Edición 369

En el sin fin del escenario de la guerra: la cultura

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El libro más vendido en Colombia en la pasada Feria del Libro de Bogotá es una investigación periodística que habla de las operaciones de la Policía que permitieron dar con los cabecillas del narcotráfico. El libro más vendido en Colombia en la pasada Feria del Libro de Bogotá es una investigación periodística que habla de las operaciones de la Policía que permitieron dar con los cabecillas del narcotráfico.

Otra historia de narcos y “héroes” para los coleccionistas de tramas previsibles. El libro Objetivo 4 de Germán Castro Caicedo se seguirá vendiendo como pan caliente y lo que engendra esta histórica dinámica social o sus posibles alternativas permanecerá invisible.  

Mientras tanto en otro salón de esa misma Feria del Libro se lanza “Las huellas de las hormigas”, un texto que recopila El libro más vendido en Colombia en la pasada Feria del Libro de Bogotá es una investigación periodística que habla de las operaciones de la Policía que permitieron dar con los cabecillas del narcotráfico. los diálogos que el periodista Arturo Guerrero tuvo con los pensadores que en Latinoamérica ven en la construcción de políticas culturales el gran libreto de la integración.

Alguien podrá explicar mejor esta vocación de los lectores por lo anecdótico y la necesidad de saciar esa curiosidad por los dolores ajenos y propios que ha dejado la violencia en Colombia. Más allá de esta reiterada afición por policías que

son capaces de proezas, las mujeres de la mafia, las “tetas” y el largo calvario de los secuestrados, de este culto por el malevaje, hay también otras realidades y otras cosas que merecen ser cultivadas. Incluso esas mismas pueden algún día lograr la categoría de arte cuando sean narraciones literarias o cinematográficas pero por ahora son como esta columna, solo expiaciones, actos liberatorios y quizás necesarios.

Las huellas de las hormigas con los testimonios de Néstor García Canclini, Jesús Martin-Barbero,  Carlos Monsiváis – entre otros autores que han aportado al pensamiento contemporáneo - son el punto de referencia para quienes seguimos confiando en la construcción de unas sociedades mejores apoyadas en ese fuego lento y encendido del arte, la cultura, los movimientos sociales, el discurso de las minorías y de los jóvenes.

Si  aceptáramos la imagen de Colombia como un escenario en  el fondo como un sin fín o telón de fondo habría que dejar lo que permanece, lo que motiva acciones contra lo incierto y allí estarían mitos, símbolos, hitos, referentes, versos, canciones, imágenes, actos nobles que nos convocan de nuevo a pensarnos como nación y como Latinoamérica.

Adelante estarían los actores cometiendo las torpezas o  hazañas que borra el tiempo, mientras que en el fondo esta ese territorio común intangible compartido: la cultura.