Edición 359

Ecos de la fiesta literaria de Bogotá

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Ecos de la fiesta literaria de BogotáConcluida la Feria internacional del Libro de Bogotá es momento quizá de hacer un balance, de estimar lo bueno, regular y malo, de lo que es posible mejorar y claro, de lo que definitivamente fue lo mejor.

Para los organizadores, las editoriales y todos aquellos quienes invirtieron y ganaron “platica” en la Feria, el balance no puede ser más positivo. La meta fijada de 400.000 visitantes fue superada con creces. Se estima que en cuanto a ventas en libros, la cifra superó los US$19 millones, cifra que en la mesa se negocian 145 empresas internacionales y 160 editores nacionales.

Ecos de la fiesta literaria de BogotáEcuador, país invitado de honor se hizo presente con una delegación de 43 escritores, cineastas, artistas, músicos, periodistas y bailarines y con un pabellón de 3.000 metros cuadrados, exaltando así, la riqueza cultural de una  nación que a pesar de ser tan próxima desconocemos tanto. Definitivamente la acogida  no pudo ser mayor; los colombianos quedamos muy satisfechos con el papel de Ecuador en la feria, nada que envidiarle a Japón o a México, países que ya han sido invitados de honor y que claro, también desempeñaron una elogiosa labor en la feria bogotana.

La feria en su 24 edición dispuso de una amplia gama de eventos: encuentros, charlas, simposios, conferencias. Pero ante tal avalancha de buenos encuentros, los organizadores se quedaron cortos en proporcionarle al visitante información sobre estos.

Ecos de la fiesta literaria de BogotáTal vez le haya ocurrido que durante su visita a la feria estuvo rezagado por todos los pabellones, impelido por el mar de gente que como usted trataba de echar ojo a todos los stands, más tarde, ya en su casa, se vendría a dar cuenta que en el mismo instante en que era arrollado por la ya mencionada horda iracunda (corrección: los otros visitantes) podría haber estado presenciado una charla de su escritor favorito o en la firma de libros de cualquier otro escritor afamado.
En conclusión, lo que quiero decir es que la feria pudo haber proporcionado mejor información sobre los eventos que se llevaron a cabo, pues ni siquiera en la página oficial era posible ver el cronograma completo de los eventos que se iban a hacer durante todo el certamen. Además, en los sitios donde se proveía de información al visitante las filas eran descomunales y los encargados de atender y de brindar la información no eran lo suficientemente eficientes, por lo que pedir la ubicación de un libro podía llevar hasta 15 minutos.

Ecos de la fiesta literaria de BogotáEn fin, pese algunas dificultades que presenta la feria no podemos desconocer los grandes atributos que tiene, y lo que representa para la capital.

¿No es grandioso el aire de cultura que se respira durante la feria? ¿No es casi gracioso, ver a niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos ellos con un libro en la mano? Porque la lectura no perdona a nadie, no discrimina ni segrega, cuando te encuentras con un libro, cuando él se topa contigo, es imposible no dejarse arrastrar por la magia que contienen sus hojas.

Y es que la literatura es poderosa, nos lleva a pernoctar a la sombra de un libro.  Al cobijo de uno, podemos transmutar a cualquier aspecto. Porque el tiempo y el espacio pierden validez, y no somos más que dichosos seres que deambulan por mundos mejores al ritmo y cadencia de las letras. Bien dijo una vez la poeta estadounidense Emily Dickinson, en relación con la lectura: “para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.