Edición 365

El grito de Alcorta o el grito de Puga

PDFImprimirCorreo electrónico

El grito de Alcorta o el grito de PugaLa llegada a la Argentina de más de tres millones de inmigrantes, dedicados en gran parte a la agricultura, hizo que la producción agrícola pase de 2.100.000 hectáreas en 1888 a 20.000.000, en 1912.

Pero esta gigantesca incorporación de mano de obra se realizó por medio de contratos leoninos de arrendamiento, quedando la propiedad en manos de la oligarquía terrateniente que la había recibido de quienes habían gobernado el país desde la independencia a la Conquista del Desierto.

Esos contratos eran verdaderos actos de explotación y se basaban en el desmesurado costo del arrendamiento, en la obligación de comprar los insumos y las herramientas a los arrendadores a precios exorbitantes, además de venderles lo producido a valores muy inferiores a los reales.

Una sucesión de malas cosechas, había dejado a los agricultores en una situación muy sensible pero la extraordinaria cosecha de 1912, hizo que se tome conciencia real de la situación, pues a pesar de ella y luego de pagar las crueles deudas, no les quedaba nada a los chacareros.

El grito de Alcorta o el grito de PugaReunidos éstos en la Sociedad Italiana de Alcorta (Provincia de Santa Fe) el 25 de junio, declararon la huelga qué rápidamente, se propagó en toda la región paralizando a más de 100.000 agricultores.

La misma, pretendía la modificación de los contratos de arrendamientos, algo que se obtendría luego de una larga lucha y de la muerte del Dr. Francisco Netri caído ante las balas de la oligarquía asesina.

El resultado directo fue la fundación de la Federación Agraria Argentina que se constituyó en la herramienta de los pequeños y medianos productores con la cual lucharon para mejorar sus condiciones de vida y acceder a la propiedad de la tierra.

El Grito de Alcorta, (como se conoció a ésta gesta) creó las condiciones que permitieron una gradual democratización de la propiedad y el acceso de miles de agricultores a su porción de tierra que le dieron el paisaje a toda una región y fueron el motor del desarrollo y el progreso en el siglo XX de nuestro país. Pero la pujante y pintoresca ciudad de Alcorta, distante a 300 Km de la ciudad de Buenos Aires, tiene otro motivo de suma importancia para sentirse orgullosa. Y también fue otro grito.

El GRITO de una madre pariendo a uno de los más grandes hombres que ha dado éste país y que deslumbrara a todos dentro del ámbito del fútbol argentino. Apenas doce años después de El Grito de Alcorta, un 31 de Octubre de 1924, en un rancho humilde, las manos de Doña Nicolasa, la partera del incipiente pueblo, sostenían EL GRITO DE PUGA, de RICARDO PUGA.

El grito de Alcorta o el grito de PugaUn GRITO que a partir de ese momento, se escucharía potente en cada cancha, en cada potrero de la Argentina. Un GRITO que hoy, merced a la magia de la TV y de la tecnología, se puede escuchar en todo el mundo. El 22 de Junio de 2009, ese GRITO pareció callar. Pero no fue así.

Las gargantas de los miles de jugadores que pasamos por sus manos y que vestimos la camiseta Marrón con vivos Blancos, continuamos su GRITO. Y ESE GRITO NO SE APAGA.

Miles de hinchas del Club Atlético Atlas de todos los rincones de la tierra, lo mantienen vivo y gritan más que nunca.

Y EL GRITO NO SE APAGA.
Y EL GRITO NO SE APAGARÁ.
JAMÁS.