Edición 380

La amistad con los colombianos es eterna: Tony Barijho

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Grito cerrado con voz de tormenta, puños al aire y los ojos bien abiertos. Fue su forma característica de celebrar los goles mientras jugó al fútbol. Y lo sigue haciendo.

De origen en Huracán y luego con Boca Juniors campeón argentino y del mundo –de la extinta y recordada Intercontinental de Clubes, no el mamarracho del mundialito que se inventaron por marketing, publicidad y derechos de TV- Antonio "Chipi" Barijho vuelve a vivir recuerdos que lo marcaron.

Lo encontramos en La Quemita y estaba a punto de saltar al campo de juego, ahora como técnico de la Séptima Categoría. Presentaciones de rigor y cuando dijimos Colombia, una sonrisa inocultable se dibujó en su rostro.

"Colombia, Colombia... ¿Cómo va?, ¿Todo chévere?", remató a bocajarro.

Luego del partido donde su categoría le ganó a Racing por 5 goles contra uno y cuando la adrenalina bajó, el "Chipi", o "Tony" –su otro apodo- charló con nosotros, donde revivió los momentos que no duda en calificar de irrepetibles, especialmente su amistad con los referentes colombianos de ese Boca multicampeón que jugaba muy bien y ganaba: el de Bermúdez, Córdoba y del Chicho Serna.

Buque de Papel: dirigir inferiores es todo un reto. ¿Cómo cuidar el ADN del fútbol argentino desde abajo, como pedía en una nota de prensa el técnico César Luis Menotti?

Antonio Barijho: sí, pensamos lo mismo, la filosofía de Menotti se intentó respetar aquí en el club. Lo que pasa es que hoy por hoy está tan desdibujado el fútbol argentino, las inferiores están muy deformadas, que lamentablemente se busca más el resultado en vez de la formación.

La formación humana para crecer en virtudes como jugadores, como personas como deportistas. El fútbol argentino se deformó hacia el resultado y nada más y no se fija el contexto y todo lo que abarca por dentro. Mirá, veníamos de perder 5 a 1 y parecía todo negro y hoy ganamos 5 a 1 y parece todo muy lindo.

Ni fuimos los peores por perder la semana pasada, pero tampoco somos los mejores por haber ganado ocho días después. Hay que tener equilibrio y una formación emocional hacia los chicos, deportiva y humana.

BP: El Chipi es un hombre que se hizo a pulso, desde las inferiores aquí en Huracán y luego en el Boca multicampeón de Carlos Bianchi. ¿Qué tanto ha cambiado el fútbol desde esa época, 2000 a hoy?

AB: Ha cambiado todo, desde la crianza de los pibes, la situación familiar, el país. Hoy tenemos los jueguitos electrónicos, los celulares, incluso las denuncias por maltrato contra los padres, por un montón de cosas que se han deformado mucho. A mi me educaron con un chirlo o con un cocotazo, no me maltrataron. Diferente que hoy se dice que todo es maltrato. Hay que tener cierto equilibrio y respeto hacia la formación y educación de cada familia y eso se está perdiendo mucho en Argentina y en América Latina.

BP: Recordemos la época con Boca, con los colombianos, con Jorge "Patrón" Bermúdez, Mauricio "Chicho" Serna y Oscar Córdoba ¿Cómo fue la convivencia con ellos, el compartir, el ganar?

AB: La convivencia fue muy buena, excelente. Con Jorge tengo una amistad muy muy profunda, también con Chicho, con Oscar. Cuando se es buena gente todo circula mejor. Nosotros tenemos buena relación con ellos y seguimos hablando. Aprendimos todos en esos momentos a formarnos como "guerreros deportivos", que no es ir a chocar, a dar piñas, a bravear. No es eso. Ser guerrero deportivo es formarte con exigencia y mucho trabajo en la parte humana, la deportiva, la alimentaria; en el respeto también sos un guerrero. Eso se gana eso con el correr de los años. Unos lo logran más rápido, otros transitando un camino más lento. Ser guerrero me permitió vivir lindas experiencias como ganar una Copa Libertadores, o una Intecontinental, o jugar un mundial. Por suerte a mí me tocó el proceso exitoso de Boca y todo eso se lo busco transmitir a los chicos.

