Edición 368

Rec, experiencia sonora y cafetera

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Rec, experiencia sonora y cafeteraEnclavado en pleno casco urbano de La Candelaria, en el centro histórico de Bogotá, el café-bar Rec es una experiencia que invita al buen sonido, la charla y la degustación de un café hecho con tino y estilo.

Sus propietarios, Jorge Luis y Susana, aseguran que montar este café y bar fue una idea que se fue consolidando por el amor y casi obsesión por las grabadoras de carrete abierto o los famosos “magnetófonos”, pilares de la industria musical, del sonido  y de la radio.

Y los tienen de diferentes tipos, desde los Ampex profesionales, como los operados en las grandes cadenas radiales, como Caracol (hasta 2004) y RCN, (en 2006) hasta los primeros pequeñitos y caseros, como los Sanyo, que fueron los papás del casete, de las caseteras, y en los 80, del afamado Walkman con sus colores amarillo y azul.

Además, los discos en vinilo, tornamesa y una pequeña consola, conforman la decoración de un lugar que más bien parece un estudio de grabación, o “Rec”, abreviatura del “recording”, el puntito o botón rojo de las grabadoras y que con su color le recordaban a uno algo prohibido a la hora de meter algún casete y borrar sin querer su contenido.

Conversamos con ellos sobre los avatares de administrar un café para la charla al lado de una zona de rumba universitaria, la mala fama con que gozan todos los centros del mundo y sus planes inmediatos, como de darles cabida a músicos y artistas experimentales que jueguen con tornamesas, samplers, melodías. “Adoramos el rock, pero el lugar no da para hacerlo bien. Por eso nos gusta toda la música, y en especial para que la gente venga, se relaje, dialogue y deje atrás un día pesado de trabajo”, aseguran los chicos.

Y es que aseguran que cuando abren, promediando la tarde, no saben a qué hora van a cerrar. “Generalmente hacia las dos o 3 de la mañana. Eso depende del día; pero el estilo es el mismo, el de un lugar para pasar un rato agradable, empezar con café y luego dar paso a los cocteles, eso sí, sin dejar de lado la charla y la música”.

Jorge Luis, que es músico, recuerda cuando comenzó a comprar las grabadoras de carrete abierto, los magnetófonos, aparatos que parecen extractados de una película de los 60 y 70. Asegura que hasta hace unos años eran aparatos difíciles de conseguir y costosos, pero que con la llegada de la digitalización, ya se consiguen más baratos en los mercados de las pulgas.  Incluso afirma que llegó a tener tantos, que hasta debajo de su cama tenía almacenados. “Por eso trajimos algunos acá, que sirven de decorado del café”, añade.

Ahora, el éxito del lugar, además de su decoración, atención y mobiliario, es la preparación del café. Pero para ello existe un oficio y se llama “barista”. ¿Barista?, ¿Eso no tiene que ver con bares? Jorge y Susana me dicen que no. Que así se llama el curso en el SENA donde se aprende a preparar el café como es, con estilo, y con presentaciones únicas como el capuchino o el mocachino. “Se aprende a desarrollar el gusto y algunos trucos clave a la hora de preparar un buen café, como saber manejar la greca, que es fundamental, moler el grano, y tomarle el punto a la leche que es diferente para cada preparación”, afirman.

Así que con café, música y charla, ¿qué más se necesita? Estas son las imágenes de Rec: (Café Rec. Carrera 6 # 7-08)