Edición 375

“No nos podemos hacer los de la vista gorda”: Agente 33

PDFImprimirCorreo electrónico

Asdrubal, guitarrista y uno de los referentes de Agente 33 lo dice con convicción: los problemas sociales, económicos y políticos de América Latina no se pueden obviar.

Resistencia es el mantra del ska y los mexicanos que cumplen en 2018 diecinueve años de trabajo ininterrumpido como Agente 33 emiten este mensaje con claridad.

"Tenemos que hablar de lo que sentimos, vivimos y expresamos. Por eso la gente se identifica y nos da su confianza porque se ven identificadas y reflejadas con el mensaje que damos musicalmente". La banda sonora de las vidas de quienes no tienen voz. Sonríen y asienten.

Buque de Papel los entrevistó en pleno centro bogotano, en la 26 con carrera Décima, un sector no tan "familiar" pero que es icónico en la ciudad. Allí, en un apartamento gigante de los años 50 hablaron de su música, de su recorrido, recordaron anécdotas, sonrieron y se atrevieron a tomar instrumentos (no viajan con amplificadores) y nos cantaron uno de sus temas. 

Ahora, el tema no arrancó tecnológicamente bien. El celular se descargó y la batería de la cámara también requería de carga. A resolver al viejo estilo. Nada que hacer. Papel y lápiz y a tomar apuntes.

Son de San Luis de Potosí, ciudad mexicana donde la escena del ska está más fuerte que nunca. Hace casi 20 años el metal y el grunge eran los ritmos dominantes pero se esfumaron. ¿Pelearon entre sí como reza el cliché de los metaleros? "Hoy hay más tolerancia entre diversos géneros, a veces no tanto entre alguno en particular. Pero hoy nos ayudamos entre todos", define Marcelino.

Y Asdrubal, periodista también y en ejercicio, asiente. Agente 33 no es ska puro y sí una fusión, por eso la gente los ha aceptado con gran cariño.

Los chicos de la banda hablaron de todo. Por ejemplo Goyo, de los saxos, nos comentó que generalmente nunca una canción arranca por los vientos. La idea llega de las bases, como la batería o la guitarra y luego todos aportamos al desarrollo de la misma. "Nosotros adornamos el tema. Somos la frutilla del postre", confirma.

Para Luis, el batero, la evolución de la tecnología sí marca una diferencia con el pasado inmediato de la llamada compresión digital, es decir que al meter muchas más canciones en un espacio reducido digitalmente hablando (el CD, la USB, internet) se perdieron texturas y sonidos limpios y reales que la vieja usanza de la grabación magnetofónica producía. O sea el resurgir del viejo y querido vinilo que se creía extinto.

"Lo importante realmente es que ahora grabar es un compromiso. Hoy, además del disco, o del tema, del sencillo, sí o sí hay que tener video y las redes por supuesto ayudan a la difusión. Con el renacimiento de esos sonidos magnetofónicos se respeta más el arte y la independencia, pero lo fundamental es el mensaje. No se puede olvidar", resalta Marcelino.

Caso aparte nos recalca David, la voz líder y quien ha hecho su carrera con el Agente. Para él cantar despierta una responsabilidad muy fuerte. "A veces el público es difícil y no hay conexión. Pero en otras ocasiones sí hay un clic y la comunicación es inmediata", asegura. Como en la vida.

Y recuerdan que su momento más crítico con el público ocurrió en Ciudad del Maíz, en México. "Fue la primera presentación de un grupo de rock allí. La Secretaría de Cultura nos llevó y tuvimos tres espectadores. Eso sí, se movieron y terminamos enfiestados", recuerda Marcelino y los demás confirman al ver mi cara escéptica. No es joda. Solo tres espectadores y al final los chicos del equipo técnico se sumaron. Fue una buena fiesta.

¿Cómo se ven en unos años? Asdrubal retoma y nos confirma que el grupo seguirá tocando, así los integrantes actuales pasen. "Hay bonanza y vacas flacas. A veces estuvimos a punto de desaparecer y resurgimos. El grupo es un compromiso".

Finalmente la pregunta obligada, ¿por qué Agente 33?, ¿De dónde viene el nombre? "Fue nuestro primer fan. Es en honor a él", afirma Luis. Recuerda que se reunían al principio en un garaje a tocar y un vigilante nocturno al terminar su ronda llegaba y platicaba con ellos, alentando y dando consejos. Una semana antes de dar su primer concierto como banda el vigilante falleció. Necesitaban un nombre para el grupo y recordaron que él llevaba en su uniforme adosada una placa que decía Agente 33. Y ya pasaron 18 años de este recorrido cantando con letras sociales, de conciencia y haciendo música.

*Con el apoyo de Two Inky Produce.