Edición 375

Rock y literatura siempre juntos

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Rock y literatura siempre juntosSuena a lugar común, pero una de las charlas más raras que haya podido cubrir en la FILBo 2017 se dio entre los autores Jaime Arracó y el británico Ben Brooks. Para ambos, la literatura no puede existir sin la música.

La Carpa VIP fue el escenario para este raro encuentro. Extraño, porque ambos escritores parecían unos genuinos rockers. Y no solo lo digo por la facha (yines ajustados, camisetas y camisas sueltas, botas, o botas tenis) si no por la actitud: una vez en la tarima sacaron celular, cigarrillos, encendedor de los bolsillos y los tiraron en el piso con soltura y desparpajo.

La charla fue totalmente anárquica, no tenía pies ni cabeza y a pesar de la parafernalia y transmisión por Canal Capital, además de las señoras perfumadas del British Council, se fue desarrollando con un hilo conductor a través del intercambio de experiencias de dos seres que se encontraron en esta esquina del planeta y que no tuvieron contacto alguno hasta hace algunas semanas. Fue tal su complicidad, que el abrazo al final del evento lo confirmó.

Rock y literatura siempre juntosAmbos, autores de los libros de música Los Años Queman y Lolito, historias de un par de quinceañeros y su despertar a la vida a ritmo de rock and roll, coincidieron en señalar que la literatura debe tener musicalidad en sus páginas.

"No concibo que una novela no tenga música. El sonido, la vida misma, los ruidos de la calle, la música que todo lo penetra (incluyendo el reggaetón del taxi) debe estar presente en el ejercicio de escribir y en los libros", aseguró Arracó que a medida que la charla avanzaba iba junto con su compañero de viaje, poniendo discos que los marcaron en su proceso vital y de escritura.

Por ejemplo, Arracó puso el tema Joaquín el Necio, del exponente de la rumba flamenca Albert Plá, un artista que hizo del doble sentido su elaboración más profunda, y por esos vasos comunicantes, fue la influencia primaria de Joaquín Sabina.

Por su parte, Brooks, fenómeno editorial, afirmó que la música que escuchó de joven y compartirla con sus compañeros de cuarto, fueron como unos buenos shots (tragos a fondo blanco). "Hoy eso no tiene tanto sentido, pero el sentido es el mismo, el de las canciones para nunc acrecer, de romper cadenas, de enfrentarse a la vida misma", agregó.

Rock y literatura siempre juntosLuego, el inglés que vino a la FILBo 2017 le preguntó a su compañero de viaje qué opinaba del Nobel para Bob Dylan.

"No me llama la atención. Hubiese preferido que se lo dieran a Leonard Cohen antes que a Dylan", afirmó Arracó, al reconocer que la música es un generador permanente de reflexiones y material para la literatura.

Al final, en otra de sus coincidencias hablaron sobre sus odios y amores musicales, por ejemplo a Brooks no le cuadra Coldplay y Arracó aseguró que la vida es así y hay gente a la que le gusta Katy Perry, sin embargo, aseguraron que al igual que el reggateón del taxi (la peor música que ha escuchado jamás, dice el inglés) hacen parte de las bandas sonoras de las personas, y por qué no, de los libros que conforman a esos seres, a esos mundos, a esos espacios.

"¿Quieres que bailemos? Podemos bailar pop", intercambió Brooks con el español, antes de dar paso a algunas preguntas del público y de que acabaran la charla abruptamente. El tiempo había pasado y seguía otro evento con un grupo de folclor costeño. "Nos sacaron", cerró Arracó.