Edición 274

Padre e hijo, el mejor acorde musical

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Padre e hijo, el mejor acorde musicalCon la música, una expresión que hace parte del arte, padre e hijo convierten las melodías de guitarra en una forma armoniosa, que acoplan sentimiento y profesionalismo.

La primera vez que los escuché, sentí que en mis oídos, el sonido nunca había sido tan nítido. En el auditorio del Museo Nacional de Bogotá, asistimos con mi novia a un recital de guitarra clásica. Pero mayor interés me surgió al enterarme que el concierto lo darían padre e hijo.

Julio César Eligio (padre), es un guitarrista nacido en Bogotá que siempre quiso ser músico, tocar la guitarra, porque le parece que es uno de los instrumentos más versátiles para hacer música. No contó con el apoyo de su familia al inicio de sus estudios. Aprendió empíricamente, cursó dos años de pedagogía musical en la Universidad Pedagógica Nacional, donde recibió clases de piano, historia de la música, armonía y solfeo.

Se retiró para estudiar en el conservatorio de la Universidad Nacional, y recuerda que en el momento de inscribirse, no llenó la casilla de segunda opción académica, porque siempre tuvo claro ser músico, luchó por ello y lo consiguió sólo.

Al ingresar al conservatorio de la Universidad Nacional inició estudios de guitarra clásica, siendo sus maestros Ramiro Isaza Mejía y Mario Riveros. Recibió clases de orquestación y composición dictados por el maestro Blas Emilio Atehortúa.

Padre e hijo, el mejor acorde musicalSu primer recital lo dio en la ciudad de Villa de Leyva (Boyacá) en 1995. Ha realizado muchas más presentaciones en auditorios universitarios, entidades privadas y gubernamentales, centros comerciales, entre otros. Ha participado en varios festivales de música clásica, donde ha sido finalista, con presentaciones en el teatro Colón.

Ha trabajado en dos producciones discográficas en el Dúo Cafemate con el violinista argentino Sergio Morcos, quien dio clases de violín a su hijo mayor Federico, cuando él tenía 3 años de edad.

Federico Eligio, actualmente tiene doce años de edad, comienza sus estudios de guitarra clásica a la edad de cinco años bajo la tutoría de su padre, quien ha sido su maestro hasta la actualidad. No sigue con sus clases de violín debido al gusto por la guitarra. Le gusta la batería (aunque aún no la ha tocado), además ha recibido algunas clases de piano con su madrina Rosita de Isaza y toca guitarra eléctrica.

Le gusta el rock y como tal quiere tener su propio grupo, también canta y se proyecta para ser guitarrista profesional, por ello ha aceptado retos  como participar en la serie Jóvenes Intérpretes de la Biblioteca Luis Ángel Arango, donde fue seleccionado para la temporada de conciertos 2010, siendo el único niño en clasificar. Ha realizado varias presentaciones, destacándose en el colegio Colombo Suizo, (allí cursa octavo grado) y en escenarios del colegio La Salle, el auditorio de la Fundación Cardio Infantil, entre otros.

Padre e hijo, el mejor acorde musicalEs un niño que monta monopatín con sus amigos, le gustan los video-juegos, socializa con la comunidad, y tiene claro el compromiso que ha empezado a adquirir desde que toca con su padre.

Uno de los concursos en los que participará este año, será en Compensar  en el V Concurso Internacional para jóvenes guitarristas, donde competirá contra estudiantes de primeros semestres de música. No descarta la posibilidad de ganar el concurso, aunque está concentrado para llevarse la mención que otorgan al artista revelación. Esto servirá en su proceso de formación y como preparación para el XI Certamen Internacional Julián Arcas de guitarra clásica que se realizará del 17 al 26 de Junio de 2010 en Almería (España).

Federico tiene puesta toda su motivación para el concurso en el país ibérico. Dice que es un poco complicado porque el nivel es alto y no conoce a la mayoría de los participantes. Es consciente que es una gran oportunidad para su carrera y una linda experiencia para su vida, más por el esfuerzo que está haciendo su padre.

El dúo con su padre Julio César dio comienzo para una carrera que se lleva con disciplina, sencillez, humildad y mucha dedicación a las obras  que tocan. Les encanta interpretar toda clase de música, aunque por ahora les faltan algunas como la música flamenca.

Padre e hijo, el mejor acorde musicalSus miradas son muy sincronizadas, generan la confianza y el amor de padre a hijo, sus ritmos y acompañamientos son alternados, la música clásica que tocan es una suave vibración para mis oídos y mis sentidos.

Muchas más obras seguirán tocando sin importar de cuál artista sean, su profesionalismo los lleva a afrontar retos más grandes y valiosos, a darle a cada cuerda la confianza que necesitan para ser grandes a través de la música.

Esteban Eligio, de ocho años, también toca la guitarra. Poco a poco han ido conformando un trío. He tenido la oportunidad de verlo tocar y los movimientos de sus dedos se ven como si acariciara las cuerdas, para que solas emitan su mejor tonada.

Isabella Eligio, una damita que por ahora a sus escasos tres años canta “La Iguana y El Perezoso” (canción infantil), se unirá con el paso de los años a su padre y sus hermanos para conformar el cuarteto de guitarras Eligio, que es el gran sueño de Julio César, y escribiéndolo ya suenan como grandes artistas.

Padre e hijo, el mejor acorde musicalJackeline Forero es la madre de estos pequeños músicos y la esposa de Julio César. Desde el año anterior realizan presentaciones a dúo, ella canta y su esposo la acompaña con la guitarra. Su voz es agradable al ritmo de cada nota, no ha recibido ninguna enseñanza musical ni para el canto, y lo que siento al escucharla es que lo lleva en la sangre y en el gusto familiar por la música.

La familia Eligio, el mejor acorde musical, talentos a partir del sueño de Julio César (de ser guitarrista), ahora reflejado en Federico, Esteban e Isabella, acompañados de la voz de Jackeline. Es el talento colombiano para enamorar los oídos del mundo, donde sus melodías nacen en el calor de un amoroso hogar.