Edición 359

¡Unas estrofas, por naturaleza!

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¡Unas estrofas, por naturaleza!Con motivo de la celebración del día mundial de la tierra les presentamos una antología, con sutiles toques de poesía, para matizar un poco que no llegaremos más allá si no cuidamos el planeta.

Hondas burdas, delfines destrozados, el alma de las dunas, quizá entre sollozos las lágrimas destilan para caer y retornar, emular y perder un deseo, algo más que sus pastos, ahora incoloros por un afán ajeno.

La ciencia la define, aquí es solo ella, con épocas dantescas la piel se enreda en el sabor eterno de la soledad, de un vago recuerdo y un soplo de vida cuando puede respirar.

No se equivoca para sentir, se equivoca para aprender, y vestirse de corcel, tan veloz como el viento que seca el tiempo, pasajero, entre infames sonrisas y cielos de oscuridad.

¡Unas estrofas, por naturaleza!Otras tantas veces la vi llegar, con su rostro ensangrentado de una guerra que fue posible, porque el sol quemó sus días; ¡un estado en celo  sin perder la cordura la hace feliz mientras el horizonte alumbra!

No mintió para ser verdad, alcanza su fuego el implacable desvelo que le impide descansar en un espacio, de sueños vivos amaría la vida que  se ha ido, tan inalcanzable como el manto sagrado de un ser que apenas invoca y destila fe sin cesar.

Todo, quiere a su amante, no comprende a la razón, desconoce sus pasos, quizá latir sea algo mejor; ¿adónde llegará su libertad que  penetró en su orgullo?, por arrebatarle un suspiro acabó con su alma.

Vástagos de belleza, sentir la efímera desdicha anhela, corta sus ramas para no descender y enraizarse a su destino, uno solo como su vida, tan natural como el instante mismo en que nació.

¡Unas estrofas, por naturaleza!Como un áspid la acecha su memoria, tirita cuando se lamenta, descender no está en su esencia, y temer a la sequía es lamentar que  moriría.

No siente al hombre como su amante, un enemigo o poco amigo para no ser tan cruel, dibuja un poco de ansiedad en cada filamento de sus hojas, las mismas que enamorará  el otoño y robará su encanto para dar paso a otras.

Y el agua, algún confidente de sus tantos años, donde sus anillos delatan su edad, porque cruzar por la vida es más difícil que crecer sin retoñar.

¡Unas estrofas, por naturaleza!Colores verdes que definen alegría, un amarillo que destiñe su existencia, muriendo en cada estación, siempre esperará la primavera, para sentirse joven, infinita y con la forma de la esfinge que inmortalizará su espíritu.

Humanizarse ha sido un deseo, incoloro como sus ramas distantes, un poco de sentimiento en su infancia le adornará el cuerpo y las venas por donde la luz emerge para cautivarla.

Aunque sus ojos sean los del mundo y respire con suspiros, el alma invitará a beberse sus momentos felices para llenarse de amor infante,  más no constante, porque no nació para amarnos, sino para que la amen.