Edición 374

Ciudad Juárez: Rito, Misoginia, o Mafia - Los Derechos Humanos en México se rompen de lunes a domingo

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Ciudad Juárez: Rito, Misoginia, o Mafia
Los Derechos Humanos en México se rompen de lunes a domingo
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Los Derechos Humanos en México se rompen de lunes a domingo
Ciudad Juárez: Rito, Misoginia, o MafiaHay varios libros donde se documenta con nombres de los involucrados, ricos, empresarios, políticos no sólo de Chihuahua sino de todo México. Se habla de fiestas donde llevan a las muchachas las secuestran, las violan y las asesinan.
Una joven logró escapar y tuvo que huir a los Estados Unidos por amenazas. Algo más, no es sólo el dolor de las familias, de sus madres por enfrentarse a saber de la forma brutal cómo perdieron a sus hijas;  después es afrontar a las autoridades quienes las desprestigian, no les aceptan hacer las pruebas de ADN a los cadáveres, a la sangre, ni al semen encontrado en la ropa, aseverando que son pruebas muy costosas. No es sólo el dolor de las madres al saber cómo murieron sus hijas es después enfrentarse al desprestigio a la persecución y a las consabidas amenazas de muerte.
-¿Amenazados de muerte?
Ciudad Juárez: Rito, Misoginia, o MafiaA todos quienes hemos colaborado de una manera comprometida y solidaria, a todos nos ha tocado desde un pequeño susto hasta amenazas de muerte. Los tentáculos de Ciudad Juárez llagan a todas partes, ya sea por teléfono, celular, mail, pero a fin de cuentas no vamos hacer lo que ellos quieren: intimidarnos y salirnos de la organización. 
Si en el camino me matan, me muero tranquilo, porque no soy narcotraficante, no he asesinado a nadie y he luchado simplemente por la elemental justicia.  
-¿Qué es mujeres de arena?
Ciudad Juárez: Rito, Misoginia, o MafiaSon cuatro testimonios de víctimas, una madre, una hermana, una prima  y el diario de una de las mujeres asesinadas, testimonios intercalados con poemas de otros autores, más datos y cifras que se han ido actualizando desgraciadamente. El libro se vende en México y los fondos van para la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa y el Comité Cerezo que lucha por la libertad de los presos políticos en México.
Mujeres de Arena no cobra Derechos de Autor, se encuentra en Internet y quien desee la puede montarla siempre y cuando conserve íntegros los textos ya que son testimonios que nos han confiado, por lo tanto no se deben mutilar o cambiar, sería una falta de respeto contra ellos.
Para terminar: nos duele la crueldad de los malos pero más nos duele la indiferencia de los buenos.

ORACION POR LAS MUERTAS DE JUAREZ

Madre:

Tú que habitas cielo,
viento, mar y tierra,
cárceles y burdeles,
fábricas y juzgados,
basureros hediondos,
chozas, vecindades,
mansiones,
hospitales,
guaridas de ladrones
y casas ministeriales,
¡trae a nosotras tu reino!

No perdones
a quienes nos violan,
no perdones
a quienes nos matan,
no perdones
a quienes entierran nuestros huesos
bajo las arenas del desierto.

Que no se haga más su voluntad.
Acude a nuestra súplica y
escucha:

Ellos arrancan nuestros pezones a mordidas.
Encienden con cerillo y gasolina nuestros cuerpos.
Cambian nuestras ropas de un cadáver a otro
para que nuestras madres y nuestros padres
se confundan.

Siembran nuestros ojos
y riegan con nuestras lágrimas su odio,
y luego se esconden.
No sabemos cómo visten.
No sabemos de dónde sacan su dinero.
No sabemos si tienen aparte otros modos de divertirse.
Si tienen hijas
ni si sus hijas son también pobres
y obreras
o estudian por las tardes
y caminan solas por las calles oscuras
de regreso a casa.

Nada de ellos sabemos
sino que quieren un mundo sin nosotras,
las mujeres de Juárez,
las de cabellos largos
y senos despuntando,
cuerpos morenos donde danzan
los sueños,
donde la vida hace fiesta.
Mujeres, Madre, como tú,
como nosotras,
las desterradas hijas de Eva,
las que aquí seguimos
suplicantes.

Acude a nuestro llanto,
escucha:
Ellos tienen cómplices,
no actúan solos.
En la maquila,
en la policía,
en el gobierno,
en el narco,
allí en el paraíso como en el infierno
ellos tienen cómplices,
pero nadie sabe quiénes son.

Por eso venimos hoy a implorarte,
atiende nuestras plegarias,
no desoigas nuestros ruegos:
Que no se oculten más los criminales,
que no queden impunes nuestras muertes,
que la sangre nuestra,
la de nuestras hermanas,
fecunde el corazón de la tierra donde yacen
y nos dé aliento, fuerza.
No protejas a nuestros asesinos
ni escudes bajo tu manto sus ofensas.
Líbranos del miedo,
del silencio,
de la mansedumbre.

Permítenos la rabia
y no nos dejes caer en la tentación
de la desesperanza.

María Hope.