“Joven periodista hágase bachiller”: Garzón

Por: Carlos Fernando Álvarez C. Buque de Papel, Bogotá Lunes 10 de Agosto de 2009 07:30

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Se cumplen 10 años del crimen de Jaime Garzón. Presentamos uno de los capítulos del libro “Hechos en Radionet”, próximo a salir, donde la figura del humorista también estuvo presente en la única cadena de noticias 24 horas que operó en Colombia. Sus compañeros de trabajo lo recuerdan.

CAPÍTULO 13. Garzón era la caricia de la palabra y del acto. Así lo recuerdan sus colegas de Radionet…

El poeta Eduardo Escobar afirma que “hay seres humanos que tienen el don de la caricia con palabras”, uno que poseía su compañero nadaísta  Gonzalo Arango. “Acariciaban con las letras, demostraban su afecto a través de ellas”. (Escobar-1996)

Garzón tenía esa facultad y la de tomarle el pelo a la vida. Era un humano con “h” mayúscula, que enseñó con su forma de ser a mirar la vida de una forma diferente y a criticar a una sociedad desacostumbrada a que le digan la verdad en su cara.

A 10 años de su crimen, cuando todavía hay muchos cabos sueltos y se tejieron leyendas nefastas sobre el papel de Jaime en cuanto a la liberación de secuestrados, así  lo recuerdan algunos de sus demás compañeros en Radionet. Es más, algunos de ellos insisten en que el legado del humorista, del crítico, no se puede dejar perder, como parece está sucediendo por aquello del olvido colectivo que aqueja a Colombia:

-Hernán Estupiñán:

Humorista, periodista, gocetas de la vida, uno de los hombres que con el humor y su ironía conmovió a este país en todos los sentidos de la palabra. Los mismos personajes que surgieron en Radionet y que el interpretó, como Heriberto de La Calle fueron hechura de Radionet.

De lo de Garzón hay que decir muchas cosas: lo primero es que su muerte partió la historia de Radionet en dos. Eso nos golpeó,  como colegas. También fue un golpe para el país.

Segundo, es una reflexión sobre la responsabilidad en el ejercicio de la profesión. Si bien es cierto que Jaime podía camuflarse en sus personajes para decir muchas cosas que nadie más se atrevía a decirlas, creo que él fue más allá de su papel de humorista, y en el papel de periodista fue demasiado beligerante, diría yo. Como él no tenía una formación académica de periodista –era un hombre de medios pero no periodista- resultó haciendo estas labores por su facilidad en el acceso, por ejemplo, a algunos jefes guerrilleros en su condición, al mismo tiempo, de funcionario del Estado que mediaba en algunos secuestros.

Se llegó después a elucubrar, incluso, que su muerte se trataba por un lío de faldas, de amores, del síndrome de Estocolmo; donde la víctima, una niña joven, se enamoró del secuestrador y el papá se dio cuenta de que Jaime Garzón tenía que ver en eso y lo mandó a matar… En fin, se tejieron todo tipo de historias, cuando hoy el país sabe que la verdad fue una sola: a Garzón lo asesinaron los paramilitares. Eso ya está absolutamente reconocido.

Y otra reflexión que se sacó de esa experiencia es que nosotros los periodistas trajinamos con los hechos de la muerte y de la vida permanentemente. Esos son los grandes temas de la humanidad: Dios, la muerte, la vida, el amor, el odio, las armas. Toda la literatura y el periodismo están llenos de ello. El problema es quedarse en ese registro y no ir más allá. A nosotros en Radionet la muerte nos tomó y nos tocó de cerca. Desde lo de Guillermo Cano, asesinado por el narcotráfico en los 80 saliendo del diario El Espectador no se había vivido en el periodismo un crimen tan grande como el de Garzón, a cinco cuadras de la emisora.

