Edición 353

Los anales literarios

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Los anales literariosLa Feria Internacional del Libro de Bogotá 2011, encuentro rutilante en cuanto a cultura se refiere, cierra sus puertas este año, con un invitado de honor como es Ecuador y su buena, pero desconocida en estos lares, literatura.

En su 24 edición la feria bogotana contó con varias novedades, y entre ellas una exposición dedicada al último Nobel de literatura: Mario Vargas Llosa. Dicha exposición repasa la vida y obra del celebre peruano.

Un homenaje al prolífico autor que en palabras pronunciadas por el presidente de la Cámara Colombiana del Libro, Rafael González, es "uno de los escritores vivos más importantes del planeta".

La feria le rinde tributo a Vargas Llosa, a su prosa, a sus imágenes, a sus letras desconcertantes, a su capacidad de captar lo hilarante, apasionado y bizarro de la sociedad latinoamericana.

Es uno más de los numerosos homenajes que se le han hecho al peruano después de haber sido condecorado con el Nobel, premio que en el pasado solo han recibido cinco latinoamericanos más.

Y sí, el escritor ha recorrido el mundo recibiendo alabanzas; su nombre ha sido escuchado en varios acentos e idiomas. Entre aplausos y ovaciones hemos rememorado su obra completa.

De hecho, Vargas Llosa asistió recientemente a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, lugar en el que a diferencia de Bogotá, no fue recibido tan calurosamente. Su participación estuvo envuelta en una sonada polémica. Días antes varios intelectuales argentinos se manifestaron en contra de su presencia en la feria de capital federal, impulsando férreamente la no asistencia del escritor.

Los anales literariosEn realidad, de no haber sido por la intervención de la presidenta Cristina Fernández, Vargas Llosa no habría podido hacer acto de presencia y menos haber pronunciado un discurso. ¿A qué se debe esta postura de los intelectuales argentinos? Este colectivo de intelectuales es cercano al “kirchnerismo”, ideología con la que el peruano no comulga, y así lo ha demostrado, criticando abiertamente y en varias ocasiones al gobierno argentino y a la misma Cristina viuda de Kirchner.

¿Entonces, haríamos bien en hablar de la relación de Llosa con Argentina, o por lo menos de lo que ha sido su posición política durante su carrera?

Trayendo a la memoria sucesos del pasado, anales de la historia que llaman, Vargas Llosa siempre fue un hombre muy cercano a la república Argentina no solo por lo que el país gaucho representa para la literatura, sino también por los nexos y relaciones que más tarde establecería allí.

Amigo cercano de Julio Cortázar, Vargas Llosa siempre ha manifestado un gran aprecio y arraigo por esta nación. En cuanto a la política, protagonizo un hecho que a mi parecer resulta, si no divertido, bastante interesante. En 1971, en medio del gobierno revolucionario cubano, el régimen de Castro encarceló al poeta Heberto Padilla, alegando que realizaba acciones subversivas en contra del régimen.

Este hecho desencadenaría que varios intelectuales, entre ellos Julio Cortázar, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, entre otros, protestaran en contra del encarcelamiento del poeta por lo que redactarían una carta firmada por ellos dirigida a Fidel Castro. El gobierno por su parte no hizo caso a la carta, así que los intelectuales redactaron otra en términos más “duros”. Después se sabría, a través de cartas del argentino a Vargas Llosa, que  Cortázar y los otros escritores no habrían querido firmar dicha misiva; fue Vargas Llosa quien habría puesto el nombre de los otros escritores, haciéndole creer a todos, que ellos estaban de acuerdo con la segunda protesta escrita, cuando en realidad no lo estaban.

Vargas Llosa hizo parte del “boom latinoamericano”, que en sus inicios tuvo una marcada tendencia a la izquierda. En 1980 y para sorpresa de todos se declararía liberal lanzándose en 1990 a la presidencia de Perú, representando a esta misma corriente ideológica, pero perdiendo con quien resultó elegido tres veces presidente, Alberto Fujimori.

Los anales literariosA la respuesta de si haríamos bien en ver la obra a través de la posición política de Vargas Llosa, en mi opinión: NO, no lo haríamos.

Es decir ¿esta bien juzgar a la obra por su autor, por lo que el autor opine o por las creencias que tenga?

Una obra de arte no debe ser juzgada por su autor. Las obras de arte son políticas por sí mismas, porque está en su naturaleza trasgredir, quebrantar. No necesitan declararse de izquierda, de derecha o ser liberares. Eso es innecesario. No se puede valorar una obra a través, o por su autor, pues la obra misma quedará al margen, subordinada por un discurso social o político.

Claro, nadie dice que no es importante la política, de hecho lo es. Pero a mi parecer la obra se separa del autor apenas se concibe, cobra vida, es independiente. SE EMANCIPA.

Además, y lo digo invadida por una oleada de romanticismo, los artistas, los escritores, no son seres de este mundo. Están, como dicen, más allá del bien y del mal. Son hombres y mujeres extraños, ambiguos. Contradictorios.

Jorge Luis Borges, quien es para muchos el mejor escritor latinoamericano de todos los tiempos, nunca rechazó la dictadura argentina y apoyó a Pinochet y no por eso podemos decir que es peor escritor o que su obra desmejora.

En fin, de eso se trata. Tal vez a muchos autores los encontremos paradójicos, pero al final, lo que importa realmente es su obra ¿No?