Edición 386

El triunfo está en los detalles

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El partido estuvo bien jugado. La concentración de los chicos de la octava división de Huracán se mantuvo 95 minutos que dura ahora un partido de fútbol. El inicio del torneo no fue el mejor y se necesitaba un triunfo.

Al frente, el encopetado y siempre poderoso Boca Juniors, que jugaba de local en el centro de entrenamiento que tiene en la localidad de Ezeiza, cerca al aeropuerto internacional. Diez canchas perfectamente cuidadas y donde se ve algo poco usual entre partidos de cada categoría: los cancheros, o quienes arreglan los campos, salen raudos en dos tractores John Deere a recorrer y peluquear el pasto. Otros dos, a pie, riegan semillas y tapan con arena los huecos que luego requerirán mayores mimos. El poder se demuestra de cualquier manera, hasta en el precio del café: 50 pesos un vasito y sin facturas.

En el campo el precio fue otro. Pelota dominada, solidaridad entre los chicos del Globo y a medida que pasaban los minutos, desespero en el banco del local. Luego, en una jugada bien hilvanada, a poco de terminar, falta y penalti. Bien ejecutado y victoria por ese gol, que costó un Potosí.

Podría hablarse de muchas cosas pero la explicación lógica fue aquella de cuidar hasta el mínimo detalle: los pelados, de 15 años lo entendieron; y su técnico, Gustavo Catalano, también, en la confianza al grupo y en trabajar para construir desde una idea y un concepto, que se ven en el terreno: el equipo sabe a qué juega y va perfeccionando con cada entrenamiento y con cada partido. Así se construyen los proyectos exitosos y que no abundan tanto como se cree en el mundo de la multinacional del fútbol.

El gol

Entrevista a Catalano