Aunque él lo presintiera un poco por la persecución que había en su contra por su manera de decir las cosas con ironía, y también por su labor de mediador en secuestros, y además, por su amistad no negada, si no más bien un poco evidente con sectores de  izquierda, la derecha lo mandó a asesinar. Pero más allá del análisis político alrededor de su crimen y de lo judicial, también hay un análisis de vida, uno filosófico: si la muerte nos tocó de cerca con el asesinato de Jaime Garzón, eso quiere decir que los periodistas somos vulnerables. En este país y en cualquier lugar del mundo, como Rusia, la guerra en Afganistán, en Irak, los periodistas han sido vulnerables y pasaron, incluso, como rehenes  a pesar de las súplicas mundiales para que no los mataran. Eso nos lleva a reflexionar que la vida no es de nosotros, ni siquiera de la misma información ni de la verdad. Somos unas personas a las que la sociedad nos ha dado el mandato tácito de defender los intereses de esa misma comunidad y la verdad objetiva. No me quiero imaginar un país sin un periodismo que destape cosas. Pero a veces los periodistas creemos que ese es un derecho ganado per sé y que somos los dueños absolutos de la verdad. No somos dueños de nada, ni de la vida. Para los creyentes, como yo, es Dios el dueño de la vida. Muchas veces a los periodistas colombianos nos han acusado de ser insensibles, de ser como los cuervos al lado de un cadáver mirando a qué hora se puede comer. Eso tampoco es tan cierto. En foros he insistido que no somos buitres, sino personas con sentimientos, consideraciones y razones, pero a veces se cae en ese tipo de actitudes.

Con la muerte de Garzón hubo una sensibilización interesante para muchos de nosotros porque la muerte nos golpeó en la casa, pero además, porque debe haber un ejercicio de memoria. No es el hecho de tenerla para ser inmortales, sino para constatar que hemos vivido, que hemos pasado por allí y que ese paso no fue infructuoso. Debe quedar una herencia espiritual y fáctica para las nuevas generaciones registrada en la prensa, porque lo que no se registra, no existe. A pesar de la tragedia y del dolor que produjeron, esos asesinatos han marcado una mella en los colombianos, en especial en los periodistas para decir “a ver, pellízquense”. Es lo que decía García Márquez, que los periodistas somos los notarios de la historia. No con la pretensión de escribirla, sino de contarla, porque infortunadamente la historia la escriben los ganadores, y en Colombia es triste ver que la hacen los delincuentes, como dijo Héctor Abad Faciolince en una columna.

Otra reflexión. ¿Debemos seguir entrevistando delincuentes? Claro, el país no es tonto ni va a tragar entero, pero en río revuelto ganancia de pescadores.

La muerte de Garzón sirvió para hacer ese ejercicio de memoria y debe seguir fortaleciéndose. (Estupiñán-2007)

 


-Diana Uribe:

La primera vez que Jaime Garzón me dirigió la palabra éramos 120 personas durante los primeros días antes de salir al aire. Él se acercó y me preguntó ¿usted es la inteligente? Ahí empezamos a hablar.

Entrar a una cabina donde todos eran hombres, periodistas de trayectoria importante en los medios, donde yo venía de la academia, de otro mundo, de otras coordenadas, fue un paso muy fuerte. Garzón me ayudó a dar ese paso junto a mis grandes maestros junto con Guillermo Angulo, un gran respaldo para mí. Garzón con su humor, con su calidez, era un gran compañero de trabajo. Como ser humano, más allá de la figura pública del humorista era un tipo con el que era delicioso trabajar y nos las pasábamos intercambiando noticas, comentando todo lo que sucedía en la mañana.

-¿Qué legado le queda a las nuevas generaciones?

Si uno ve los pocos videos que de él quedan, lo primero que uno encuentra es la vigencia de los análisis que hizo, de las tendencias que predijo. Jaime Garzón entendió este país a través del humor y a través de la gente que entrevistó, como yo no creo que haya algún humorista que haya tenido tan claro el panorama de la política en Colombia como él. Era un gran analista y un genio para entendernos y se había ganado el derecho de contarlo. Para las nuevas generaciones, la referencia inmediata de toda esta historia que todavía no se está escribiendo, fue el país que Garzón nos enseño a ver con tanta mordacidad, sátira y amor, porque él adoraba a este país. Hace mucha falta y más hoy, porque cada día se completan más cosas de las que predijo en su momento. Cada día los procesos que él vislumbró se hacen más plausibles. Cada día ese humor nos hace más falta para poder entendernos. Esta es una sociedad que sólo puede mirarse a sí misma a través del humor. Y él nos enseñó eso.

A través de todos sus personajes lograba decir las verdades más fuertes disfrazado de cocinera o mostrando a una mujer totalmente “light” que conoció la geografía nacional a punta de atentados. La genialidad de él era producir una lectura y una interpretación del país y decir con humor las verdades más crudas, que son muy difíciles de expresar de otra forma.

