Edición 386

Rocanrol

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Hoy más que nunca el rock encarna un mensaje, una contestación, una forma de subvertir el orden establecido por el mainstream de lo que se llama música y no es más que un producto comercial insulso, flojo, esterotipante, machista, vulgar y misógino, como es el reggaetón.

Por eso Miguel Mateos, el Jefe, quien abrió el camino para la internacionalización del rock cantado en castellano en pleno Estados Unidos, con 37 años de carrera, 5 millones de discos vendidos y más de 7 mil conciertos lanzó la que llama "guerra metafísica, espiritual, directa" contra esa expresión que domina el escenario, los medios, las disqueras, toda la cadena de esta industria cultural que solo busca generar mucho dinero, a punta de rebajar los valores y principios, olvidar el amor, de fomentar y apologizar al delito, con un sonsonete y un ritmo que no dudó en calificar de "estúpido".

Así lo confirmó en su concierto en el teatro Ópera Orbis, de la Avenida Corrientes, donde durante más de dos horas de show demostró que está vigente, que fue al infierno (de las drogas y el alcohol) y volvió y como lo cantó en su tema Uno, saltó a tiempo, antes de que se hundiera el Titanic. A su lado, su fiel escudero, baterista, director musical, su hermano Alejandro Mateos, y la banda conformada por Rolando Ureta (guitarra y coros) Ariel Pozzo (guitarra y coros) Allan Balan (bajo) Leonardo Bernstein (teclados) el reconocido saxofonista, Oscar Kreimer, y su hijo, Juan Oliver Mateos en la guitarra acústica "quien nos acompaña en la gira y también duerme en el microbus".

Mateos lanzó dos nuevas canciones de su álbum, que cuando se lee sin reparar, parecería sonar a tregua. Pero cuando se escucha su explicación, es la marcación del ritmo antes de comenzar una canción, es decir, "vamos en uno, dos, un, do, tre, cua". Júntalo y ya está. Aprovechó para ir en plancha y con los tapones contra ese estereotipo de las grandes disqueras que siguen pesando. "Me reuní con el presidente de Sony Argentina y le dije, che, tengo un nuevo álbum, doble, y me preguntó que cómo se llamaba; le conté y abrió los ojos. Con su contestación, decidimos salir de allí". Un artista que con todo su recorrido le apuesta a las nuevas tecnologías y a comenzar este camino, como cualquier pibe que junta su banda e inicia.

Esas canciones son Nacional, un homenaje a los 50 años del rock nacional argentino, término estudiado académicamente y aceptado, donde menciona esas canciones que a él lo marcaron y a tres generaciones de latinoamericanos. "Otras se quedaron por fuera, pero estas son las que llevo en el corazón". Y la otra se titula El Asesino del Rocanrol, que quiere convertir en el himno de su lucha contra el reggaetón.

Luego de su gira por Latinoamérica celebrando los 30 años de Solos en América, el álbum que consolidó su trayectoria internacional, dijo, "mi mente se puso en blanco al leer que un par de famosos artistas de reggaetón fueron objeto del robo de 1 millón de dólares en joyas que guardaban en su hotel mientras estaban de gira, y al mismo tiempo se seguía discutiendo la legalización del aborto junto a las propiedades curativas del cannabis. No me gusta el reggaetón, ni su música, ni su lírica, su misógina prepotencia menos. Por esa razón y tal vez frívolamente decidí adherirme al definitivo manifiesto contra el reggaetón y su régimen, una lucha metafísica, porque cuando uno ya empieza a olvidar hasta lo inolvidable, lo único que queda se llama sólo Rocanrol".

Y así fue la selección de sus temas, solo sus rocanroles, desde los viejitos hasta los nuevos. No hubo tiempo para temas famosos, como Obsesión, "es de otro momento creativo", le contestó al fan que lo pidió; ni En la Cocina, huevos, o Solos en América. Aunque se quedaron por fuera Cuando vi luz, subí, Cuando seas grande y Mi sombra en la pared (lea 'Roquero es ser auténtico': Rafa Bonilla) rocanroles, pero no había tiempo. "Me tengo que ir para Mar del Plata, boludo. ¿Me acompañan? Vámonos", afirmó luego de los tres bises y en la continuación de la gira.

Un punto de inflexión y reflexión lo marcó el tema Lola, un claro rechazo al abuso sexual cometido contra los niños, y que como está comprobado, la mayoría de los casos ocurren por sus propios padres, hermanos y cercanos familiares. "Cualquiera que abuse de un niño, sea obispo, albañil, político, doctor, es un grandísimo hijo de puta que debe pudrirse en la cárcel para siempre. No hay justificación". Aplausos a rabiar.

Hubo tiempo para los comentarios de la política y para declararse más allá del bien y del mal, cuando dijo que ni Cristina, ni Macri (abucheo generalizado) ni el que sea, va a lograr superar la crisis del país –una más- si no hay la unión de todos los argentinos. Miguel Mateos es un artista que dice lo que piensa, de metas, de proyectos, de reconocer sus errores y de expresar sus virtudes a través de la música, y como no, un enamorado de lo que hace y del amor. Como el mismo lo cantó hace 3 décadas, "todavía yo tengo fe, en cosas que ya nadie cree".