Edición 353

Un encuentro con desconocidos que comparten el amor por el cine

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Cinemateca Distrital, Bogotá

La Cinemateca Distrital exhibió 17 películas colombianas estrenadas en los últimos dos años, como un reconocimiento al buen trabajo que han venido desempeñando directores y actores, para impulsar el séptimo arte con el sello: “Hecho en Colombia”.

Es emocionante poder ver en una gran pantalla a los actores colombianos, haciendo cine colombiano; algunos de ellos con una larga trayectoria y experiencia en el campo, otros apenas comenzando en esta materia, pero todos trabajando por un fin muy importante: poder mantener la industria cinematográfica del país en un alto nivel.

La Cinemateca Distrital fue uno de esos lugares estratégicos donde personas de todo tipo, sin importar edad o condición social, pudimos acercarnos para ver una muy buena selección del cine de ficción.  Todo esto dentro del marco de la II Semana del Cine Colombiano, evento que organizaron el Ministerio de Cultura y Proimágenes en Movimiento.

Los bogotanos que queríamos ver buen cine, nada más teníamos que elegir qué película nos gustaría ver, ya que la entrada a cada función de la Cinemateca durante esa semana, fue totalmente gratuita.  Dentro de la programación encontramos películas, como “Soñar no cuesta nada”, de Rodrigo Triana; “Perro come perro”,  de Carlos Moreno; “Al final del espectro”,  de Juan Felipe Orozco; “Yo soy otro”,  de Oscar Campo; “El ángel del acordeón”,  de María Camila Lizarazo; y “Paraíso Travel”,  de Simón Brand, entre otras.

Hablando con uno de los artífices del proyecto

Sergio Becerra, Director de la Cinemateca Distrital, Bogotá

Sergio Becerra, Director de la Cinemateca. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Para conocer un poco más acerca de la Semana del Cine Colombiano y los eventos programados en Bogotá para la misma, me fui hasta la sede de la Cinemateca Distrital.  Caminando por la Carrera Séptima hacia el norte después de la Calle 22, nos encontramos con la imponente edificación del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el cual, es uno de los centros culturales más importantes de la capital.

A mano izquierda del teatro, encontramos la galería conocida como “El Callejón de las Exposiciones”, un espacio donde reconocidos fotógrafos y jóvenes talentos tienen la oportunidad de presentar sus propuestas al público de manera gratuita.  A mano derecha del teatro se encuentra la entrada a la Cinemateca Distrital y entrando, subiendo por una escalera semicircular, se llega al auditorio y a las oficinas.

Una vez allí tuve la oportunidad de entrevistar a Sergio Becerra, director de la Cinemateca.  Un hombre joven, de carácter amable y comprometido con su trabajo, dispuesto a poner en práctica sus conocimientos en cinematografía, para la divulgación y promoción cultural a nivel del séptimo arte, labor que ha sido reconocida con su nombramiento para dirigir las riendas del corazón del cine capitalino.

-Viendo la evolución que ha tenido el cine colombiano, ¿creé usted que la gente va más ahora a ver películas colombianas, que en épocas anteriores?

Yo considero que sí.  Recientemente el cine colombiano ha ganado en calidad, ha ganado en público y de hecho, las 17 películas que nosotros hemos pasado han tenido alrededor de 250 mil y 300 mil espectadores, cada una, lo cual de alguna manera, nos dice que el cine colombiano existe, porque hay un público para el cine colombiano.

-En su opinión personal ¿tiene alguna película colombiana como favorita, de las 17 que se han presentado en la Cinemateca esta semana?

Sí. Como director de la Cinemateca defiendo la posibilidad de que todas las películas merecen ser mostradas, así no se comporten con una taquilla tan grande como las renombradas películas comerciales. Yo elegí como mi favorita la del director caleño Oscar Campo, ‘Yo soy otro’.

Con éste film comprobé que el hecho de que no la haya visto mucha gente no significa que sea una mala producción; por el contrario, considero que es muy buena, porque trae una propuesta muy interesante, sino que los grandes monopolios del mercado cinematográfico, no le hicieron mucha promoción y la sacaron muy rápidamente de cartelera.  La prueba más certera de esto es que durante las dos ocasiones que se presentó la película en la Cinemateca durante esta semana, la sala estuvo a reventar.

Uno de los proyectores de 35 mm, que llegaron a Colombia en la década de los 20

Uno de los proyectores de 35 mm, que llegaron a Colombia en la década de los 20. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

-En esta época en la que la tecnología va a mil y las personas pueden ver películas en sus casas, en televisores de alta definición y con sonido digital, ¿cómo hacemos para que la gente siga viniendo a cine, a ver películas al estilo tradicional?

En la Cinemateca no tenemos nada en contra de las nuevas plataformas tecnológicas, pero hay algo que éstas no tienen: el público y la mística; un computador, un televisor o un celular, no le pueden ofrecer cosas como éstas al público.

Es por esto que ir a cine es mágico. Si la gente se quiere sentir acompañada por más personas sin sentirse agobiada, allí puede compartir una experiencia como espectador, con otro sujeto que nunca más va a volver a ver en su vida, al igual que sentir el calor y toda la poesía que significa ir a una sala de cine.

Vivir la experiencia

Imagen de la película de terror colombiana Al final del Espectro.

Imagen de la película de terror colombiana Al final del Espectro. Foto tomada de www.cafeguaguau.com. El Buque de Papel.

Motivada por los argumentos del Director de la Cinemateca, y por esas palabras de la sabiduría popular, que dicen: “que el que no ha experimentado algunas cosas no puede hablar de lo buenas o lo malas que son”, decidí asistir a una de las funciones que se presentaron el domingo, como cierre de la Semana del Cine Colombiano.

Antes debo declarar que siempre he apoyado el cine colombiano, por esto cada vez que sale una película nueva en cartelera, soy partidaria de ir a verla en las salas de cine.  Por tal motivo podría asegurar que estoy bien actualizada en las producciones nacionales.

Ese domingo me dirigí a la Cinemateca, sin saber qué película iban a proyectar a esa hora y me encontré con la sorpresa, que estaban pasando ‘Al final del espectro’, del director Juan Felipe Orozco. Aunque ya la había visto en su estreno en el 2007, me la repetí, porque creo que es una buena producción, que en su momento planteó una propuesta diferente, introduciendo el cine de terror y de suspenso en nuestro país.

Las palabras de Sergio Becerra fueron muy ciertas: al ingresar al auditorio de la Cinemateca, pude ver personas de todo tipo.  Había muchas cosas que nos diferenciaban (el sexo, la raza, la edad), pero aún así, teníamos algo en común: esa tarde estábamos allí para disfrutar de una buena película, rodeados de personas desconocidas, pero dispuestos a compartir esa mística que rodea al cine.