Edición 385

Se juega como se entrena: Gustavo Catalano

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La adrenalina fluye cuando el contrario, Racing de Avellaneda se viene con todo. Faltan cinco minutos y Huracán gana por un gol a cero. El campo de juego era un barrizal que no pudo soportar más agua que la que cayó toda la noche y la mañana de ese sábado.

Estamos en las canchas de La Quemita, la sede social del Club deportivo Huracán, al que llaman el sexto grande en Argentina y como votaron en una encuesta de uno de los diarios deportivos de este país, pero que lejos de reflejar una realidad mediática, es una institución con más de un siglo de existencia sí se ve el trabajo con los chicos que integran las divisiones inferiores del equipo.

Gustavo Catalano es el director técnico de la Octava categoría, muchachos de 15 años, lo que equivaldría –más o menos- a la Prejuvenil o sub 15, de ligas como la bogotana. Pibes, o pelados, son. Da indicaciones y se queda sin voz para que se mantenga el orden y se pueda contragolpear para asegurarlo. Pero, una vez más, habría que usar skies para sobreaguar. Llega el pitazo final y el desahogo no se hizo esperar. Los contrarios no saben perder aún y buscan las manos y a quienes les sigan la camorra. Uno que otro, y ya grande o mayor, quiere seguirles los pasos. Al final, se llama a la calma y no hay bonche. Solo sonrisas y gritos en el camerino para festejar un triunfo, que significó también una victoria contra la adversidad.

Catalano jugó al fútbol en clubes de AFA desde su infancia hasta los 22 años; dirigió y configuró el proyecto del balompié para la facultad de Sociales de la Universidad de Buenos Aires, coordinó los deportes en esta alma mater y luego dirigió a las divisiones juveniles de Defensores de Belgrano, en el barrio de Núñez, al norte de la ciudad, equipo que integra la primera división de la AFA (B Metropolitana) y que pelea el ascenso. Ahora dirige a la octava división de Huracán, el equipo de su alma.

"Aquí el objetivo no es uno, son muchos. Creo en el trabajo multidisciplinario, con la psicología, con la nutrición, estar atentos a cómo les va en el colegio. Hay que trabajar con el adolescente como un ser integral. Y siempre hay que tener en cuenta que ellos ya son jugadores de fútbol y deben asumir la responsabilidad de estudiar", señala.

Buque de Papel: ¿Qué significa hacer parte de un proceso de formación para chicos que algún día decidirán si siguen en el fútbol o no?

Gustavo Catalano: para mi es algo muy importante, es una forma de vida. He decidido, llegando a los 30 años y ya siendo docente y habiendo jugado al futbol hasta dónde me dio, contribuir con la formación de los chicos. Luego estudié periodismo y este le ganó al jugador de fútbol. Trabajé y trabajo como periodista. Estudié para ser docente y tengo una experiencia de más de 20 años en el aula.

Hoy tengo 47 y quise volcar ese conocimiento en el campo. El futbol es una fantástica excusa para la formación y el crecimiento de los jóvenes. Es un deporte espectacular y de las mejores representaciones de la vida. Allí se magnifica todo, los valores y todo lo que involucra.

Entonces me decidí a ser entrenador de futbol y mi primera experiencia fue en el colegio donde estaba e hice un proyecto que me aprobó el Ministerio de Educación y que se llamó el fútbol como espacio de pertenencia, con salida, pruebas en distintos clubes, compitiendo en distintas pruebas amateur, como las copas Evita y Coca Cola cuando se hacían.

Luego tuve la chance de armar todo en la Facultad de Sociales en UBA y después en countries. Entré a AFA trabajar en Defensores de Belgrano durante cinco años, como técnico y coordinando las categorías 7a a 9a.

Y me llega luego la oportunidad con Huracán, que es muy especial por soy hincha del equipo. Desde allí busco llevar adelante la idea de romper algunas ideas instaladas en el fútbol, esos códigos que no contribuyen a la formación del ser humano y en este caso que manejo chicos de 15 años.

BP: Es muy especial esa edad...

GC: Sí. Tenés 33 jugadores en doble competencia, una A y una B, una en AFA y otra en liga. Tenemos además, seis jugadores que forman parte del plantel y están en la segunda competencia. Y de todos esos chicos ¿cuántos llegan a Primera?, ¿tres? Si llegan esos tres hiciste un muy buen trabajo.

Entonces, uno debe trabajar con distintos objetivos, como capacitarlos para que sean mejores jugadores cuando terminen el año, y hacer cantera, es decir, que puedan representar al club cuando sea el momento y no que la institución tenga que salir a buscarlos afuera.