BP: Hablemos de los entrenamientos con Bermúdez ¿Eran duros?, ¿Chocaban?

AB: Buenísimos, buenísimos... (se ríe)

BP: Bermúdez decía que eras un tractor, que pasabas por encima de todo...

AB: Sí, eso decía. Pero yo lo defendía en la cancha y él también a mí, en los partidos. Yo estoy muy orgulloso de haber compartido con todos los colombianos y ser parte de ese equipo donde había muchísimo respeto y una gran amistad. Por suerte se dieron los resultados que fueron súper positivos con ese Boca y hoy poder seguir disfrutando de la amistad.

BP: Otra de fútbol, ¿Qué defensa central le dio guerra?

AB: Todos, todos. No recuerdo alguno en especial, pero todos porque así como yo estaba preparado para ir al ataque, ellos lo estaban para defender. Por eso estábamos todos en Primera. Algunos tenían más calidad que otros, pero fueron colegas. No desmerezcamos a nadie. Ellos trataban de esforzarse para que vos no hicieras la diferencia. Pero repito que todo se logra con esfuerzo; en el fútbol nadie te regala nada. Si fuiste el mejor es porque te cuidaste desde la alimentación, el físico.

Cristiano Ronaldo o Messi son los mejores porque algo les cayó del cielo. Ellos lo lograron por su esfuerzo y porque son grandes atletas. Los mejores son los que se cuidan en la alimentación, los que se duermen temprano, los que no se van de joda, respetan a la familia, los que tienen una mentalidad ganadora, siempre con respeto y humildad.

Yo que estoy en la parte formativa soy el último del tarro y no por ser el Chipi Barijho, o haya salido campeón del mundo con la Intercontinental. Esta victoria, la de hoy, me puso contento porque fue el esfuerzo de los chicos, no es de uno. Nosotros los acompañamos, los aconsejamos, y guiamos para que tengan un gran futuro.

BP: ¿En donde radica la felicidad del fútbol?

AB: Mi felicidad la tuve jugando al fútbol. Hoy la tengo acompañando a los juveniles para que lleguen a Primera División. Mi proyecto es formar, trabajar para los chicos, me encanta enseñarles el respeto a la pelota y al contrario, de no sacar ventajas extradeportivas. Yo les gano con armas deportivas, no con otras.

BP: ¿Qué tanto le aprendió a Carlos Bianchi?

AB: muchísimo. El respeto humano, el deportivo y hacia el entrenamiento. Carlos es un maestro a nivel profesional y de Primera División. Le estoy agradecido.

BP: Bianchi era un motivador tremendo desde la raya, siempre aplaudiendo, siempre estimulando. Hoy lo vi a usted en la cancha así...

AB: Sí, hoy estamos en inferiores y se nota más porque hay poca gente. Pero si no te motivás en la mejor cancha del mundo que es la de Boca, jugando en ese templo...Es impresionante cuando te acostumbrás. Es súper motivante porque la cancha siempre estaba llena, la gente siempre te exige ganar, el club es ganador y Carlos era un ganador neto, nosotros también.

La motivación es toda igual en la semana con los chicos; uno se pone un poco nervioso porque no juegan bien por momentos pero es verdad que es hermoso jugar al fútbol.

BP: Chipi, un mensaje para los lectores de Buque de Papel...

AB: Que tengan un gran año y sigan adelante contando ejemplos como los que hacemos aquí en La Quemita. Los chicos deben llegar a Primera muy bien armados y esto es un trabajo como un profesor de colegio, transmitirles un montón de cosas y tratar de hacer siempre lo mejor.