Edición 352

El abrazo de y para Mercedes

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El abrazo de y para MercedesHoy, cuando ya no estás con nosotros. Cuando dejas el mundo terrenal que sufriste, pero que también gozaste intensamente, te devuelvo ese abrazo que un día en el aeropuerto de Bogotá me diste. Ese abrazo sencillo, sincero, lleno de energía, lleno de alegría, lleno de vida. Te devuelvo la felicidad que en ese momento y para siempre me diste y me dejaste a través de tu música, la que un día también tarareamos con mi abuelita, con quien ahora compartirás el cielo que ambas se merecen. 

Mercedes, nunca lo supiste, pero comenzaba por esa época, quizás el año 93, mi vida de periodista y la osadía en el terminal aéreo me había llevado hasta la puerta del avión, donde venías para cantarle a ese continente latino que tanto amaste y al que dedicaste todas tus canciones, muchas veces poesía, otras veces oración y siempre verdad y vida.

El abrazo de y para MercedesSólo me presenté, interesado en la artista cuyas canciones eran como revoluciones para reclamar por la vida, por la libertad y la felicidad; recibí a cambio y sin interés alguno, un abrazo monumental de una mujer que físicamente me figuraba “grande” pero que en realidad lo era más de corazón que de cuerpo. Lo era también más por su voz y por la realidad de su música. Como pude me incline para responder a ese abrazo y esa sonrisa y especialmente para corresponder a tanta sinceridad y humildad juntas. Bienvenida le dije, quiero tener una entrevista para nuestro programa radial dedicado al Continente y llamado Ritmo Latino; la cual ella no dudó en programar para horas más tarde, aunque nos regaló un saludo para emitir ahí mismo.

El abrazo de y para MercedesHasta ese momento estaba sorprendido porque siendo argentina y además famosa, la imaginaba distante, imponente y hasta arrogante, como muchos otros artistas que se sienten sobrenaturales y descrestan por sus excentricidades, las mismas que muchos colegas se molestan en destacar como si fueran virtudes, cuando en realidad son banalidades. En ella no había lugar a ninguno de esos dones por encima de lo humano y de los humanos. Muy por el contrario, predominaba su naturalidad, su proximidad a su público, su amor, su infinito amor por la vida y por el hombre como máxima expresión de la creación.  

El abrazo de y para MercedesMercedes respondió mis preguntas brevemente y al finalizar, sus asistentes me invitaron  a su concierto esos mismos días en el Coliseo Cubierto El Campín de Bogotá. No sólo un gran abrazo y una buena entrevista, 16 años después de muchos eventos similares, también puedo decir que ese ha sido el mejor concierto de mi vida. Me llegó al alma tanta energía, tanta esperanza, tanta verdad y tanta cercanía e identidad con las letras, con los ritmos, con los instrumentos y con los movimientos de una mujer revolucionaria y talentosa en el escenario.

Me hizo brincar cantando sus canciones llenas de sonidos e instrumentos latinos. Música que  me recordó mis raíces indígenas, mis sentimientos hacia las personas más vulnerables, débiles o marginadas por nuestras sociedades excluyentes, y me recordó también mi gratitud por la vida. Además, me hizo sentir periodista porque había logrado una exclusiva para el noticiero del mediodía y porque era mi primer gran personaje. En esos primeros pasos como profesional de la comunicación vendrían otros artistas connotados. Todo esto compartido con mi amigo y colega Carlos Fernando.

El abrazo de y para MercedesDurante el Concierto, “la Negra” como la llamaban, cantó las canciones de siempre, las mismas que hoy nos hereda para seguir interpretando y recordando lo bello que es vivir: Gracias a la Vida, Sólo le Pido a Dios, Alfonsina y el Mar, La Cigarra, Luna Tucumana, Hermano Dame Tú Mano, entre otras que jamás olvidaremos.

Mercedes, ahora te devuelvo ese abrazo para que también lo conserves como lo seguiré haciendo yo, como una señal de amistad, de sinceridad y de esperanza en un continente latinoamericano mejor para nosotros y nuestras generaciones. Te lo devuelvo también como señal de gratitud por una vida periodística que en esa época empezaba, que arrancó bien y que hoy me ha permitido alcanzar algunos logros para, justamente, darle gracias a la vida porque me ha dado tanto, entre otras conocerte, vivir tú música, compartir ideales y sentimientos.

Mercedes aunque ya no estás viva, vives en el corazón de quienes compartimos y disfrutamos tu arte: otro abrazo, esta vez eterno abrazo.