Edición 364

La pasión de un mundial

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La pasión de un mundialLa afición o fiebre a causa del mundial del fútbol (este año en Sudáfrica), para un país como el nuestro (Colombia) genera revoluciones, donde los amantes del balompié estarán muy pendientes de seguir el mundial, así su selección no participe en él.

Como cada cuatro años, en la mayor parte del mundo (porque no me consta si en todos los países gusten de él), los habitantes de los países y apasionados por el fútbol, seguirán, detalladamente, en directo o en diferido la mayoría de los encuentros que atrapan por momentos la atención de un deporte que se práctica cada vez más, no solo por hombres sino por mujeres que también entienden, hablan, practican y se capacitan en este deporte.

Es como la mirada diferente, un toque delicado, el lado femenino que engalana las tribunas y las columnas de algunos diarios.

La pasión de un mundialComo María Fernanda, una mujer de oficina, de traje sastre de lunes a viernes, que ama el fútbol, le encanta ver partidos y hasta hablar del tema, porque para ella es una pasión que alterna con su ritmo laboral.

Una mujer que en plena época de mundial, si sus horarios no se ajustan para ver los encuentros en vivo y en directo, estará siguiendo este evento deportivo por internet o por radio si es posible.

En sus ratos de descanso estará mucho más atenta a los “clásicos mundialistas” y hasta los especiales que transmitan. Tratará también de reunirse con su familia para verlo, aunque reconoce que ellos no son tan apasionados al fútbol como lo es ella, pues piensa que es un deporte poderoso, de masas, divertido e influyente en la sociedad, le apasiona y disfruta cada detalle que existe en el deporte más popular sobre la faz de la tierra.

Verlo en lugares públicos le parece más agradable, debido a que se puede debatir con los demás, porque cree que los sentimientos regionales o nacionales están en juego, la reputación y la bandera se defienden dentro del terreno a partir del primer segundo en que se inicia un encuentro de esta categoría, la emoción es mayor y hasta la camaradería encuentra sus momentos.

La pasión de un mundialDe otro lado, Mario Adolfo, es un estudiante universitario, practicante y gustoso del deporte más visto en el mundo, quien asistirá primero a sus clases, y, sin lugar a dudas, verá los partidos que pueda en sus horas de descanso.

Le parece un buen plan familiar siempre y cuando el ritmo de vida permita verlo en compañía de sus seres queridos, quizá algunos amigos también, porque en casa es mejor la visibilidad, el sonido, la comodidad y la compañía, por supuesto.

Él cree que en todos los países es una pasión y una buena oportunidad para compartir con amigos y familia, debido a que ha sido jugador de  fútbol y allí se siente, se disfruta mucho más esa pasión, aunque también viéndolo genera esta clase de sentimiento.

La pasión de un mundialPor ser mundial, no solamente es la entrega de 22 jugadores en el terreno de juego, es una profesión, la representación de un pueblo, sin importar su idioma, raza, color o condición social. Es un evento que genera alegrías en la victoria, tristezas en la derrota, dudas, angustia, análisis deportivo; es defender y apoyar como jugador, como aficionado, como ciudadano los colores y el himno que suena antes de iniciarse cada choque de piernas, sudor, velocidad, agilidad, inteligencia y ante todo “garra”, de los charrúas; “ganas” en cada jugada de los argentinos; rapidez como el juego de los ingleses; potencia que se encuentra en las selecciones africanas y hasta el “jogo bonito” (hoy no tanto) de los brasileños.

Porque estos elementos y muchos más hacen del fútbol una reunión de paz y armonía, donde el mundo pone su atención en el rodar de una pelota, un balón, un esférico, como nuestro planeta, que gira para permitir que la vida sea más que una ciencia, es, en definitiva, como el fútbol, una pasión.