Edición 387

Tango y Melodía

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El edificio de apartamentos de estilo francés, en pleno barrio de Balvanera, es el lugar donde la complicidad y el abrazo tanguero tienen su espacio. En el segundo piso, Melody y Esteban nos reciben con una sonrisa y la calidez necesaria para romper la timidez que supone aprender a bailar tango.

Hay que calentar el cuerpo y las articulaciones y en el amplio estudio rodeado de espejos, con suelo de madera, no hay tiempo para penas, ni el olvido de lo que nos trajo aquí: vivir el tango.

Pergaminos de nuestros maestros no faltan. Melody Celatti es campeona mundial del tango, título que logró en 2008. Recuerda que sus abuelos bailaban y la sangre no mintió. En su adolescencia y en el colegio bailó y también lo hizo en Caminito, donde quienes dominan las artes del 2x4 y la milonga hacen pesos, mostrando este arte a los extranjeros que visitan el barrio de La Boca, donde queda ubicado.

Asegura que el profesionalismo se va adquiriendo con cada entrenamiento, con cada baile y da por descontado, sin perder nunca la sonrisa, que hay que trabajar todos los días, teniendo el tiempo para ser madre de Ada y estar al tanto de la administración de los alojamientos que rentan por Airbnb.

Su compañero, Esteban Domenechini afirma que el tango llegó luego del rock. Era inevitable crecer escuchando a los famosos del género, como Charlie, Spinetta, Fito, Calamaro y si me apuran tantas otras bandas melódicas, metaleras, pop, en fin, todo un universo musical que tiene en Argentina su hogar.

Recordó además, que su inicio en el baile también fue algo más caribeño, con la salsa y la bachata y donde también aprovechó el tiempo para enseñar estos ritmos. El resto fue historia, como la vez que estuvieron en Japón, Alemania Inglaterra y en Colombia, en Bogotá y en Santa Fe de Antioquia, donde desplegaron su arte para los fanáticos tangueros que lo llevan en las venas, desde antes de la muerte de Gardel y que han trascendido el tiempo.

Ahora adelantan shows y montan espectáculos del ¨tango escenario¨, una de las dos categorías de los mundiales y donde las acrobacias le dan ese toque de vértigo que necesita el baile. Por ejemplo, su obra Ojos Negros, de 2018 y su participación en el espectáculo Tango Nuevo Cabaret, de Sergei Tumas, un tributo a Astor Piazzolla...

En 2019 relanzan su página web, y su espectáculo One Tango (@Seguimos) y por supuesto, seguirán enseñando en su estudio del barrio de Balvanera a los extranjeros y argentinos, uno que otro truco para sentir el tango bien adentro del cuerpo y del alma, así como para divertirse moviendo el esqueleto, al ritmo del bandoneón.

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