Edición 367

Feria Internacional del libro: Cultivo de sueños, realización de talentos

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Feria Internacional del libro: Cultivo de sueños, realización de talentosCon la apertura de sus puertas año tras año la Feria Internacional del Libro ha permitido el reconocimiento del arte y la cultura en sus diversas manifestaciones por parte de los visitantes, los cuales ya incluyen en su agenda anual una caminata a través del conocimiento, la diversidad y el esparcimiento.

Este año la Vigésima Segunda versión de la Feria Internacional del libro trae consigo nuevas actividades que buscan la inclusión de una mayor cantidad de participantes al evento. Es por eso que para cumplir con este objetivo sus organizadores han querido que un poco de la Feria esté afuera, en las calles capitalinas.

Pero aunque la diversidad de exponentes, visitantes, sitios y actividades en la Feria va en aumento gracias a las novedades con las que se presenta cada año, también es cierto que muchos de los asistentes a este encuentro llegan buscando el stand o exposición que por una u otra razón ya tienen como costumbre visitar.

Pocas o tal vez ninguna persona sale de la Feria del Libro sin haber visitado antes el Pabellón Juvenil, un lugar en el que los colores son sólo un abrebocas de lo que se puede encontrar allí. Talleres creativos, novedades infantiles, el maravilloso mundo de los comics, letras chinas, tarjetas que expresan sentimientos de amor o de amistad y entre muchos otros un espacio dedicado a la caricatura, aquellas representaciones de personas o cosas que con sus rasgos exagerados a primera vista causan risa; grandes orejas, narices gigantes, ojos rasgados, gestos desmedidos que expresan cualidades o defectos, ideas o sentimientos.

Feria Internacional del libro: Cultivo de sueños, realización de talentosEn este pabellón y en el stand que comparte con un amigo encuentra su inspiración Diego Fernando Agudelo, un joven de 28 años proveniente del departamento del Quindío, aún con su acento marcado y condición de hablador incansable. Un hombre amable, no muy alto, de piel trigueña y sonrisa constante; habla con emoción y mientras lo hace sus ojos y labios sonríen buscando constantemente palabras que tratan de confundirse con su imaginación y no le permiten expresar claramente lo que siente.

Finalmente, luego de buscar y encontrar las palabras exactas, regresa al instante diciendo: “La caricatura necesita de una mística especial” y recuerda como esa “mística” llegó a él unos días después del terremoto que azotó a Armenia y gran parte de esa región en el año de 1999, lugar donde vivía con su familia. Aunque trabajaba para una inmobiliaria en aquel entonces, sus pensamientos veían en los rostros de personas imaginarias o alguna vez vistas la máxima expresión de sus sentimientos.

De pronto decide que quiere dibujar y con su compañero de stand como modelo, su mano sosteniendo el lápiz comienza a deslizarse suave pero rápidamente por el papel. Mientras le va dando forma a su obra, cuenta aún emocionado como en un momento determinó también darle forma a su vida, pues durante un día de trabajo que asaltado se sintió por su deseo de expresarse a través de la caricatura y la ilustración, la persona para quien trabajaba lo sorprendió llamándole la atención y refiriéndose a él como una persona que solo servía para hacer muñequitos. “Yo le agarré la caña”, expresa Diego Fernando “De una renuncié”.

Calarcá y en general el Departamento del Quindío es considerado una mina de caricaturistas e ilustradores. Personajes como el “Maestro Calarcá” han nacido en la región; por esta razón y tal como lo comenta Diego Fernando, es fácil encontrar en las calles artistas exponiendo sus obras o haciendo “fisonomía en vivo”. Fue así como caminando un día por “la 14” de Armenia, Diego decidió “pegarse” a uno de estos artistas y comenzar su camino en el desempeño de una labor que hoy lo llena de pasión.

Feria Internacional del libro: Cultivo de sueños, realización de talentosY fue esa pasión y entrega lo que lo condujo a su primera participación en la Feria del Libro de 2000 en Bogotá. En ese entonces, motivado sintió que un nuevo mundo se abría para él, pero para poderlo disfrutar debería trasladarse de ciudad, hecho que solo ocurrió hasta 2002. Mientras lo recuerda conservando el entusiasmo de esa primera vez, Diego sabe que nunca olvidará aquel amigo que le tendió la mano y ayudó a hacer su deseo realidad, pues aunque no lo manifiesta abiertamente, lo delatan su mirada y el tono de su voz.

Ahora, después de varios años además de participar de la Feria Internacional del Libro en Bogotá, Diego Fernando ha trabajado con algunas editoriales y revistas, también lo hace desde su casa donde ahora vive sólo. Ha podido ayudar a su familia, pero sobre todo ha tenido la posibilidad como él mismo lo manifiesta de gozar de su trabajo, pues aunque reconoce que el dinero es necesario, confiesa que ahora le interesa más la admiración hacia su labor y el reconocimiento de un talento que va más allá de un simple dibujo conformado por líneas y manchas. Para él son trazos expresivos y simbólicos que gracias a esa “mística especial” convierten las ideas, los sentimientos o las situaciones en arte.

Otra de sus obras ya casi está terminada y mientras le da los últimos toques, su amigo y compañero de stand ansioso aguarda ver el resultado, aunque con seguridad ambos sabrán ya qué encontrar, porque sólo el que en verdad comprende el significado de la caricatura como arte, será capaz de interpretar.