Edición 354

Con huevo, garra y corazón

PDFImprimirCorreo electrónico

Una mirada a la nueva crisis que afronta el fútbol argentino y que amenaza con truncar el inicio del campeonato en este segundo semestre del año.

“Las obras las hacen los locos y las aprovechan los cuerdos”. (Dicho popular).

Hay una gran cantidad de clubes dentro del fútbol profesional que organiza la AFA, que tienen su cancha producto de los “obsequios” de los gobiernos de turno, o de algún subsidio gubernamental no retornable que permitió la compra de tierras, o el “regalo o cesión” de algún benefactor, etc.

El legendario Don León Kolwoski, que fue presidente del Club A. Atlanta durante varios años, decía: “Los terrenos no se compran, se consiguen (Sic)”.

El Club Atlético Atlas es uno de los clubes que es propietario del terreno en donde se encuentran las instalaciones sociales y la cancha de fútbol. El estadio lleva el nombre de: RICARDO PUGA, hacedor total e indiscutido del club.

“Necesitamos tener nuestra cancha”, diría don Ricardo Puga allá por 1967. Los presentes lo miraron con sorpresa, se miraron entre sí y dijeron: -¿Y porqué no?

De inmediato, ese minúsculo grupo que tanto hizo por la institución se puso en campaña y, como ya era habitual, una vez más se utilizó la imaginación.

No faltaron las consabidas rifas ni el mangazo a los conocidos, a los simpatizantes, a los vecinos y a los jugadores. Sin embargo, el grueso del dinero se obtendría con la realización de una kermesse que se hizo frente a la sede del club sobre la calle Fitz Roy entre Niceto Vega y Cabrera. Sin cortar el paso a los vehículos se montaron los puestos y un escenario, y a lo largo de los quince días que duró la misma el público pudo ver en escena a Joe Rígoli, Marilina Ross, Pascual Pérez, Horacio Acavallo y Ángel Labruna, entre muchos otros.

El resultado de esa kermesse fue una recaudación de $ 824.000.- de aquella época, que era una suma bastante importante. Para dar una idea de los valores, se puede decir que un automóvil Fiat 800 Coupe, Súper Spider último modelo, costaba $ 900.000.-

Este dinero fue depositado en la cooperativa Parque Los Andes, para obtener un pequeño interés mientras se buscaba el terreno.

Ante la imposibilidad práctica y sobre todo económica de comprar dentro de la ciudad de Buenos Aires o dentro del primer cordón suburbano de ésta, Puga creyó conveniente orientarse hacia la localidad de José C. Paz, que era un lugar en plena ebullición en esos tiempos y la proximidad del ferrocarril San Martín, más las rutas 8 y 197 (actual ruta 24), garantizaban buenos accesos para el público y los contrarios. Sin embargo, no encontró nada que lo satisfaga.

Un día, en pleno centro de Buenos Aires, vio en una vidriera de bienes raíces, la propaganda de venta de lotes en Las Malvinas, partido de General Rodríguez. Allí las condiciones calzaban justo con sus deseos y fue a verlos.

El terreno costaba $ 520.000.- y tenía dos deudas con el estado de aproximadamente $ 120.000.- cada una. Gracias a unos trámites que realizó y a la intervención de unos amigos, llegó a un acuerdo con el fisco. Puga se hizo cargo de las deudas y el estado se comprometió a eximirlo a perpetuidad de los impuestos, siempre y cuando en ese lugar funcionara el club.

Como se poseía la personería jurídica, el título de propiedad se puso a nombre del Club Atlético Atlas.

El terreno donde está la cancha y las instalaciones del club se halla ubicado en la manzana constituida por la Ruta 24 (Ex 197) y las calles Saldías, Tejedor y Láinez, en el Barrio Los Naranjos de la localidad de Las Malvinas (partido de Gral. Rodríguez), provincia de Buenos Aires, República Argentina.

La preparación del predio para instalar la cancha comenzó casi inmediatamente después de su compra y Puga multiplicó sus esfuerzos, le quitó horas a su descanso y emprendió, prácticamente solo, la titánica empresa. Dentro de sus posibilidades, lo acompañaron en esa tarea sus más fieles colaboradores, algunos amigos y jugadores.

Era común que se quedara durmiendo sobre el piso de una casilla precaria, que luego se transformó en los primeros vestuarios.

Los primeros arcos eran de madera dura. Con el paso de los años fueron reemplazados por caños de hierro, aunque Puga sigue prefiriendo los primeros.

Para el alambrado del field, Puga intentó convencer a la empresa Teléfonos del Estado en donde trabajaba, para que le donase al club los postes necesarios. Por una cuestión burocrática no se los podían regalar ni donar, por lo que la empresa decidió vendérselos al precio simbólico de un peso. Eran casi 150 postes de palmera que Puga fue colocando alrededor de la cancha, enterrándolos a casi dos metros de profundidad.

En un paso posterior le pidió a su hermano, que trabajaba en Acindar, que intercediera ante los directivos de la empresa para que le vendan el alambrado para la cancha a un precio acomodado. La empresa accedió y de ese modo se pudo instalar el alambrado olímpico.

El estadio comenzó a ser utilizado a partir del campeonato de 1973.

En los primeros años, era escasa la cantidad de hinchas de “El Marrón”. En la actualidad, el club tiene un promedio de 500 espectadores por partido.

”Los indiferentes no luchan, porque en rigor no viven” (José Ingenieros)
*Contacto: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla