Edición 389

“La patria es el refugio de los canallas”, Martín Caparrós

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No dudó en parafrasear al escritor británico Samuel Johnson, quien se refería con esa sentencia al patriotismo, como ese último recurso de los canallas y que se ha inmortalizado desde el siglo XVIII y que luego fue llevada el cine en Senderos de Gloria, protagonizada por el viejo Kirk Douglas.

Muy a su estilo, como en el fútbol, directo y de contrataque, el argentino Martín Caparrós participó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá en su versión 2019, al hablar de su última novela "Todo por la patria".

Y no podía ser de otra manera, cuando distendido en uno de los pabellones de Corferias, Caparrós exudó su pasión por el balompié que le ha dado tantos réditos, al crear a su personaje el Pibe Rivarola.

En esta nueva entrega, Rivarola comparte una época de esplendor literario y periodístico como fue la década de los 30 en la Argentina, pero también donde comenzaron los golpes de estado por parte de los militares y que marcaron a sangre y fuego las décadas siguientes en el país austral.

La trama se refiere al gran Bernabé Ferreyra, el mítico delantero de River Plate quien desaparece un buen día de 1933. Los diarios de la época, como Crítica, de Natalio Botana, el William Randolph Hertz argentino detalló y le dio un seguimiento al caso, como al estornudo o desliz de cualquier estrella de cine.

Ferreyra reaparece en su natal Junín donde espera que le suban el sueldo para ritornare. "Atrás debe quedar ese aspecto romántico del fútbol, donde se cree que se jugaba por la camiseta, por la pasión, por el deporte. Ferreyra demostró que lo que quería era más guita", aclaró Caparrós, no sin hacer el cálculo de lo que ganó "la fiera" Bernabé con ese arreglo económico y lo que gana hoy un jugador como Cristiano Ronaldo.

"Los 80 mil dólares que se ganó Ferreyra hoy los ganaría CR7 respirando, pero sin mocos. Con ellos, el monto sería mayor" (risas del público).

En adelante, el conversatorio con el comunicador Santiago Rivas, se constituyó en un intercambio saludable de las dos culturas, que están hermanadas por el fútbol (Lea Yo Construí El Dorado, homenaje al fútbol marrón). Y en la charla también hubo espacio para algunas máximas del escritor, como la de decir sin tapujos que el tango murió hace tiempo.

"Hace más de 50 o 60 años no se escribe un buen tanto y nunca se volverá a escribir. Por eso, el tiempo de la novela tiene un merecido espacio para el tango", agregó.

No obstante, Todo por la patria usa esta historia del futbol como marco al fenómeno de masas que vivía Argentina en su acelerado crecimiento, el de la inmigración desde todas partes del mundo a tierras que no tenían dueño. Y donde los terratenientes que alambraron los campos se apoderaron de los territorios y expoliaron a los gauchos; se inventaron que el ser argentino era ese mismo ser gaucho.

En ese maremágnum de culturas es que la política marcó su impronta con los anarquistas, comunistas, los fascistas, los carniceros, la pobreza y la literatura, y cómo no, el fútbol, que convirtieron a Buenos Aires en la metrópoli y centro del mundo en esta parte del continente.

Mezcla de balompié, literatura, ciudad y por supuesto un crimen, muy al estilo del italiano Andrea Camilleri, quien homenajeó en sus novelas negras al gran Manuel Vásquez Montalbán, al inventar que su detective se llamaba Montalbano (el del catalán Vásquez era el afamado Pepe Carvalho). "En ese verano hace dos años me devoré de 8 a 10 novelas de Camilleri; entonces me dije ¿por qué no hacer algo de temática similar? Así nació Todo por la Patria" (Editorial Planeta).