Edición 369

Sebastián, ejemplo a seguir

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Sebastián, ejemplo a seguirEl 14 de abril de 1996 nació Juan Sebastián Gordillo Torres, en medio de una familia de clase media del barrio Prado Pinzón, al norte de  Bogotá y es como cualquiera de nosotros. Pero con metas muy claras, porque desde pequeño tiene un proyecto de vida sólido, ayudado por su mamá: una costurera que trabaja desde casa y en un colegio.

Al cumplir cuatro años de edad Juan Sebastián, su mamá, Bárbara Torres, decidió ponerlo en el colegio. Fue a varios privados, pero al hacer cuentas entre matrícula, útiles escolares, uniformes, pensión, se dio cuenta de que el sueldo como monitora de ruta no le alcanzaba para cubrir esos gastos.

Las jornadas de trabajo de la señora Bárbara le daban espacio para estar con su hijo unas cuantas horas. Como llegaba a las 8 de la mañana, decidió organizar su tiempo para hacer los quehaceres de la casa, hacer todo tipo de arreglos de ropa (eso ya lo lleva haciendo por varios años) dedicarse a la modistería y enseñarle a su hijo las cosas básicas para entrar al colegio.

Todos los días incluyendo sábado y domingo el niño debía leer, hacer sumas y pasar de un libro a la máquina de escribir el texto que el escogiera pero que le ocupara no menos de una hoja tamaño carta. Eso le costó muchas lágrimas a Sebastián y muchas rabietas a la señora Bárbara. Al cabo de un año el niño estaba listo para entrar al colegio, porque Sebastián sabía leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir y las capitales de Colombia.

Ella estaba consciente que no podía sostener la matricula de un colegio privado, entonces hizo las vueltas y logró entrar al niño en uno del distrito. En el segundo año, pero con cinco de edad, su profesora decidió promoverlo a tercero pues el niño estaba muy adelantado y en vez avanzar se detenía en el proceso académico; además que como terminaba primero que los demás se ponía a molestar y no dejaba dar clase.

Sebastián, ejemplo a seguirSebastián le pedía a la mamá para comprar libros, entre los que leyó a Harry Potter, que en ese entonces estaba muy de moda. También se dedicó a investigar por internet varias temas de electrónica, sistemas y a conocer la ciudad por la red. Sabía exactamente las rutas del Transmilenio sin haberlo utilizado por sí solo, y conocía algunas avenidas de Bogotá.

La señora Babara en las vacaciones inscribió al niño en un curso de inglés. Como no le alcazaba para pagarlo completo, lo fue pagando por niveles. Él cursaba uno o dos niveles según la plata que la mamá tenía y como sabía las rutas para llegar al instituto se iba y regresaba sólo.

Desde que entro al colegio siempre ha disputado el primer puesto en el Aníbal Fernández de Soto. Es muy dedicado a su estudio. Cuando le faltan tareas por hacer o no entiende, desde pequeño va y busca quién lo puede ayudar. A veces deja alguna tarea para hacer a las tres de la mañana dizque para acompañarme, pues tengo que levantarme temprano a trabajar en mis costuras”, asegura su mamá.

Hay fines de semana que el niño se va para donde la abuela. Ella, cuando tiene plata, le da $20.000 ó $10.000 y él los ahorra para comprase un computador que venga con todos los programas que necesita para cuando entre a la Universidad. Desde que está en secundaria ha estado investigando qué carrera estudiar y en qué universidad.

Cuando tenía siete años decía que quería ser mago, como Harry Potter. Después, más grande, decidió que iba a estudiar ingeniería de sistemas en la escuela de ingenieros Julio Garavito. Para eso tendría que ahorrar para poder comprar lo que necesitaba en la universidad. En octavo grado con 12 años ya tenía ahorrados $700.000.

Para aumentar sus ahorros se iba a una frutería cerca a la casa y se ofreció para hacer los domicilios a cambio de lo que le quisieran dar.

Sebastián, ejemplo a seguirLlegaron a un acuerdo con mamá, que como no le había pagado colegio privado, le ayudara con la universidad y los cursos de inglés. Una vez finalice la carrera podrá estudiar francés.

Como dijimos, la señora Bárbara trabaja como modista desde su casa y como monitora en una ruta escolar; para lo que es necesario levantarse muy temprano y acostarse muy tarde. “Todas las personas quieren sus arreglos para ya, y eso hace que esté contra el tiempo, todo a las carreras”, cuenta con asombro. Sabe que todo el esfuerzo que ha hecho no ha sido en vano.

Juan Sebastián sueña con poder ser grande, viajar, ayudarle a su mamá para que no siga trabajando y comprar una casa donde no se preocupe por pagar arriendo.

Doña Bárbara sueña con poder ayudar a su hijo a cumplir todas sus metas.