Edición 386

No descansaré

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Es el tercer homenaje a músicos que la franquicia canadiense del circo humano hace: primero los Beatles, luego Michael Jackson y Soda Stéreo. Un trabajo sin descanso y que ve sus frutos en el escenario y con la respuesta del público que vibró en cada interpretación y ejecución.

No podía ser de otra manera, el show debía terminar en Buenos Aires, en la Ciudad de la Furia, como inmortalizó el grupo de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charlie Alberti. Atrás quedó más de un año de recorrido desde su lanzamiento en marzo de 2017 y el periplo por ciudades latinoamericanas y argentinas que se identificaron con su música, sus letras, su onda.

El mítico Luna Park debía recibir este montaje con el estilo "Soleil", un show con sentido, con contenido y mucho, pero mucho asombro. Ya no son los animales exóticos de los orígenes circenses, pero sí con actos de una creatividad insuperables: en un cajón, una de las actrices iba pintando en vivo con arena, haciendo cuadros, rostros, imágenes, mientras a su espalda, los actores –en vivo y con manejo de cámaras y luces- iban representando sobre el escenario lo que ella iba dibujando. E iba cambiando mientras duraba el tema A un millón de Años Luz.

La poderosa iluminación y el sonido realzaban cada acto acrobático, cada performance de musculosos y atléticos artistas, de torsos desnudos y con pelucas de punketos ochenteros, y de menudas pero atractivas y flexibles actrices, que dieron el toque sensual a la primera noche primaveral de este año.

No había canción que el público no aplaudiera ni cantara; era como tener a la banda en vivo, algo que no pasó desde 2007 y los conciertos en la cancha de River y la gira de reencuentro Me Verás Volver. La diferencia es que la nostalgia, especialmente por la muerte hace cuatro años de Cerati, arrancaba lágrimas y voces entrecortadas en medio de los gritos por cada canción, como en Cuando Pase el Temblor  y cuando en un juego de luces se hizo corpórea la imagen de Cerati gigante contra el telón de fondo. Al final, solo hubo que agradecer totalmente al Circo del Sol por este homenaje a un grupo musical que marcó historia para todos los que los vimos nacer, crecer, consolidarse, pelearse, reunirse, en Latinoamérica.

La música de todo el show tuvo la supervisión de los propios Bossio y Alberti y fue arreglada especialmente para las presentaciones.

Aquí una que fue especial: Hombre al Agua, interpretada dentro de un tanque lleno de agua, por el Circo del Sol: