Edición 380

Qué opinan de la novela A Gaitán también lo chuzaron

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El veedor e historiador del Partido Liberal Colombiano, Rodrigo Llano Isaza, la escritora y periodista, Sandra Uribe Pérez y el escritor, Jairo Andrade prologaron e hicieron comentarios sobre esta novela histórica.

El libro fue lanzado en la Casa Museo Gaitán, la misma vivienda del líder liberal e hizo parte de las actividades oficiales que la Universidad Nacional de Colombia realiza todos los años para conmemorar el asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948.

Aquí las opiniones de los invitados acerca del libro que hace parte de la colección Textos Cautivos, de Uniediciones (Grupo Editorial Ibáñez) y que estará presente en la Feria del Libro de Bogotá (Stand 134, Pabellón 6, piso 1):

Sandra Uribe Pérez, escritora y periodista colombiana

Tzvetan Todorov decía que nuestro pasado es sólo lo que podemos recordar. En ese sentido, lo que pretende Carlos Fernando Álvarez con A Gaitán también lo chuzaron –una simbiosis entre novela histórica, reportaje novelado y una lección de buen periodismo, del que ya poco se hace–, es que los colombianos no nos sigamos tapando los ojos ante la realidad (violenta al extremo, por cierto) ni perdamos la memoria, que –como se sabe– siempre es frágil, más aún cuando los medios de comunicación y quienes ostentan el poder tienden a empañar y acomodar la "verdad".

Es así como el autor, después de "raspar la olla" y no quedarse con lo primero que le dicen, nos presenta una trama cruda e intrigante –cuyo eje central es la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y los conflictos desencadenados desde entonces–, en la que la figura y el pensamiento de este líder (del que muchos desconocen su legado) resurgen, nítidos y esperanzadores, en un momento coyuntural para el país: "Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y de exterminio".

Definitivamente, se trata de una novela que todos los colombianos deberían leer para urgar en sus raíces, buscar respuestas y no quedarse con los brazos cruzados.

Jairo Andrade, escritor colombiano

En A Gaitán también lo chuzaron, el periodista y escritor Carlos Fernando Álvarez deja al descubierto las raíces del conflicto colombiano desde la época del caudillo hasta las masacres más encarnizadas de nuestros días. De paso, hace un fuerte cuestionamiento a la forma actual de ejercer el periodismo, a la "libertad de prensa" y a la impunidad.

Las diversas hipótesis sobre la muerte de Gaitán, hecho que cambió el destino de Colombia, se entretejen con "verdades incómodas" y testimonios de personajes de diversas procedencias, como Paul Wolf, Fidel Castro, Manuel H., Arturo Alape y Luis Enrique Contreras, el lustrabotas de Gaitán, entre otros.

La novela nos recuerda que la verdad "es lo primero que se sacrifica en una guerra", y nos deja en ciernes la pregunta que el narrador hace a uno de los personajes: "¿Será que algún día sabremos toda la verdad?".

Rodrigo Llano Isaza, Veedor e historiador Partido Liberal Colombiano

El amigo y periodista Carlos Fernando Álvarez Camargo ha escrito un libro que lleva por título A Gaitán también lo chuzaron, por el cual le extiendo mi más efusiva felicitación.

Carlos Fernando ha adelantado una importante investigación, con la intención de "levantar el tapete" y buscar entre las incógnitas que dejó el magnicidio.

Una de esas incógnitas es si Roa Sierra actuó solo. En la parte final de su libro, el periodista Álvarez Camargo tiene la gentileza de entrevistarme. En dicha entrevista le conté quién había sido el cómplice de Roa Sierra en el magnicidio, historia ésta que merece ser contada, para que los lectores la conozcan de primera mano y sepan cómo me enteré de su existencia, porque jamás he leído algo semejante.

Tal como lo relata Carlos Fernando en su libro, se urdió toda una conspiración que no podía dejar cabos sueltos. Y es hasta el final donde se confirma la existencia de ese cómplice y el desenlace de su historia, digno de una película de cine negro.

Entonces, ¿sí hubo complot? ¿no fue una pelea de faldas, como en algún momento lo sostuvo el expresidente Alfonso López Michelsen? ¿o se dio porque Roa Sierra estuvo desempleado y le achacó la culpa a Gaitán? La verdad se perdió en la noche de los tiempos y es ahí donde la investigación de Álvarez Camargo trata de averiguar con Paul Wolf, a quien conocí en Bogotá y con el cual tuve una charla, cuál fue el papel que los norteamericanos tuvieron en el asesinato, el por qué se negaban a desclasificar los documentos o por qué habían quemado miles de ellos. Pero también indaga por el misterioso papel de Fidel Castro y de Álvarez del Pino, a cuya aclaración no se plegó el dictador cubano.

Son demasiadas incógnitas no resueltas de un crimen, que si bien no cambió la historia de Colombia, porque veníamos de la violencia y seguimos en ella, sí produjo un levantamiento popular sin precedentes.

Gaitán siempre fue un rebelde, un disidente del Partido Liberal, colectividad de la cual se salió para montar, con Carlos Arango Vélez, la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR), que más tarde regresó al Partido y consiguió honores, para luego marginarse otra vez cuando se opuso a la reelección de López Pumarejo. Nuevamente volvió a entrar y desconoció la disciplina liberal al no aceptar los resultados de la Convención Liberal del 45 que dio su "aval" como candidato oficial al médico santandereano Gabriel Turbay Abinader, situación que provocó la caída del Liberalismo y la violencia desatada.

Sobre sus tesis y persona aparecen en el libro varios testimonios que brindo, que contribuyen a conocer aún más su liderazgo político.

Les recomiendo su lectura, porque es algo distinto a lo mucho que ya se ha escrito sobre el tema. A Gaitán también lo chuzaron es muy diferente.