Edición 368

Retención del rector de la U. Nacional

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Retención del rector de la U. Nacional
El ESMAD
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Retención del rector de la U. NacionalCrónica sobre lo sucedido en la principal universidad colombiana. El rector se comprometió a una reunión a la que finalmente no asistió y dejó a los estudiantes plantados. Gobierno pide juzgar por secuestro a estudiantes y mirones retenidos en la refriega. Universidad pública fenece y el régimen dice que no le dará más plata. Radiografía.

Entré al Campus en bicicleta por la calle 26 a las 4:30 pm. Las cintas negro-amarillo no podían detener la entrada de los estudiantes y extraños a pesar del cierre y el desalojo que estaba en marcha.

Los nuevos celadores, que apenas llevan una semana en las porterías, no sabían cómo cuidar la entrada de una universidad sin puertas. La radio y la TV anunciaban en boletines periódicos la retención del rector de la Universidad Moisés Wasserman, por cuenta de un grupo de estudiantes. Pero en el campus todo estaba en calma, excepto por el tumulto-asamblea que estaba reunido en el anillo vial, al pie del edificio de Diseño Gráfico.

Allí había un apeñusque de cientos de estudiantes que rodeaban la camioneta donde permanecía encerrado -blindado y entre vidrios oscuros- el rector, y había otros cientos de jóvenes mirando el corrillo. Los edificios estaban cerrados. Los gritos y arengas salían del núcleo de un tumulto de muchachos, que, sentados en el pavimento, había improvisado una asamblea con la presencia de los medios de comunicación, profesores, representantes estudiantiles, Defensoría del Pueblo, derechos humanos, y muchos otros personajes de chalecos oficiales.

Los estudiantes  gritaban consignas, propuestas y contra propuestas, exigiendo una asamblea  inmediata en el León de Greiff con el objetivo de  comprometer al rector a liderar una batalla para exigirle al gobierno que alivie el déficit presupuestal de la UN y de la universidad pública. Varios profesores, estudiantes y funcionarios de la defensoría rodeaban el carro del rector evitando desmanes. Los jóvenes vociferaban pero estaban tranquilos.

Vi muchas caras extrañas al Campus y miradas profundamente recelosas pero no agresión: solo había puños cerrados, brazos levantados y rechifla para todo  el que intentara hablar.
Entre el tumulto, había mucha cámara de noticiero, videos estudiantiles, fotógrafos aficionados, y el resto levantaba su celular para capturar imágenes. Curiosamente,  nadie temía ser fotografiado ni filmado. Nunca hubo antes un hecho político en la UN tan íntimamente registrado. Según la radio y la TV, desde antes del mediodía el rector estaba dentro de su camioneta blanca sin poder avanzar ni salir de ella. Lo había retenido un grupo de estudiantes por los lados de Química y, tratando de llevarlo al auditorio León de Greiff, la procesión solo llegó hasta la estratégica entrada de la calle 26, donde se armó la asamblea alrededor del carro oficial.


¿Y la plata?

Retención del rector de la U. NacionalA pesar de la rechifla, algunos improvisados lideres y el representante estudiantil hablaron; algunos directivos de la UN y profesores, entre ellos el decano de Artes también lo hicieron, tratando proponer una salida y de calmar los ánimos, pero no hubo entendimiento. La masa insistía en que el rector saliera del carro, mostrara la cara, e hiciera un pronunciamiento inmediato sobre el problema.

El señor rector no salió del vehículo a pesar de la garantía de la guardia indígena de protegerlo y escoltarlo hasta el auditorio como pedían los estudiantes. Algunos propusieron una reunión urgente para sábado y domingo. La minga se retiró cuando les informaron que la policía iba a ingresar al Campus.

Se acababa el día; el rector llevaba más de 5 horas retenido y la calma era chicha. El  encierro no cedía, pero el vehículo del rector parecía estar en buen estado, aparte de un letrero rojo trazado con vinilo. Aunque los altos mandos de la Universidad, profesores, y muchos estudiantes llamaban a la calma y ponían su cuerpo en cadena de protección, era  evidente el riesgo para el rector. El temor de que algo grave pudiera desencadenarse se percibía en el ambiente y se notaba en las caras pálidas y el ánimo confundido de varios profesores y funcionarios.

De pronto, el representante del rector habló por el megáfono y dijo que este se comprometía a reunirse el lunes a partir de las 7:00 a.m. en el auditorio León de Greiff. Habló también un funcionario de la Defensoría del Pueblo diciendo que habría garantías para esa reunión y que asistiría la prensa. Un estudiante, haciendo eco del temor por la calificación externa que estaba tomando  la retención del rector, gritó pidiendo que se garantizara que no habría acusación de secuestro.  
La promesa del rector disolvió el nudo parcialmente y la camioneta se puso trabajosamente en marcha. Los celadores, guardaespaldas y guardias, se colgaron del carro. Varios profesores y estudiantes, delegados de la defensoría y brigadistas, visiblemente nerviosos, se colocaron a los costados del vehículo protegiendo con sus cuerpos y retirando a los atravesados. La imagen parecía la de un entierro, la llegada de un cantante famoso o una carroza de carnaval, pero los ánimos estaban caldeados y llovían madrazos y chiflidos.
En los primeros cien metros no hubo mayor oposición, quizá porque muchos pensaron que se trataba de una marcha lenta por el anillo hacia la plaza Che, pero se cabrearon cuando vieron que la puerta al lado de la capilla, usada como entrada de vehículos, estaba abierta y por allí iba a salir rector.

Entonces un par de jóvenes se adelantaron y ajustaron la puerta; pero la camioneta ya estaba cerca y, en una arriesgada maniobra, el conductor aceleró chocando contra la puerta enmallada que, cediendo normalmente hacia afuera, permitió al vehículo escapar velozmente del campus.