La memoria no se ha trabajado suficientemente en Colombia. La amnesia histórica que nos aqueja hace que quienes han podido narrarnos, hablo de Klim… -¿Usted se imagina lo que hubiese sido el proceso 8 mil con Klim vivo? No hubiese quedado títere con cabeza- sigan cayendo en el olvido. La memoria de Klim, las caricaturas de Osuna, las personas que han podido entender la marea de los tiempos, cuando los tiempos han pasado y que a través del humor nos lo han hecho posible, son nuestros mayores tesoros. Hay que activar la memoria de Garzón, porque él está muy lejos de ser nuestro pasado. (Uribe-2009)

-Samuel Salazar:

Jaime fue un conciliador. No tuve la oportunidad de estrechar lazos de amistad más profunda con él, pero era un gran compañero de trabajo.

Lo de conciliador es porque él ayudó incluso con lo nuestro. Cuando las cosas estaban tensas y a la semana de reintegrados a quienes nos habían despedido, nos tenían sin lugar fijo de trabajo ni funciones. Y en ese tire y afloje, por ejemplo, el jefe de redacción de esa época le tocó apartarse una semana. Garzón medió entre la gerencia de esa época y nosotros, incluso nos dijo “bájenle, que tampoco esto es de ustedes”.

En mi época de reportero logré tener un acercamiento muy estrecho con Francisco Galán, ex vocero del Eln, tanto, como para recoger noticias en la cárcel Modelo, cuando estuvo recluido un tiempo allí.

Fue por ese acercamiento que Garzón me buscó con el fin de pedirle la liberación de unos secuestrados, y que finalmente se produjo.

-Se ha insistido por algunos círculos de opinión que Garzón pedía plata para mediar en secuestros…

Yo no lo creo. (Salazar-2009)

 


-José Domingo Bernal:

-¿Qué anécdotas recuerda de Garzón en Radionet?

Con Garzón todo eran anécdotas, hasta cuando él se desnudaba. En Caracol Radio, donde empezó a hacer sus pinitos radiales, lo primero que me impresionó, es que cuando Yamid le llamaba la atención salía y se acostaba en posición fetal en el pasillo del edificio de la calle 19 con octava. Y la primera vez que lo vi pensé que le había ocurrido algo. Con cara de niño regañado decía que el “viejito lo había vaciado”. 

Yamid era muy dado al humor y a buscar entrevistas de temas frescos. Hoy lo sigue haciendo en televisión, como en el Pregunta Yamid de CM& de los viernes.

A él le gustaba que Juan Harvey Caicedo hiciera en esos días el personaje del sargento y Garzón comenzó a hacer sus primeros papeles radiales. Empezaba a hacer apariciones. No tenía una frecuencia específica. Era algo muy esporádico. Y si Yamid hubiese durado más, cuando nos pasamos al edificio de Sutatenza, seguramente otras cosas se podrían haber hecho. Por eso cuando Radionet comenzó decidió llevárselo. Yamid y Jaime hacían un buen complemento. Yamid empezaba entrevistas muy serias y Jaime lanzaba el apunte, el chascarrillo, pero a la vez le daba pie a que Yamid le hiciera más preguntas de fondo.

-La justicia condenó a Carlos Castaño en ausencia por su crimen…Muchas novelas, muchos mitos tejidos en cuanto a su figura y a su asesinato… ¿Quién era Garzón para usted?

Hay que mirarlo desde diferentes puntos de vista. Voy a decir que desde el campo periodístico, al país lo privaron de un gran crítico y de un hombre que hacía un análisis profundo y futurista, porque andaba muy bien informado. Esa característica le permitía ver al país del futuro. La verdad creo que Castaño, desde el campo jurídico, sí tuvo que ver en eso, pero también creo que detrás de él hubo otras personas que influyeron en la muerte de Jaime. Para mí ese fue un crimen de Estado, y ojo con lo que estoy diciendo, fue un crimen de las altas esferas del Estado.

Sabido es que quiénes acabaron con su vida, que quiénes le dispararon, fueron prácticamente a refugiarse al batallón de la Policía Militar número 13 (Baraya), en Puente Aranda. Eso fue sumamente grave. No se va a saber a ciencia cierta qué pasó en definitiva.

