Edición 386

Vivir para contarla

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Aplicación de calculadora en el celular o esfero (birome) y papel en mano para hacer cuentas ahora que se vive en Buenos Aires y Argentina. Y como dicen aquí, llegar a fin de mes es difícil.

Lejos de cálculos políticos o de campaña presidencial que ya se encendió y no nos hemos dados cuenta, es que el dinero, cómo no, se evapora.

La situación es más compleja para los jubilados, quienes se rompieron el lomo para construir los países que tenemos y que la sociedad, incluso sus propias familias, les da la espalda.

Sucede en Colombia y ocurre en Argentina. Por eso un grupo de ellos decidió salir en la esquina donde nace Callao con Rivadavia, en el Congreso para protestar. Sin cortar el tráfico, aprovechando el cambio de luz en los semáforos, algunos con pitos y otros con la mucha energía de todos sus años al entregar volantes donde explican su situación y el rechazo a una nueva reforma previsional que se avizora, como en todos los países-esclavos del Fondo Monetario Internacional, para quitar privilegios socialmente bien ganados y precarizar más las mesadas.

Por eso vamos a mostrarles cifras que resisten cualquier arenga electorera, bien de uno o de otro bando, en una muestra más de la polarización y división que existe desde hace décadas. Y las cuentas no mienten: aumentos desde 2015 en cascada en servicios, alimentos, transporte y cada vez más precarización en la salud, pésima calidad en educación o no hay acceso a la misma y trabajo decente no hay.

En fin, es lo básico para que una familia que devengue o complete un salario mínimo pueda sobrevivir. Hoy, se escala hacia la privatización de la vida misma. Quien tenga cómo pagar, zafa. Quién no...

-Aumentos en electricidad (1490%) gas (1247%) agua (996%)

-Aumentos en alimentos desde enero de este año:

Harina de trigo, 87,7%; huevos, 50,2%; pan, 35,9%; fideos secos, 39,9%; arroz blanco 34,2%; aceite de girasol, 26,2%.

-Jubilados pierden este año, por los aumentos: $5522 pesos.

Sigamos con las cuentas. En enero y hasta abril qué podía comprar un colombiano solo (1 persona) con 100 pesos argentinos.

Veamos:

-14,2 viajes en Subte o colectivo, a razón de 7 pesos en promedio. Hoy son 6,6 viajes, menos de la mitad (15 pesos viaje).

-1,95 kilos de pan, a razón de 51,2 pesos el kilo en enero. Hoy, luego del aumento, 1, 25 kilos.

-2 bandejas de 30 huevos cada una. Hoy, cada bandeja, o maple,cuesta 130 pesos en promedio, es decir, menos de una bandeja.

-5,06 kilos de arroz blanco, a razón de 19,74 pesos el kilo. Hoy, 3,3 kilos.

-1 valet de lavandería (Aquí los lavaderos en casas son escasísimos y no la lavan ni tienden en patios, porque también hay muy pocos, al menos no en hostales ni departamentos o residencias estudiantiles). Hoy menos del valet, porque cuesta 130 pesos en promedio. Depende, eso sí de en cual lavandería lleves tus chiros y cómo te los devuelvan.

Esto sin contar con las verduras, frutas y carne, en donde el aumento también es superior al 30 por ciento en lo corrido de este año y los productos de aseo con guarismos similares. No menciono arriendos, vestuario (los tenis, calzoncillos y medias se rompen) tomarse un café en la esquina (2 jarritos con dos medialunas, a razón de 50 pesos. Hoy, alcanza para menos de la mitad, 1,1, a 80-90 pesos promedio) salidas a cine o a restaurantes (impensables).

Economía diaria real, no especulativa, por fuera de declaraciones de cínicos indolentes como el ministro de Hacienda colombiano, Alberto Carrasquilla, para quien el salario mínimo en Colombia es muy alto y hay que rebajarlo a la mitad, o ponerle IVA a toda la comida como piensan aprobar ahora por el Congreso. El ejercicio sería interesante ahondarlo y tomarle el pulso cada mes, pero para ello están los medios especializados, claro, los que se apartan de las cifras oficiales siempre maquilladas en nuestros países. Además, no es agradable hacer cuentas cuando no hay trabajo y el chancho adelgaza con el paso de los días, como lo viven en carne propia los jubilados.