Edición 375

“Escogimos una profesión de Peter Panes”: Pablo Carbonell

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El lugar no podía ser otro que Full 80's al norte de la ciudad, un templo con iconografías de esa década que algunos tildaron de perdida para el rock (qué se diría de la actual).

Allí arribaron luego de esperar horas por los trancones de diciembre, primero Miguel Tapia y Claudio Narea de Los Prisioneros, ya sin Jorge González, el frontman de la banda y considerado líder de la misma por los medios, los entendidos, los músicos y quien luego de un accidente cerebro vascular está postrado y regular de salud.

A Tapia no le hace gracia que le pregunten por qué no están los tres pero responde sin apuro y frontal: "porque hacemos música con Claudio desde 2009 y yo canto mejor". Punto.

Eso nos dio pie para preguntarles en medio de la confusión de iniciar sin iniciar la ronda de preguntas y de tenerlos a 29 años de distancia del Concierto de Conciertos de 1988 en El Campín, junto a Los Toreros Muertos, cómo escuchaban "La Estamos Pasando Muy Bien", uno de sus temas clásicos y que rotaba por las pantallas del lugar.

Que obviamente el tiempo ha pasado pero que sus letras y canciones, que eran contra la dictadura de Pinochet siguen vigentes. Que pese al arribo de la democracia a su país y que Chile se ve bien desde afuera, hay muchos vacíos por llenar y hoy uno de los candidatos presidenciales para segunda vuelta y ya expresidente, Sebastián Piñera, representa a ese sector que apoyó la dictadura. "La gente no tuvo educación ni cultura política. Y es una realidad que la gente ignora el tema y lo hace consciente", afirmaron.

Luego Pablo Carbonell hizo su entrada triunfal, como si fuese un paseíllo en plena plaza, justo cuando Many Moure, el bajista de Los Toreros respondía a uno de los interrogantes. Luego de la tomadura de pelo, replican ¿cuál fue la pregunta? (Risas). Y así son ellos, iconoclastas ciento por ciento.

Ya más serios respondieron qué es lo que más recuerdan de esos años de los ochenta y qué les gustaría traer de vuelta. Pablo y Claudio se miraron y soltaron con complicidad que ya son hasta abuelos. "Soy mejor abuelo que padre", apostilla Carbonell.

"La energía de Los Toreros sigue siendo la misma treinta años después; seguimos haciendo cosas de adolescentes, es que escogimos una profesión de Peter Panes".

Tapia tomó el micrófono y complementó: "extrañamos la inocencia de esos años. Nosotros empezamos a hacer música porque nos gustaba, de una forma salvaje –añadió Narea- y duramos dos años sin hacer un solo concierto en Chile, pese a ser reconocidos. Estábamos quebrados".

Y no dejaron de confesar otra perla. Cuando les preguntaron qué sintieron con los dos conciertos en el estadio nacional de Santiago, ya en democracia. "Que por fin nos íbamos a forrar (enriquecer)". Risas. Después de ese concierto y diez años después, las cosas cambiaron y hoy viven de su sueño, de la música con otros proyectos independientes y con Los Prisioneros.

Contestación a la pregunta del Buque

Este es el saludo de Pablo Carbonell

Aquí el saludo de Narea y Tapia

En esta improvisan Te Recuerdo Amanda, de Víctor Jara