Edición 364

Quietos para la foto - La Foto

PDFImprimirCorreo electrónico

Índice de artículos
Quietos para la foto
Quietos para la foto
Quietos para la foto
Todas las páginas

Quietos para la foto -Son muchos años, más de 50 tomando fotografías de vivencias, de historias, de toros, del nueve de abril, de los personajes políticos, de los Presidentes, pero ¿cuál es la foto que más le llega al fondo, que más lo ha conmovido?

Depende de los temas. La de Manolete fue importante. Pero por ejemplo esa de Belisario (señala a una de las paredes del estudio). Él se había lanzado como muchas veces a la candidatura presidencial. Yo colaboraba con El Tiempo. Fui a cubrir el evento y había poca gente. Consideré que el lanzamiento de una candidatura presidencial con poco público no era lo indicado. Y le insinué que toreara con Pepe Cáceres. Me dijo que cómo se me ocurría tal disparate. Luego de insistir lo hizo y al otro día salió en primera página: la vaquilla lo tumbó y el titular decía “Primera caída de Belisario”. El ex presidente lo recuerda con simpatía. Es difícil decir cuál es la más importante.

Incluso por ahí tengo una foto de una niña en medio de la basura, la del gamín,  niño sin futuro, que tal vez no tengan la mayor importancia, pero reflejan una sensación de abandono. El gesto del muchacho es de no encontrarse, de no tener ninguna expectativa. Personalmente poco me gusta tomar foto de la miseria, de gente durmiendo en los andenes, o casos parecidos. No es lo mío. Eso es como si uno se recreara en la pobreza.

Ahora, me gustan las fotos, como una que le tomé al maestro (Rafael) Escalona. Un día me dijo que lo acompañara a visitar a una de las protagonistas de la canción del 039, ‘La Patillalera’.  Ella lo recibió con cajas destempladas. El maestro me dijo que el malquerer surgió porque “ella creyó q

 ue se había ganado la plata y ella se había quedado sin la hija”. Después se abrazaron. Y las fotos guardaron ese momento.

Por ejemplo también hice unas placas de la estatua del Pantano de Vargas pero a través de sus sombras y no de la estructura física como tal. En fin, no hay una foto por la que se diga ‘este es Manuel H’. Tal vez las taurinas o las políticas, incluso esta otra (señala al otro lado del estudio) la Rebeca y al fondo Monserrate, símbolos de Bogotá.

Ahora, hay esta otra de la parte moderna, como con el Transm

 ilenio y la parte antigua del centro. O esta otra, en donde están de dos personajes que influyeron en la política  y en el país: Laureano Gómez y Jorge Eliécer Gaitán asistiendo a una corrida en la Santamaría.  O la de García Márquez dando la vuelta al ruedo con una oreja, la Plaza de Toros de Chapinero, el Papa Pablo VI, la Feria Internacional hoy Corferias, la de Álvaro Gómez y Misael Pastrana o la Junta Militar de Rojas Pinilla.

-¿Y cuál fue la foto que no le gustó, que no le llenó, así haya tenido una buena repercusión en el publico?

Reproches por alguna foto no recuerdo. Pero por ejemplo, este año toreó un niño de 14 años en la Santamaría. El pelado se ve al fondo, chiquitico y el volumen del toro está en primer plano y por consiguiente se ve enorme.  Para mí esa foto, en ese momento es buena. Pero si por alguna circunstancia el muchacho no vuelve al ruedo, la toma pierde validez. En fin, cada fotografía depende del momento, de la circunstancia. Por ejemplo esta de Juan Gossaín y Daniel Samper Pizano arrodillados el día de su ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua. Por eso es difícil definir esto. Mire por ejemplo esa del doctor Alberto Lleras o la grande de Luis Carlos Galán. Esa foto de Lleras Camargo marcó un momento clave en la política colombiana. Corría  el Gobierno de Gustavo Rojas Pinilla y su orden de cerrar periódicos como El Tiempo y El Espectador. Entonces, Lleras Camargo tomó la vocería de la oposición y organizaron en el Hotel Tequendama el llamado “banquete de la resistencia”, y el ex Presidente, en ese entonces dirigente político, fue el orador.  En esa intervención dijo “Vamos a triunfar” y ahí está el recuerdo de ese momento con la toma.

Además, también está la de la refriega de la Plaza de Toros en el Gobierno de Rojas, cuando abuchearon a su hija María Eugenia, ‘La Capitana’.

Quietos para la fotoEse domingo se celebró una corrida, donde el matador principal era Joselillo que le brindó el Toro a María Eugenia y la chiflaron. Entonces, ocho días después Alberto Lleras fue a la corrida siguiente y la gente lo ovacionó. Después salió un aviso pegado en la calle que decía “Prevención, se avisa a la gente...que se tomaron las medidas de seguridad para evitar desmanes”. Lo firmó Deogracias Fonseca, el director de la Policía en ese entonces. Ocho días después hubo otra corrida con simpatizantes del Gobierno de Rojas Pinilla, donde maltrataron a la gente. Hubo golpeados y a personas que arrojaron desde el piso alto de la plaza si no aplaudían a Rojas y a su hija. Hubo disparos. La llamaron la corrida de la matanza. Incluso nos pusieron un policía a cada fotógrafo para impedirnos hacer las fotos de esos desmanes y golpizas y hasta asesinatos. Hubo censura.

Después hubo una manifestación de estudiantes en la Calle 13 con Carrera Séptima. Estaba con El Tiempo. Allí se encontraba el Club Anglo-colombiano y desde el segundo piso tomé las fotos.  Luego me fui al Henry Fox, otro café, frente a la Gobernación de Cundinamarca, al lado de la Iglesia de San Francisco, donde estaban las ambulancias y  tomé las fotos cuando subían a los heridos. Eso fue un sábado a medio día, en plena Jiménez. Cuando estaba en lo de las fotos me atropelló la Policía y me detuvieron.  Me llevaron hasta donde un coronel que me abrió la cámara, me veló la película y les dijo que me llevaran. El oficial que me conducía, al pasar por El Tiempo, me dijo ‘piérdase’. De eso no quedó nada, no hubo registro, sólo la memoria