Un segundo y gran objetivo es contribuir con responder qué va a pasar con todos esos chicos que no llegan a Primera. Que su experiencia formativa y de haber pasado por un club de fútbol hubiese sido buena.

También, debe construirse una manera de jugar. Para mí no vale ganar de cualquier forma. Hay que trabajar de la mano y hacer acompañamiento, porque hagamos estas cuentas: son 11 que juegan, 7 van al banco y los demás quedan por fuera. Son muchos objetivos y hay que trabajarlos en simultáneo.

Hoy el chico de estas categorías, como jugador de fútbol, debe asumir la responsabilidad de jugar y estudiar al tiempo, así como muchos jóvenes de sus edades tienen que trabajar y estudiar. De lunes a viernes entrenan en la mañana y en la tarde van al colegio, descanso por la noche y el sábado es la competencia. Y el lunes de vuelta.

BP: Hoy cuando el fútbol es la multinacional de hacer dinero, ¿cómo cuidar el ADN del deporte, como dice César Luis Menotti y Ángel Cappa y cuidar a esos chicos para que no se mareen?

GC: Yo no tengo la verdad de nada. Pero hay que estar tranquilos, escuchándolos y educándolos en el fútbol, para brindarles herramientas que les permita ser mejores jugadores. Por ejemplo, en estas edades ellos, en muchos casos, no tienen definidas siquiera las posiciones en las que juegan. Como entrenadores debemos ayudarlos a encontrar la posición.

Para mí el fútbol tiene mucho de pensamiento, corazón y piernas. Pero la cabeza es fundamental. Me gusta el jugador que es reflexivo y que piensa y que en la última jugada del partido tiene la capacidad de hacer una jugada que se preparó; no el que va para adelante y simula todo.

Y ese jugador también hay que formarlo desde la técnica, de la lectura, en la visión general de las cosas para que tenga profundidad en el pensamiento. Creo que una persona inteligente puede resolver mejor los problemas.

Hoy cuando todo es una locura y el dinero está por encima, yo le pongo el corazón y aporto desde los valores reales. Aquí los chicos vienen a jugar futbol no por la plata, sino porque lo aman y les gusta. Incluso, en el fútbol el ascenso en Argentina los muchachos de estas categorías (salvo la A) pagan una cuota para poder jugar. Uno, desde el humilde lugar en que está, debe remarcar eso para que los padres no se mareen y los empresarios no los devoren... En fin, es una lucha, porque a veces el mundo va hacia un lugar que muchas veces asusta. Hay que formarlo como un buen jugador, como un ser integral, con valores claros, y si la plata llega, bienvenida sea, como consecuencia del trabajo leal, dedicado, de sacrificio, del entrenamiento. Por eso se entrena, como se juega.

BP: ¿Y la faceta de periodista?

GC: Sí soy periodista, no escritor, y decirlo sería muy pretencioso. Me armé la editorial CATALEJO, con mi compañero Alejo. Y me llena de orgullo haber podido publicar varios títulos de gente que quería publicar, ya que es muy difícil hacerlo. Así que soy periodista, como soy jugador de fútbol y entrenador porque lo siento así. Porque no es solo jugador de fútbol el que salió campeón del mundo o jugó en la selección. Fui jugador desde los 10 años hasta los veintipico y siempre en el amateur. Y desde hace unos años volví a armar el bolso con los botines, cada mañana.

Soy periodista porque a través del periodismo se pueden canalizar un montón de elementos de describir una realidad y ayudar desde la orilla de estar comunicando. Es un compromiso para que la gente conozca determinados temas desde diversos puntos de vista. Así como hace Buque de Papel

BP: Gustavo Catalano. Gracias. Un mensaje para los lectores de Buque de Papel...

GC: Buque de Papel es un medio independiente que te permite libertad de ciertas ataduras de negocios del periodismo. Sé que Buque de Papel es un periodismo sensible, independiente, que busca igualdad de oportunidades, que resalta cosas cotidianas, que a veces los grandes monopolios del periodismo pasan por alto. Así que para mí es un orgullo ser parte de los tripulantes del Buque. Nunca pierdan ese espíritu.

Amor por Huracán

El Globo, como le dicen a Huracán ha sido parte fundamental en la vida de Catalano. Y una forma de ser recíproco por ese amor fue el de hacer tres libros sobre la historia del equipo. Es una trilogía llamada Por El Siglo de los Siglos y que completa la rica historia de Huracán, que nació en 1908.