Edición 352

Atención: rémoras al acecho

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Atención: rémoras al acechoLa rémora es un pez osteíctio perciforme marino con un disco oval encima de la cabeza, con el cual se adhiere a los objetos flotantes y a otros peces con los que establece relaciones de comensalismo.

El comensalismo es una forma de interacción biológica en la que uno de los intervinientes obtiene un beneficio a costa de otro.

El término proviene del latín com mensa, que significa "compartiendo la mesa". Originalmente fue usado para describir el uso de comida de desecho por parte de un segundo animal, como los carroñeros que siguen a los animales de caza, pero esperan hasta que el primero termine de comer.

Existen cuatro especies válidas en este género:
• Remora australis (Bennett, 1840) - Rémora-ballenera.
• Remora brachyptera (Lowe, 1839) - Rémora-robusta o Rémora-de-Merlín.
• Remora osteochir (Cuvier, 1829) - Rémora-marlinera o Pez-pega-disco.
• Remora remora (Linnaeus, 1758) - Rémora común o Rémora-tiburonera.

Dicho comensalismo, provoca que la rémora sea en sí mismo, un  obstáculo que detiene o entorpece y que vive a costa de todo aquello a lo que se adhiere.

Atención: rémoras al acechoTal como un parásito, se alimenta de aquello a lo que está adherido. Según la Real Academia Española, en sentido figurado, dice: Obstáculo que se opone al progreso de alguna cosa o lo dificulta. Por analogía, se dice de aquella persona que detiene, impide o dificulta un proceso, un proyecto o una acción.

Los antiguos decían que el pez Rémora, al adherirse a las naves, podía llegar a detenerlas. Cuenta Plutarco en uno de sus libros, Las Cuestiones, sobre el pez llamado rémora:

“Es un pez pequeño, largo, de cabeza afilada, a menudo los he visto  cuando navegaba por el mar de Sicilia y que poseen una fuerza misteriosa, pues son capaces de detener todo el barco si se fijan a ellos. En una ocasión, no pudieron mover la nave hasta que un marinero se dio cuenta de que había una rémora pegada al barco y la arrancó de allí”.

Se sabe que la rémora se fija a animales mayores a él, como tiburones, ballenas, tortugas o rayas y se alimenta de lo que estos capturan.

La rémora come las sobras del alimento de su anfitrión o bien, le quita una pequeña parte de su  alimento, come sus heces y se alimenta de otros parásitos que están en su piel.

Su capacidad para fijarse a otros seres es tan portentosa, que entre ciertas tribus pescadoras se le usa como método de pesca. Se lanza una rémora viva a la mar, atada con una larga y fina cuerda. Cuando la rémora se pega a otro pez mayor, se tira de la cuerda y se recuperan tanto la rémora como el pez mayor. Es una especie de pesca ecológica en la que ni siquiera hay que sacrificar el cebo.

Este método para capturar tortugas en la isla de Cuba por los indios taínos, ya había sido visto por el propio Cristóbal Colón.

Atención: rémoras al acechoPor su capacidad para retrasar las cosas en su marcha, Plinio El Viejo (escritor, científico, naturalista y militar romano - año 23) fantaseó, indicando que los amuletos de rémora serían excelentes para evitar los partos prematuros.

Este uso de la rémora tuvo bastante aceptación durante mucho tiempo. Con la rémora se preparaban todo tipo de filtros mágicos relacionados con la retención de cosas: para evitar que un amor nos abandonara o para atraerlo, para entorpecer la acción de la justicia y los procedimientos judiciales.

Todo esto lo menciona el mismísimo Aristóteles en su libro "Historia de los animales", pero indicando que no son más que supersticiones. Estos filtros fueron bastante populares durante la Edad Media y en el Dictionnaire des superstitions, erreurs, préjugés et traditions populaires sobre supersticiones, de 1856, cuenta su autor que aún se usaban entre brujas, magufos y gente inescrupulosa.

Como vemos, el pez Rémora tiene mucha similitud con la raza humana.

Sus actitudes y modo de vida, se asemejan a algunas personas qué,  para poder sobrevivir y ante la carencia de condiciones para hacerlo, se

adhieren a otras en busca de una efímera existencia. Una Rémora jamás podría hacer lo que hace un Tiburón, o una Ballena, o un hombre con condiciones innatas.

Hace lo más fácil, o lo único que sabe hacer: se adhiere a la piel de aquellos y trasciende por intermedio de ellos. Triste vida la de éste pez. O la de esos hombres.