Hoy por hoy, hay un video de Garzón circulando por internet, donde  hace un análisis del entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, encarnando al personaje Godofredo Cínico Caspa, y donde afirma que Uribe va a ser el “rey de Colombia”. Fue una grabación que hizo hace más de 10 años y hoy tiene plena vigencia. Eso lo hace alguien que está supremamente bien informado.

Jaime tenía una cualidad: decía las cosas en su tono característico y la gente no sabía si era en serio o en broma. El 90 por ciento de lo que él decía era en serio, no en broma. Si la gente se lo tomaba en broma eso era otra cosa.

Por ejemplo cuando Yamid hizo el anuncio, con presentación incluida en la redacción, que el periodista Antonio José Caballero iba a ser el nuevo director de noticias de Radionet, en reemplazo de Mauricio Vargas, quien pasaba a CM&. Cuando terminó la reunión y Yamid salía, Garzón, en el segundo piso dijo como Heriberto de La Calle, “uy don Yamid, si era para promover a alguien del pueblo, ¿por qué no ascendió a la señora Ayda Luz?”. La risotada fue general. Caballero nunca llegó a posesionarse como director de noticias de la emisora.

Jaime fue uno de los pocos colombianos que han podido decirle la verdad a Yamid sin que él se emberraque. Creo que en más de una ocasión le hizo cambiar su forma de pensar, algo muy difícil. Cuando Yamid tomaba una decisión era muy complicado que la cambiara. Jaime tenía esa capacidad. Él fue quien le puso el toque humano a Radionet, en medio de la batalla que es lograr noticias para 24 horas del día.

-¿Garzón cobraba plata por la mediación humanitaria qué hacía?

Yo no creo. Estoy seguro que Jaime no cobraba ni siquiera las gracias, porque lo movían otras cosas. Si él estuviese vivo estaría luchando por un acuerdo humanitario, a cambio de absolutamente nada. Hay malquerientes y siempre los habrá. Y hay gente que cree que no puede haber almas puras que trabajen para limar el dolor de otros seres humanos sin recibir algo a cambio. Jaime fue una persona que colaboró desinteresadamente y que en algunas oportunidades aportó de su dinero, de sus ingresos, para facilitar el viaje de algunas personas que podrían contribuir a ese esfuerzo de paz o de liberación. Yo rechazo que se diga eso, me parece insultante. Aquí nadie puede trabajar desinteresadamente, porque le van diciendo que se está volviendo rico, o que se aprovecha. (Bernal-2009)

-Flor Ángela Herrera:

-¿Qué legado dejó Jaime?

Jaime Garzón fue la conciencia crítica de la realidad colombiana, de lo que debe ser la política. La persona valiente que era capaz de burlarse con humor de todo el mundo. Tenía el análisis y el humor a flor de piel porque no se le escapaba nada. Era tan inteligente que no me gustaba verlo dormido en los estudios de grabación cuando llegaba tomado, a veces en las noches. Yo se lo decía a él. Tenía un olfato tremendo, era capaz de leer entrelíneas para descubrir y contar las cosas con humor y creatividad, para hacernos reír y ponernos a pensar. (Herrera-2009)

 


-Wilson Baquero:

-¿Quién era Jaime Garzón para Wilson Baquero?

Para mí era un problema. Y lo digo porque como siempre vivía colgado en la redacción de mis boletines de noticias, cuando él llegaba armaba el desorden y no me quedaba otra opción que me cayera un directorio telefónico que me lanzaba encima, o ponerle cuidado a sus monerías, o reírme, y finalmente me atrasaba con el trabajo. Pero era la felicidad de la redacción.

Y era aquella persona que en medio de esos disparates, de esas payasadas, si tenías un mal día, él te lo alegraba.

Para las generaciones presentes y futuras su legado, el que debe quedar, lo resumiría en una sola palabra: franqueza.

-Usted hoy ejerce como asesor del director de la Policía, el general Oscar Naranjo y ha tenido conocimiento del fondo del proceso de desmovilización de los paramilitares y de su resurgimiento, ahora como les dicen de “bandas emergentes”. ¿Qué tanto hubo de cierto que fueron los paramilitares los que asesinaron a Garzón o hay alguien más detrás de su crimen?

Jaime tenía un presentimiento y no creo que no supiera de dónde venían las amenazas.

