Edición 369

Hace 86 años nació un grande del fútbol

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Hace 86 años nació un grande del fútbol“¿Qué es la grandeza? Es la capacidad de vivir de acuerdo a tres valores fundamentales: Razón, Propósito y Autoestima” (Ayn Rand). Homenaje al fundador de Atlas en su natalicio, y un año después de su muerte.

Ricardo Puga nació el 31 de octubre de 1924 en Alcorta, pueblo de 10.000 habitantes dentro del departamento Constitución, provincia de Santa Fe, República Argentina.

Hijo de Natividad Moreno y de José Puga; tuvo un hermano, Antonio (fallecido) y una hermana menor, Eladina, con quien compartía rigurosamente, todos los fines de semana.

Desde chico abrazó su gran pasión: el fútbol. Y si bien no se destacó por su virtuosismo con la redonda, eso no iba a ser un impedimento para realizar la obra que el destino le tenía reservada.

Aprendió el oficio y trabajó en un taller mecánico de su pueblo natal. A los dieciocho años partió hacia la ciudad de Buenos Aires a cumplir con aquello que la vida, siempre tan caprichosa, había urdido para él.

Fue mecánico en el Automóvil Club Argentino hasta que tuvo que cumplir con el servicio militar, que efectuó en el Regimiento de Patricios Nº 2, en el barrio de Palermo.

A la salida de la colimba, siguió trabajando en su oficio y luego como chofer en la Corporación de Transporte, donde manejó en las líneas 9, 31 y 47, en la que llegaría a ser dueño de una unidad junto a su cuñado y a un amigo.

Hastiado de toda esa rutina, Puga aprovechó un accidente que tuvo con el colectivo para cambiar de trabajo. Es así que ingresó en Teléfonos del Estado, donde realizó tareas de administración y se puso en contacto con la fotografía. Recibía en negativos de celuloide de 35 mm toda la información de la empresa, que luego era volcada en complejas máquinas de la época que la almacenaba.

Hace 86 años nació un grande del fútbolCon el correr del tiempo, don Ricardo utilizaría esta experiencia en la fotografía, para buscar otra fuente de ingresos. Por ese entonces un familiar que vino de España, donde era fotógrafo, lo instruyó en el oficio y lo entusiasmó de tal modo, que don Ricardo compró una cámara profesional Leika y, a metros de su casa, en una piecita sobre la calle Bompland entre Aguirre y Loyola, montó un laboratorio para el revelado de las fotos que sacaba en fiestas de cumpleaños, casamientos y en cualquier otro evento.

En esa casa vivía el “histórico” jugador de Atlas Coco González y su hermana Coca, quien luego se casó con Martín Naldjián, excelente jugador y goleador del Club Atlético Fénix y después técnico de “El Marrón”.

Puga también va a ser el “fotógrafo oficial de Atlas”, pues les sacaba fotos a los jugadores y a sus equipos sin cobrar nada.

El 17 de Agosto de 1951 y a instancias de un grupo de niños de entre ocho y doce años, que tenían un equipo denominado Atlas, Puga se hace cargo y lo inscribe en los Campeonatos Evita. Lo que siguió, es historia conocida.

A fines de la década del ’80, Don Ricardo se casa con una mujer más joven que él, quien fallece nueve años más tarde. Esta fatalidad lo sumió en una entendible depresión que lo encerró aún más en sí mismo.

Su vida siempre tan activa, su edad y las emociones fuertes a que sometió a su cuerpo durante tantos años, le dieron el primer aviso cuando presenciaba un encuentro contra Juventud Unida, luego de que un delantero de su amado Atlas consiguiera un muy buen gol. La tarde se hizo sombra y la humanidad de su cuerpo cayó contra la tierra, esa misma tierra que fuera su aliada durante tantos años.

Una vez repuesto, los médicos y Puga sabían que ese preaviso había hecho mella en su corazón. Cuatro años más tarde, en el 2001, año fatídico para los argentinos (menos para unos pocos), sufrió un ataque que lo dejó postrado por mucho tiempo. Los médicos le prohibieron que se acerque al estadio que lleva su nombre.

Durante muchos años, vivió en la localidad de José C. Paz. Limitaba su vida placentera a la visita semanal que hacía a la casa de su hermana, a algunas lecturas, a hacer crucigramas, a escuchar música y a ver algo de televisión. También, todos los días e invariablemente, cuando se sentaba bajo un árbol en el fondo de su casa y abría la puerta del recuerdo, era visitado por esos cientos de niños y jóvenes que pasaron por el Club Atlético Atlas. “Su” club.

El 22 de Junio de 2009, Don RICARDO PUGA, partió en busca de nuevos jugadores, de nuevas estrellas, en potreros insospechados, en canchas peladas de pasto y llenas de pozos, para proseguir la tarea que le fue encomendada hace ya 86 años.

Frases de Puga:
-Si tuviera que empezar de nuevo no haría lo mismo. Lo mejoraría, porque sé que he cometido errores.

-La vida no fue justa ni injusta conmigo. Más o menos. Tuve como todos, momentos buenos y malos.

-Cuando hice la cancha y como tantas otras veces, trabajé solo, y como no había plata para pagar obreros, a veces me acompañaban algunos amigos o jugadores. Siempre me dicen que yo hice el club y hoy digo que el club se fue haciendo sólo, ayudado por otros.

-La gente siempre quiere hacer negocios y todo no sirve para hacer negocios, algo tiene que ser puro. No se debe pensar tanto en la guita.

-Si tenés dinero algún día te vas a morir y otros lo van a gozar. Vos ya no lo vas a necesitar. Yo gané mi dinero con mi trabajo y lo utilicé como creí que mejor me satisfacía. Usarla para Atlas, me hizo muy feliz.

-Yo no hice lo que hice para que la vida me recompense; si ella me recompensa de alguna manera, bien, sino ¿qué se le va hacer?

-Algunos me dijeron -desde siempre- si no había sido egoísta para conmigo mismo, y si no me arrepiento de no haber vivido un poco más para mí. Y yo les respondo que si hice lo que hice fue porque quise y porque me gustaba ver a los pibes, que en vez de estar atorranteando por ahí, jugaban al fútbol y eran felices.

-Y yo también fui feliz. Ellos se divertían y yo también me divertía, nada más.