Edición 374

Hacer ejercicio con tecnología

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En punto de 8 y 30 de la mañana de sábado inició la clase. Al llegar me encontré con nuevas bicicletas para esta práctica deportiva, de color blanco, gris y rojo, que reemplazaron a las negras y grises tradicionales de palancas y guayas.

Ahora, cada Schwinn, mítica marca de bicicletas estadounidenses pero que ahora se fabrican en China, trae un lector electrónico digital, donde se especifican los valores que se buscan con cada pedalazo, es decir RPM (revoluciones por minuto) Wapps, que mide la potencia con cada bielazo y por supuesto tiempo y distancia.

Antes, quien tuviera recursos e invirtiera en un medidor Polar podía conocer dichos valores con el desarrollo del ejercicio, pero quienes no accediéramos a tales elementos, lo hacíamos tradicionalmente, es decir con la toma de presión con los dedos en las arterias del cuello o de la muñeca. Ahora, con el nuevo artilugio integrado a la bicicleta se logra medir, segundo a segundo, cómo vamos de acuerdo con la clase.

"Cuando tenemos la posibilidad de tecnificar las herramientas para el ejercicio, el reto personal se hace aún mayor y la exactitud tiene un porcentaje mucho más elevado en cuanto a la efectividad", dice Juan Gómez, nuestro instructor en Body Tech Hayuelos, ataviado para la clase especial de Halloween.

Cuarenta y cinco minutos después, de ascensos y descensos, de intervalos, de apretar o aflojar la resistencia todavía con palanca y guaya, pero con un impacto totalmente reducido y una comodidad sin igual, termina el recorrido. Con sudor y la sensación de satisfacción por el entrenamiento cumplido nos alistamos para continuar con la rutina y con ganas de volver a subirse a este jet de asiento ergonómico (¡por fin!) rueda lenticular y tecnología al servicio de nuestro ejercicio y bienestar.

Vea el video con la entrevista completa a Juan Gómez