colombia) Ricardo Cano Gaviria y el periodista de El Espectador y autor del libro sobre el Galeón San José, Nelson Fredy Padilla.

Ambos, en medio del celestinismo moderador de Guido Tamayo pusieron puntos sobre las íes en cuanto a ambas actividades, especialmente Cano, escritor consumado por su obsesión por la literatura francesa y uno de los biógrafos de José Asunción Silva. "La literatura puede explicar ciento por ciento al periodismo, mientras que el periodismo no, no lo podrá hacer jamás, el listón está muy alto", dijo con la seguridad de un hombre maduro y con muchos años inmerso en la cultura y en el estudio.

Aquí, nuestro cronista y profesor de la maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional se vio a gatas para responderle al venerado escritor, e incluso preguntaron al público qué ejemplo de periodista puede haber llegado a un nivel alto en la literatura y se les olvidó nombrar a Kapuscinski. Claro, los referentes que Cano mencionó fueron todos escritores excepcionales que tuvieron que trabajar de periodistas para ganar dinero y sustentarse, como por ejemplo Balzac, Flaubert y en nuestro medio Gutiérrez Nájera, Martí y Silva. Por eso, recuerdo al checo "Kapucho" ya fallecido, quien además de sentar la máxima que los cínicos no sirven para ser periodistas, recordó que él trabajó en periodismo en el día para pagar las cuentas y en las noches desataba al escritor, al que le gustaba ser.

"Eran otros tiempos y el periodismo es diferente al que se hace hoy", afirmó Cano. Pero la literatura también es diferente. Eda Cavarico, periodista de amplia trayectoria y presente en el auditorio disparó contra los dos amantes: "hoy no hay escritores, son una partida de lambericas. Sé qué hay editoriales que convocan concursos con el ganador ya contratado y éstas imponen qué escribir y vender. Y las universidades (diciéndole a Nelson Fredy) también engañan porque no forman críticos ni periodistas ni escritores", parafraseó.

Nelson Fredy contratacó con reconocerse como hijo de la unión entre periodismo y literatura. Iba a ser pintor pero se le atravesó el periodismo y llegó a El Espectador que es y ha sido el periódico de los escritores, como García Márquez, por ejemplo.

"El periodista debe ser amante eterno de la literatura. Y a los escritores de la maestría de escrituras creativas de la Universidad Nacional les decimos que sean amantes permanentes del periodismo. El buen escritor debe ser cronista y tener un pie en la realidad", afirmó.

Cano por su parte reconoció, sin conocer a Eda, que se alegraba que ella se diera cuenta que el marketing manda y es peligroso porque impone agenda. Por eso y respetando a los periodistas, si quieren hacer literatura vayan más allá, lean, conozcan los clásicos. No es posible que estudiantes audiovisuales no sepan quién fue Sergei Eisentein y los téoricos rusos del cine: igual pasa con el periodismo. Hay que volver a los orígenes, puntualizó.

Luego, la charla se centró en si seguimos repitiendo la fórmula del boom o del Realismo Mágico y con toda su experiencia a cuestas, Cano Gaviria dio un rotundo no. Hay que tener otras miradas, los que imitaron a Gabo, nadie los conoce hoy, se perdieron. Pero tampoco es el otro extremo, que encasilla como deleznable a lo que no sea narcotráfico y violencia. Hoy hay que buscar y trabajar en esa diferencia.

Nelson Fredy Padilla se declaró enemigo de poner clichés y esquivó las balas. Afirmó que cada libro debe estar bien escrito y tiene vida y estéticas propias. Y cerró con que "la literatura y el periodismo son amantes hasta el fin, quiéranse o no se quieran. Ese concubinato será permanente. Los separa una tapia pero se la saltan todas las noches".