Edición 359

Dios ahora cuida de su hijo ¡seguirá amándolo siempre!

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Dios ahora cuida de su hijo ¡seguirá amándolo siempre!Sentir que está ahí. En algún espacio de su vida lo pudo ver mientras respiraba; alzarlo aunque haya sido por un instante. “Las cosas de Dios son designios y debemos aceptarlos”, han sido las palabras de un sacerdote, que algo ayudan a soportar y sobrellevar este dolor.

Psicológicamente el dictamen indica que se trata de un duelo, es una sensación poco agradable, es triste cuando en el vientre sintió durante nueve meses, todo el amor limpio y puro que pueda un ser humano generar en una madre. Los momentos de soledad son frecuentes cuando se siente la compañía de los demás, el recuerdo de su figura humana, tan cálida e inocente, está las veinticuatro horas del día, es un motor para su vida y su alma.

Nuevamente medicinas para conciliar el sueño y “sentirse” tranquila, el tiempo pasa sin nada anormal, pero extraña su mejor obsequio, ahora de ella para Dios y no de él para ella. Regresar a sus labores, se convierte en una lucha contra el tiempo, trabaja entre madres embarazadas y bebés recién nacidos ¡que ironía¡ así será mucho más difícil, si quiere soportarlo.

No encuentra razones, intenta alejarse del mundo. El padre no es nadie porque es un imbécil más, de los que se pueden encontrar en el mismo espacio en el que nos movemos.

Un gran apoyo ha sido el cariño de su hermana, un miembro de su familia que la ha ayudado a enfrentarse al mundo, a quizá entender de nuevo que la vida es un estado donde nos permiten existir sin comprender muchas cosas que pueden ser injustas. Una sesión más con la terapia de psicología, un profesional en el tema le da las explicaciones, que la medicina ni nadie le darán con exactitud jamás.

Dios ahora cuida de su hijo ¡seguirá amándolo siempre!Nadie ha dicho que sea fácil soportar este funesto hecho, es de ella, ha sido y podrá ser de muchas madres, que sienten culpa. Son fases del duelo y quiere crear sus etapas para seguir adelante, recordando sus movimientos (cuando los hacía) dentro de su vientre.

Anhelar, escuchar por un segundo la palabra mamá, de la voz de su bebé, su llanto silencioso, mientras se prepara para el encuentro con Dios, una personita que no emitió ninguna sílaba, quizá fue un pecado haber nacido.

Un caso en un millón de nacimientos, y justo su bebé, ¿por qué?, ¿hasta dónde sus errores fueron fundamentales para tener que enfrentar esto? Su familia, los amigos, la vida y los sueños que serán para él, un hombrecito que se convirtió en ángel, y que ahora es la luz de su vida y la de sus seres queridos.

De nuevo una charla más, ahora han dejado de ser terapias, se ha convertido en un confidente temporal, trata de compartir esa ausencia que genera un gran vacío, sufrir, en ocasiones para imaginar su sonrisa, así como lo conoció, pequeño y frágil, y soñar con sus momentos utópicos y en ocasiones inverosímiles, porque su mente inicia un proceso, se sumerge en pasión de madre para amarlo por siempre.

Sus sentimientos han cambiado, mejoran con el paso de los días, sabe que no curarán su dolor, es una llaga que el viento secó y que el tiempo sembró, tal vez por enseñanza a su padre, alguien que no mereció serlo.

Dios ahora cuida de su hijo ¡seguirá amándolo siempre!Ahora, transcurren los días, se refugia en su laburo (trabajo), se  aferra a su imagen, se abraza a lo que le pertenecía, a su amor para su hijo, hermoso y feliz, inquieto y curioso. Otros pequeños seres se cruzan en su camino, ya sea a casa o adonde vaya, los mira con ternura, sonríe con ellos y los consiente, pero no los carga en sus brazos porque la última vez que lo hizo, su hijo ya había fallecido por una extraña enfermedad que ocurre una sola vez en millones. Y justo le toco a él.

La vida seguirá entre risas y llantos, con el sol que trae la mañana y la llegada de la noche, sus sueños son para él, lo amará siempre, olvidando su angustia para palpar en sus fotos su alma y su esencia.