Me atrevería a decir que detrás del crimen de Garzón hubo manos del paramilitarismo y posiblemente otros intereses. Gente cercana a Castaño lo ha reconocido. Lo que está claro, es que al final de los días, más allá de quién haya sido, el tema es que el crimen sigue impune, porque no tenemos a los verdaderos responsables o incluso a los autores materiales plenamente identificados. Eso nos lo debe la justicia.

Estamos en un buen momento así como se ha reabierto el caso Galán, y hoy la Fiscalía, los jueces y muchos sectores de la vida pública nos prometen llegar hasta las últimas consecuencias en esa investigación, valdría la pena que el país, a quien Jaime le dejó un legado importante, alzara su voz para decir que este crimen tampoco quedara en la impunidad. (Baquero-2009)

-Jennifer Zamudio:

Conocí a Jaime mucho tiempo antes de que fuéramos compañeros en Radionet, porque realicé mi tesis de grado profesional sobre unos de sus proyectos: “QUAC, el noticero”. Jaime era un genio, un hombre brillante, divertido, sarcástico, humano ¡Un loco en todo el sentido de la palabra! Un hombre que desde su perspectiva nos hacía ver y entender cosas que tal vez nuestros ojos no veían o no comprendíamos.

Jaime siempre fue un hombre que a pesar de la circunstancia en que estuviéramos siempre tenía un apunte a la mano, una sonrisa, un comentario oportuno.

Alguna vez recuerdo que “el jefe” (Yamid) me llamó la atención por llegar tarde a la cabina y me esperaba para una entrevista. Yo me paré a recoger mis apuntes y Jaime me miraba con cara de terror como si yo estuviera cometiendo la falta más grave por salirme a buscar mis apuntes… Cuando entré, se paró, me dio su silla, en fin, hacía todo lo posible porque “el jefe” no reaccionara peor y porque yo me sentara juiciosa a hacer mi tarea… Era un hombre realmente especial. (Zamudio-2009)

-Fernando Calderón España:

Fue muy importante para Radionet. Yo me encontré con él, como cercano, en los últimos dos o tres años, luego de una agria disputa, de una pelea que casi termina en un encuentro salvaje, al mejor estilo de la lucha libre. Después fuimos grandes amigos y la noche antes de su muerte estuvimos conversando con él, con usted y otros periodistas en la sala de redacción. 
Jaime le aportó a Radionet, pero Radionet también le aportó a él, porque le permitió un escenario para poderse expresar dentro de su irreverencia política. Y al país le dejó otra mirada diferente de ver las cosas, y una risueña de ver los aspectos serios. Y mirar la realidad nacional con sarcasmo, ironía, chiste. 

Humoristas políticos fueron muy poquitos, como Klim, Castillo Gómez y Humberto Martínez Salcedo, a quien le cerraban “La Tapa”, y se inventaba “El Corcho”; y el Ministerio de Comunicaciones lo clausuraba y él se iba a otra emisora a abrir otro espacio de humor político. Garzón fue el Martínez Salcedo moderno. Pero el tiempo pasa y es casi una generación la que ha crecido sin saber quiénes eran esos humoristas políticos, y menos Jaime.

Aquí hay muchachos de 15 años que ni siquiera saben quién es Hernán Peláez, ni Yamid Amat. (Calderón-2009)

-Juan Armando Rojas:

Jaime Garzón fue un colombiano que a través del humor y de burlarse de la realidad nacional estaba llamando la atención del país sobre la forma en que estaba siendo conducido en ese momento, en el manejo del Estado, del conflicto armado. A través de esa caricaturización de la realidad colombiana puso a pensar a más de uno. El país reflexionó a través de su sátira, de su crítica.

Fue un hombre con un gran sentido humanitario, comprometido con las causas humanitarias, como con la liberación de secuestrados y en la búsqueda de la paz. (Rojas-2009)

Garzón está en el más allá esperando, seguramente riendo, como lo queremos imaginar, mientras aquí en la tierra el tema de su asesinato se perdió en la noche de la impunidad, y eso no es nada gracioso.

¡Tan fácil que es echarle un muerto a quien no se puede defender o a otro fallecido como Carlos Castaño! Y los otros verdaderos criminales, los que lo determinaron, planearon y dispararon, bien lo dice León Giecco en su canción “Las madres del amor”: “…aún disfrutando de este sol”.