Edición 371

Las mujeres contamos lo que vivimos

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Son historias variopintas y oscuras construidas desde diferentes vivencias pero que tienen un hilo conductor y es la angustia generada por lo sombrío, la violencia y hasta por la muerte.

Dos de sus autoras, la mexicana Georgina Viteri y la colombiana Chrisnel Sánchez charlaron sobre la concepción de la antología, la construcción de sus personajes, los tipos de finales y leyeron sus creaciones.

La comunicadora social y escritora Chrisnel Sánchez Argüello, con raíces también nicaragüenses leyó su historia Un día como pocos, donde nos hizo reflexionar a propósito de la muerte y qué sucedería si se muriera dos veces.

Entre tanto, Georgina Viteri leyó apartes de su cuento El Observador, uno crudo, directo, violento, con una historia que le puede suceder a una mujer en cualquier punto geográfico del continente o del mundo.

Chrisnel fue clara en señalar que las mujeres escriben lo que viven, y por supuesto las historias duras son las más recordadas. "Las mujeres escribimos de todo. Vivimos en unos tiempos que nadie escribe rosa o cursi hoy. Escribimos desde lo que vivimos, seas hombre o seas mujer", afirmó. "Estas no son historias rosas", complementó Viteri.

Y no es que se caiga en clichés de pensar que las mujeres escriben cursi. Al contrario, su entorno, sus vivencias, sus experiencias propias o las prestadas conforman un conjunto de historias que el editor mexicano, Celso Piña decidió agrupar en esta antología, como reveló Viteri, al afirmar que la idea partió de un grupo de ellas y que integran el libro.

Sobre los finales de los cuentos, es decir los sorprendentes o los orgánicos o abiertos, Viteri y Chrisnel tienen conceptos heterogéneos. La escritora mexicana afirmó que le gustan los de fuegos pirotécnicos, que sorprendan. Entre tanto, Chrisnel reconoció que su influencia fue Cortázar y comparte lo que decía el argentino, es decir que el cuento debe ir al grano y ganar por KO, mientras que la novela (revela que tiene una en remojo) el combate se gana por puntos, como en el boxeo, y hay espacio para tratar los detalles.

Igualmente sucede con los personajes. Georgina afirma que ella se deja llevar por ellos y a medida que escribe surgen locos, explosivos y pasionales. Chrisnel aseguró que los trabaja y los construye con base en las charlas con sus cercanos (como en el cuento Certificado de Supervivencia) y su experiencia propia.

Finalmente, Buque de Papel les preguntó cómo es un día de trabajo, sus procesos y rutinas creativas. Georgina fue enfática en afirmar que depende de si el escritor es noctámbulo o diurno, porque aunque eso depende de cada persona, sí hay que darle rienda suelta a la inspiración cuando llega. Para Chrisnel el día inicia leyendo el material de historia que requiere para el trabajo y a medida que avanza al escribir los apuntes son importantes. Y por supuesto, para ambas, la disciplina al escribir es fundamental.