Edición 374

Si Manuel H. no te ha retratado, entonces no has vivido…

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Si Manuel H. no te ha retratado, entonces no has vivido…Semblanza a través de preguntas y respuestas con uno de los mejores fotógrafos colombianos, en un reportaje publicado en 2007 por Buque de Papel. Su estilo era el de la política y la tauromaquia, ambas atravesadas por la sangre. Infección pulmonar le quita la vida a los 89 años. Retrato.

Con esta frase, sus tarjetas de presentación condensaban más de 60 años de trabajo ininterrumpido obturando y disparando flashes en la capital del país. Así se presentaba Manuel Humberto Rodríguez Corredor, Manuel H., uno de los fotógrafos del “bogotazo” y del crimen del siglo, como fue el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

Aunque empezó siendo ayudante de la tipografía “Prag”, de su padrino, el trabajo con las planchas y el linotipo quedó en un segundo plano, cuando con una camarita pequeña comenzó a tomar placas en el circo de toros, en el centro bogotano, años antes de la fundación de la actual plaza Santamaría.

Desde ese entonces pasó a convertirse en uno de los personajes de la ciudad y del país, y a codearse con los políticos que buscaban el ángulo humano y alguna postulación, cuando se vivía en las cavernas de la violencia partidista, así como a reflejar, en sus fotos, el crecimiento de una ciudad que pasó de ser el pueblito enclavado en los andes a la capital del Transmilenio y de los 8 millones de habitantes, y creciendo.

Belisario Betancur atropellado por un novillo, la junta militar golpista de Rojas Pinilla, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo, Alfonso López, Alberto Lleras Camargo, todos políticos que llegaron a destacarse por algo, por ser presidentes del país, o por morir asesinados por las balas de los narcos y políticos rivales.

Por sus cámaras, que están guardadas en una vitrina en su gabinete del centro, pasaron también las imágenes del horror, como la del bogotazo, la del asesino de Gaitán, Juan Roa Sierra, linchado, y en su memoria lo sucedido con la matanza de los estudiantes en el centro bogotano, y la golpiza en la plaza de toros, ambos desmanes del dictador, el general Gustavo Rojas Pinilla. Aunque también temas más tranquilos, como la única reina universal de belleza de Colombia, Luz Marina Zuluaga, las primeras de Santa Fe y Millonarios en el Campín de un solo piso, o incluso, una de Soda Estéreo, en 1987, cuando vinieron por primera vez al país.

Pero quizá la foto que le dio esa fama a Manuel H., como él mismo lo reconocía, fue la de Manolete, en 1946, aquí en la plaza de toros de Santamaría. Tenía la mirada perdida, incómoda, fuera de lugar, triste y como de muerte, como presintiendo el final que ocurrió la tarde de ese  27 de agosto en Linares, España, cuando el toro de raza miura, llamado “Islero” le ganó la lucha al humano. Ese año, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, Manolete, pensaba dejar el toreo. Ambos, fotógrafo y torero, hasta se llamaban igual: “Manuel Rodríguez”.

Aquí la entrevista que le realizamos en Buque de Papel, en 2007, en la preparación de un libro sobre el magnicidio de Gaitán y de su vida como fotógrafo. Al final, la infección pulmonar que arrastraba desde su entonces como linotipista, aspirando plomo y la polución terminaron por quitarle el ánimo, como empezó a suceder hace 4 años, cuando falleció su esposa, su compañera de toda la vida:

Manuel H. y el arte de retratar la vida

Si Manuel H. no te ha retratado, entonces no has vivido…La vida de Manuel H., Manuel Humberto Rodríguez Corredor, su seudónimo, ha pasado a una velocidad de 24 fotogramas por segundo, como si fuera una película de cine, alguna de las que se exhibían en el Teatro Olimpia de Bogotá.

No muy lejos de allí, sobre la carrera séptima con calle 22 se encuentra su estudio fotográfico, en un segundo piso, donde la historia bogotana y política de Colombia ha desfilado a través de sus lentes.

De diferentes tamaños y ampliaciones, desde los rostros para un documento, como otras no muy comunes, como la del eterno candidato presidencial Belisario Betancur, quien a la postre fue elegido, atropellado por un novillo, las fotografías de su estudio tienen algo por contar, expresiones por reflejar y mucho de la vida congelada, en el instante preciso, del dedo de este bogotano de nacimiento presionando el obturador.

La mirada de Manolete, tal vez su fotografía más famosa o las que hizo el 9 de abril de 1948 en pleno "Bogotazo", son dos de sus cartas de presentación a la hora de recordar su vida detrás de una cámara y en la bohemia de una ciudad atropellada por el crecimiento trepidante.

Hablamos con Manuel H., en su estudio, sobre sus recuerdos y sobre los instantes fotografiados de los toros y los sucesos políticos, como el 9 de abril del 48 en una Bogotá cada vez más lejana.

Y por fin decidió hablar. Calló durante años por el temor a las represalias, las mismas con las que torturaron, desaparecieron o asesinaron a muchos de sus conocidos, y quienes sucumbieron en el baño de sangre que se derramó luego del asesinato de Gaitán (…)

El año entrante se cumplen 60 del magnicidio, y reconoce, con ese humor negro que caracteriza a los bogotanos, que había que hablar  “porque presiente que no va a tener más tiempo para hacerlo”. Y se ríe.

Ese diálogo surgió mientras Manuel H. trabajaba, junto a su hermano y a su nieto, en unas ampliaciones a blanco y negro del paseo de una familia anónima.

"Este es un estudio fotográfico y hay que ofrecer el servicio a todo el mundo, así no sea famoso", asegura su nieto Alejandro.