Edición 359

Treinta años del Museo Rayo

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Treinta años del Museo Rayo“Yo soy blanco y negro. Soy una estructura de luz y sombra”: Omar Rayo

Este año, las actividades culturales con las que la Junta Directiva del Museo Rayo, conmemoró los treinta años de su fundación estuvieron presididas por la catedrática y maestra de la palabra Águeda Pizarro Rayo.

El maestro Omar Rayo murió el pasado 27 de junio por un infarto a los 82 años de edad.

Como reconocimiento al premio recibido por el artista en Sao Paulo (Brasil) en 1973,  el municipio de Roldanillo le donó un terreno con destino específico. Él decidió entonces fundar el Museo que lleva su nombre con anteproyecto y maqueta del arquitecto mexicano Leopoldo Gout. En 1976 se puso la primera piedra y en 1981 se inauguraron oficialmente los ocho módulos octogonales que lo constituyen erguidos en un área de 4.800 metros cuadrados en la antigua plaza de mercado de la ciudad.

Treinta años del Museo RayoEl Museo de Dibujo y Grabado Latinoamericano Omar Rayo, es hoy referente obligado no sólo del arte regional. Una colección permanente de 2.000 obras gráficas de su autoría y más de 500 producciones de artistas latinoamericanos como Lucy Tejada, Eduardo Ramírez Villamizar, Juan Gómez Quiroz, Rufino Tamayo, Roberto Matta, Rodolfo Albularach y Pedro Alcántara entre otros nombres representativos del arte gráfico universal, lo acreditan como  pulso y  ojo colombianos casi táctiles en todo lo que signifique expresión artística de vanguardia.

Con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Red Nacional de Museos, esta casa realiza una encomiable labor didáctica entre los jóvenes de la localidad.  Anualmente registra el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas fundado y sostenido desde hace 26 años por Águeda Pizarro. Ahí encuentra un espacio que casi siempre le es esquivo la poesía femenina de la mujer colombiana, con el estímulo de los concursos poéticos, la Antología Universos y las Ediciones Embalaje, diseñadas por Omar Rayo.  

Rayo nació en Roldanillo el 20 de enero de 1928. Pintor, grabador, escultor, explorador apasionado de la luz, dijo alguna vez: “La luz de Roldanillo cae blanca y vertical como una daga, parte el cráneo en dos y allí empollan los verbos y los colores”.

Treinta años del Museo RayoViajero incansable, prestigiosas Galerías de Arte de España, Perú, Brasil, Italia, Chile, México, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, Ecuador, Cuba, Hungría, Polonia, Costa Rica, Francia, Japón, China, Nueva Zelanda, Estados Unidos, abrieron la puerta a sus cartones y lienzos en exposiciones  que hoy lo consagran como el artista plástico más subversivo de Colombia.

Llevó la línea y refractó el espacio más allá de la lógica. Maestro del intaglio, palabra genérica de origen italiano que designa todo tipo de grabado que deja huella en el papel, las suyas son de las más sugestivas piezas de este género. Fue caricaturista incisivo en los años cuarenta y cultor del maderismo y el bejuquismo.

Treinta años del Museo RayoConstructivista y figurativo a la vez, su obra de influencia surrealista –hasta ahora única en el país- es un canto a lo valioso del viaje introspectivo. “Toda obra pictórica –dijo- debe poseer: planteamiento estético, solución plástica y toque de humor”. Su ojo y pulso retadores convirtieron rombos y cuadrados en un canto a la lírica y el ensueño. “El duende, siempre el duende”, solía decir refiriéndose al afán que lo condujo de manera obsesiva  a sublimar y  a crear.

Treinta años del Museo RayoEl 10 de enero de 2011 se conmemoraron treinta años en la existencia del Museo Rayo. Águeda Pizarro, compañera del maestro durante toda su vida, conmemoró brillantemente  la magna fecha con una programación que incluyó, entre el sábado 15 y el domingo 23, los más disímiles y exclusivos espectáculos de danza, poesía, teatro, jazz, expresiones culturales del Pacífico, música andina y obras de teatro como “La Orgía” de Enrique Buenaventura montada por el Teatro Salamandra del Barco Ebrio, hasta culminar con la inauguración de la Sala del Museo del Intaglio mediante dos exposiciones: una  retrospectiva del maestro Rayo y “Testimonios de incertidumbre” de Fernando Botero. El domingo a las 10 a.m., el  curador Miguel González lideró una visita guiada de la muestra artística.  

Son treinta años de magnífica existencia resumida en las palabras del artista: “La creación del Museo Rayo nació de un delirio descomunal, de un sueño inmensurable que dura muchos años de peregrinaje por un desierto donde los oasis no existen”.