Edición 375

Ruta 56: el viaje de la superación

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Ruta 56: el viaje de la superaciónDiario de viaje a bordo de un Jeep Willys de 1945 por 10 países y más de 40 mil kilómetros. Un homenaje hecho libro al esfuerzo y a la vida. Tesoro en la FILBo 2017.

Tener 34 años y haber pasado ya por una operación a corazón abierto hace que la vida sea vista de otra manera. Esta es la historia de Julián Rodríguez quien luego de superar esa prueba médica decidió hacerle caso a su obsesión de conseguir un Jeep Willys y hacer un largo viaje, aunque no imagino qué tanto.

Ruta 56: el viaje de la superación"Soy ingeniero mecánico y desde siempre con mi papá tuvimos la intención de tener uno de estos vehículos, considerados como los mejores de la historia. Un día pasando por el barrio una vecina sacaba de su garaje un Jeep del año 45 totalmente vuelto m... Se lo compré y decidí armarlo junto a mi papá que acababa de salir de una emergencia cardiaca. Tardé tres años y los repuestos los traje de Estados Unidos y otros los conseguí aquí", dice a Buque de Papel.

La historia de Julián en el libro Ruta 56 (Destiempo Libros) parte de Bogotá hacia el sur del continente junto con su novia de ese entonces y una vez arribaron a Ushuaia se fracturó el amor. Ella se devolvió en avión y él siguió ese llamado que tenía dentro de su corazón. En Buenos Aires se junta con Diego Sánchez, su mejor amigo y juntos siguen la travesía por el borde atlántico del continente subiendo hasta Brasil y llegando hasta Belem do Pará, donde la carretera finaliza. Embarcan en un ferry por 1.500 kilómetros a través del Río Amazonas hasta Manaos donde vuelve la ruta. De allí a Venezuela y finalizaron en la Guajira cuando Eugenio –el Jeep- tuvo un desperfecto serio.

Ruta 56: el viaje de la superaciónEn este viaje tan solo tuvieron tres percances mecánicos de consideración, dos saliendo de Colombia y en Ecuador, cuando en medio de la nada, Julián debió cambiarle el empaque a la culata del motor y más adelante el motor de arranque sacó la mano. En adelante y hasta lo sucedido en la Guajira (donde también los robaron) tan solo tuvieron que hacer mantenimientos preventivos y uno que otro arreglo menor, todo con la generosidad de las personas en los países, quienes los ayudaron con los repuestos, sin cobrar la mano de obra, o con dinero. "Incluso más de lo que pensábamos, porque llevábamos un presupuesto calculado para un tiempo, y el viaje se prolongó muchos meses más. Fueron 10 meses en total", recuerdan.

Ruta 56: el viaje de la superaciónEl 56 es un número de cábala para Julián. Recuerda que lo acompañó durante todo el viaje, encontrando dos placas, una de moto en la Patagonia argentina y otra de automotor en Perú, cuando rodearon un taponamiento de camioneros por una protesta, en medio de un camino de herradura. Con las placas en las manos cuenta su historia a propios y visitantes a la FILBo 2017 y en pleno callejón entre el pabellón 3 y el stand de la fundación Rafael Pombo.

"¿Qué cómo hice para estar aquí? Hablamos con don Andrés López Valderrama, el presidente ejecutivo de Corferias. Le presentamos la historia y el libro que nos entregaron hasta esta semana y nos permitió contar nuestra experiencia y por supuesto presentarlo aquí y venderlo", afirma.

Ruta 56: el viaje de la superaciónAsegura que no hay nada gratuito en la vida. Por ello descubrió otras habilidades como la escritura y la fotografía que lo llevaron a hacer esta su primera obra que tuvo que reconstruir a memoria, porque la bitácora de viaje que anotaba rigurosamente con todo lo sucedido se extravió en la Guajira. Ahora le brillan los ojos y siente el pálpito desde su corazón renovado de emprender otro viaje, esta vez para el otro lado: a Alaska por toda la Panamericana pero al norte y en otro carro más moderno.

Lo de Eugenio ya estuvo bueno. "A estos Jeeps que participaron en la Segunda Guerra Mundial los soldados estadounidenses decidieron llamarlos como a uno de los amigos de Popeye el Marino: Eugenio, que era un perrito que tenía la habilidad de desaparecer y aparecer, siempre fiel a su amigo. Esta característica fue la principal de los Willys, fieles y funcionales incluso en medio de los combates, y en los ingresos y apariciones de las tropas aliadas por el Anzio, al sur de Italia y por las Ardenas y Francia, luego del Día D. Ahora, al nuestro también le pusimos EuGenio, que en portugués traduce Soy un Genio".