Edición 385

La hora de los silenciados

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Más allá de la narración periodística de unos supuestos prohombres de la patria están las voces de los silenciados. Entre las verdades construidas para respaldar una institucionalidad que se resquebraja están los líderes de esos silenciados que tienen la oportunidad de hablarle a la conciencia de Colombia entrando en el escenario político con la Circunscripción Especial para la Paz. Y si no es por esa vía entonces será con formas alternativas de comunicación.

¿Cómo cultivar un corazón compasivo con ocho millones de víctimas si esa es una realidad que ni siquiera algunas mentes ilustres se atreven a aceptar? Dejando que esas voces circulen y hablen. Quienes lo impiden hacen parte del país que le tiene temor a una renovación política y que ven afectada su perpetuación en el poder.

La caricatura de tanto prohombre no cabe en la cabeza de la mayoría de los colombianos. Hablemos de hombres y mujeres comunes y corrientes que pasean por esta geografía y sus memorias. PAZeadores que la recorren con el mismo desenfreno de sus primeros exploradores y la consideran todavía un territorio virgen para la esperanza. Hablemos de PAZeantes que no votan, que están saturados de narraciones que no logran hablar de otra cara del país.

Esas víctimas cuentan con el deseo de atravesar el dolor con los recursos de sus culturas. Son voces que recuerdan que la guerra no es solo un asunto que asalta en el zaping de las noches de desvelo de los ciudadanos urbanos y corporativos, sino una realidad que no se debe repetir y que deja huellas dolorosas:

Los dictámenes de ideologías de extrema derecha e izquierda han producido las mismas subjetividades: seres intoxicados de doctrinas que se imponen desde la violencia y el autoritarismo. Entre ese panorama gris quizás puede brotar como la hierba que crece entre las casas devastadas por la guerra una música. Una música que no es la monótona a la que nos hemos debido acostumbrar. Otra, la de la gente que enfrenta el abandono del Estado y la lógica de los armados con creatividad. Otra, que un poeta de Los Montes de María ha llamado Pájaros que Cantan Todavía.

Al lado de las tareas de La Comisión de La Verdad se necesitan perpetuar unos rituales que los aclimata el amor. Aclimatar otro tipo de vínculos mediados por el poder simbólico y sanador de las prácticas artísticas y culturales pide que muchas personas den evidencia de esa tarea y de lo aprendido. El Buque de Papel y PAZeando Por Los Montes de María son espacios para que esto se cuente.

¿Cuáles son esos rostros reales que dan cuenta de otra versión de país? En la vereda Paso El medio del municipio de Marialabaja hay uno de ellos. Allí en una comunidad de desplazados que han logrado hacerse a un pedazo de tierra y a un colegio, que primero fue un rancho, está la profe Luz Nellis Camacho. En la parte alta del Colegio llamado Santa Fe de Hicotea se encuentran los 75 ranchos de las 75 familias que salieron corriendo una y otra vez de la guerra entre paramilitares y guerrilleros en la zona. Eran los tiempos de Martín Caballero y la incursión sanguinaria de los paramilitares comandados por Juancho Dique y Rodrigo "Cadena" que masacraban campesinos. De lado y lado se imponía un régimen del terror.

A este lugar se llega después de serpentear en moto taxi caminos destapados y circundados de palma africana. La profe Luz se dedicó a acompañar a esta comunidad de un lugar a otro. Ella misma debió salir de su San Onofre natal. Ella asumió la misión de dedicar su trabajo de etnoeducadora a una comunidad de desplazados para lograr con ellos un pedazo de tierra para reconstruir sus vidas.

Millones de historias de estas a todo lo largo de nuestra geografía, algunas de ellas silenciadas porque aquí ganan los vociferantes. La circulación de estas historias y el modo como traducen simbólicamente lo vivido amplía y diversifica el registro de lo que somos como nación. Ha llegado la hora de los silenciados para que hablen a través de la voz de sus líderes y se expresen en este espacio virtual: