Edición 354

Agónico e injusto empate

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Agónico e injusto empateLa primera: ya estoy trabajando junto a Wilson Severino en la elaboración de su libro qué, de acuerdo a nuestras expectativas y a los mensajes que estamos recibiendo desde todos los lugares del mundo, VA A SER UN ÉXITO TOTAL.

Si bien contamos con una gran cantidad de documentación audio visual y fotográfica, les solicitamos a todos aquellos que posean fotos y videos de Wilson, como así también, que deseen contar alguna anécdota junto a él, o de él, que las envíen a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Obviamente, sus aportes han de figurar en los créditos del libro, como un aporte al enriquecimiento del mismo. Muchas Gracias.
COMENTARIO: sobre la hora, Caputo nos dio la alegría de un empate cuando debimos ganar por más de dos goles (mínimo).

La gran tarde de Ratón (el arquero de Lugano) y la poca suerte, sellaron un empate qué, aunque sirve, tiene sabor a poco.

Los primeros quince minutos fueron propiedad exclusiva del local, que se aferró a la pelota y dominó una buena porción de terreno, aunque sin ninguna penetración.

Nuestros “Marrones” no se podían acomodar en el partido y en una distracción del equipo, López mete una pelota larga semi cruzada desde el medio campo y Torales, solito, ejecuta a Ponzio.

Ahí reaccionó “El Puma del Oeste” y se fue arriba con coraje y con un Alcaráz que le había tomado el ritmo al partido. Enrique aportaba lo suyo desde la derecha y Milla comenzaba a preocupar a la defensa de Lugano que hacía agua.

Nosotros, es decir, los que trasmitimos los partidos de Atlas (José Luís Ferreyra, Emilio Oubiña y quien escribe) ubicados en las cómodas cabinas del estadio (JeJeJe), o sea, arriba de la montañita de tierra y pasto que usan los visitantes (no quisimos usar las cabinas de la platea para evitar las injustificadas agresiones de las hemos sido objeto las últimas dos veces que trasmitimos desde allí), decíamos que podía llegar el gol de Atlas en cualquier momento.

Ratón saca dos pelotas increíbles, Leguiza se pierde otras dos, Jiménez se come uno solo frente al arquero, Alcaráz se pierde otro y alguna pelota más que se me olvida.

Pero se fue el primer tiempo y nadie entendía un sorongo. Lugano, sin nada, estaba ganando, pero yo decía en el comentario, que más de eso el local no daba, por eso estaba seguro que ese no iba a ser el resultado final.

A los quince del segundo tiempo me animé a decir que el partido se resolvería en los últimos cinco minutos. Y así fue.

Pero, previamente, Retamar hace cambios muy importantes. Si Lugano no atacaba - salvo en una ocasión que tapa Ponzio en forma magistral -, para qué mantener una línea de cuatro en el fondo. Vamos a buscar el triunfo.

Y quedamos con dos atrás y cuatro atacando y los otros cuatro que se mandaban cada vez que podían.

Leguiza se debatía entre medio de 10.000 piernas, Jiménez se empecinaba en la individual y siempre acosado por dos y tres contrarios, Barrios empujaba con su vitalidad y Ugarriza (para nosotros, lo mejor de Atlas y junto a Ratón lo mejor del encuentro), se cargaba el equipo al hombro y a fuerza de fútbol, de garra y de corazón, arrinconó al “Naranja” en su área.

Agónico e injusto empateY lo tuvimos en cuatro claras situaciones, pero, en especial, un disparo de Oroná desde  lejos que Ratón vuela hacia el ángulo magistralmente y la saca al córner. No era nuestra tarde.

Y en los últimos minutos, entra a jugar para Lugano, Benítez, el árbitro del encuentro, que hasta ese momento había pasado casi inadvertido. Atlas iba e iba y la gente local puteaba y pedía todo. Los jugadores se caían exhaustos y desplegaban sobre “la verde gramilla”, todo el repertorio para hacer tiempo y cortar los avances de “El Marrón”.

De pronto, llueve un nuevo centro al área y la pelota está por salir, pero un defensor local se asusta y la saca al córner. Viene el centro y, en un borbollón de jugadores, aparece la cabeza de Caputo y pone algo de justicia en el marcador.

Nuestros “Guerreros” se van con todo y en dos ocasiones, ante sendas faltas a escasos centímetros del área, Benítez deja seguir y perdemos las posibilidades.

Y en la última jugada, un defensor de Lugano saca la pelota sobre la línea y nos quita el sabor de la victoria.
No se perdió y eso es importante. La bronca está en el hecho de que perdemos dos puntos importantes ante el rival más flojo que nos tocó hasta ahora.

Lo positivo – y que no es poco, sino mucho -, es que el plantel se sobrepuso a las bajas de Rodríguez y de Severino. Alcaráz y Leguiza cumplieron a la perfección.

Y también, está el hecho de que por primera vez en el torneo, no hicimos goles en los primeros minutos y comenzamos perdiendo. El equipo no lo sintió y le sacó pecho a la adversidad. En desventaja, empezó a jugar mejor éste partido que hemos empatado en forma totalmente injusta. 
A mi entender, el rival más difícil de todos los que hemos tenido, es el próximo, el duro Deportivo Paraguayo que va a hacernos “el partido” el sábado en el Santuario Ricardo Puga. Y ese sí, es el partido que tenemos ganar.

Agónico e injusto empateCANCHA: Lugano (5)
PÚBLICO: 100 (75 de Lugano * 25 de Atlas)
ÁRBITRO: Christian Benítez (6)
ATLAS: Ponzio, Enrique, Vallejos, Caputo, Ugarriza, Balmaceda, Montuori, Alcaráz, Milla, Jiménez,Leguiza. DT: Néstor Retamar.
LUGANO: Ratón, Villanueva, Olmos, Ibarra, Fiorentino, Ferrario, Sánchez, López, Torales, Oviedo, Abregú. DT: Bruno Quinteros
GOLES: Torales (L) * Caputo (A)
CAMBIOS: Oroná x Montuori, Barrios x Milla, Brizuela x Balmaceda (A).
Pera x Torales, Oviedo x Ferrario, López x Nakandakare (L).
AMONESTADOS: Balmaceda

*Fotografías: Miguel A. Giordano.